Brillar

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Estos días pasados, he vivido experiencias ricas en cuanto a mi vida de fe, ya que contemplar una pintura, o una escultura es una forma de reforzar mi vida de Dios, pero también he vivido la pobreza del cansancio y el agotamiento, que supone ver obras de arte, sin mucho descanso, y desde un modo, que a veces puede resultar un poco impositivo a la hora de asomarse y poder explicar la belleza de nuestro rico patrimonio.´
Creo que me faltaban datos para poder expresar la entrega de un Hijo que se abandona de modo total, y hasta el extremo. En una obediencia radical a Dios. Necesitaba conocer los colores con los que el autor que expresar esa experiencia de muerte donada para todos. El amor del Hijo para toda la humanidad, desde la acogida del Padre, necesitaba ser reforzado por una explicación, desde los colores y la técnica de una autor. Pero me faltó información. Los nervios, el cansancio y la tensión del momento, me llevaron a olvidar detalles, que había preparado, como eran ese trono que el Padre hace con sus brazos para el Hijo, desde una mirada de compasión que lo dice todo de Dios.
Muchas veces podemos brillar. Pero es necesario que dejemos también hacer resplandecer la luz que lleva el otro, aunque sea más pobre, según nosotros consideramos.
Explicar arte, nos hace poder integrar en nuestra vida que la única versión válida no es la nuestra; que no podemos manifestar que la entrega a los demás es que sean humildes. Pero, sobre todo, es necesario hacer que se salga a la luz, todo lo que el otro lleva dentro, para poder disfrutarlo, sin que se sienta juzgado.
Todos estamos llamados a ser estrellas que dejen iluminar el camino de los demás, y así crezcan en confianza, para poder darse a todos.
Belén Sotos Rodríguez