Emocionante invocación a la Virgen en el funeral por Adamuz
En el funeral en Huelva por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, ante más de 4.300 personas y los Reyes de España, habló Liliana Sáenz, hija de Natividad, una veterana católica de Cursillos de Cristiandad, y muchas personas quedaron emocionadas y reflexionando con sus palabras.
"En primer lugar, gracias a nuestra diócesis por este funeral, el único funeral que cabía en esta despedida, pues la única presidencia que queremos a nuestro lado es la del Dios que hoy aquí se ha hecho presente en el pan y el vino bajo la mirada de su madre en su advocación cinteña. Huelva es una tierra mariana. Andalucía es un pueblo creyente y es abrazando su cruz donde encontramos mayor consuelo. Gracias a los que nos acompañáis por amor, por compasión, por empatía. Gracias incluso a los que lo hacéis por agenda", dijo.
"Yo sé lo que es volver a casa de una guardia mala y abrazar a tus hijos, porque sabes que alguien ya nunca podrá volver a hacerlo con el suyo. Yo sé lo que es intentar sanar el cuerpo de alguien que tiene el alma herida de muerte. Tuvo que ser durísimo. Compañeros, gracias", añadió después.
Recordó los criterios básicos de la buena ética médica: "Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Si no puedes consolar, acompaña".
"Somos las 45 familias que han aprendido con demasiada crueldad que la llamada que no se hace se queda sin hacer y el beso que no damos es el que más recordamos. Somos las 45 familias que cambiarían todo el oro de este mundo, que ahora no vale nada por poder mover las agujas del reloj tan solo 20 segundos. Y también somos las 45 familias que lucharán por saber la verdad, porque solo la verdad nos ayudará a curar esta herida que nunca cerrará", añadió.
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Después invocó la intercesión de la Virgen María en distintas advocaciones de las localidades afectadas.
"Sabremos la verdad, lucharemos para que nunca haya otro tren, pero lo haremos desde la serenidad, desde el alivio, desde la paz de saber que en los brazos de la Virgen ahora duermen. Y el regazo de una Madre que los quiere es quien los mece. Virgencita de la Cinta, patrona de este gran pueblo, dales paz, serenidad, descanso eterno. Virgen bella, Virgen guapa, no lo sueltes de tu vera. Que no sientan el dolor, que no sientan la miseria. Que la Virgen de la Peña los cobije para siempre y en el abrazo del Valle la vida venza la muerte. Madre de la Almudena, virgen que guía el camino, llévales el beso mudo, ese adiós que no les dimos", proclamó.
"Remedios, Madre querida, reina del aljaraqueño, bríndales tus firmes manos, que ya nunca tengan miedo. Madre del Amor Hermoso, reina de la victoria, dolores del negro luto, concédeles tú la gloria y guía también nuestras vidas, humilde Virgen del Sol. Y que la misericordia lata en nuestro corazón. Haz que cese este dolor. Virgen morena del Carmen: llévate esta cruel espada con la espuma de los mares. Y tú, Virgen del Rocío, la que alumbra mis desvelos, la que siempre me acompaña cuando me rompo por dentro, abraza sus corazones y llévales un suspiro con una canción de amor por los años compartidos. Diles que tenemos paz y que seremos valientes, que el odio no nacerá en la rabia que nos crece, que volverán las sonrisas y seguiremos viviendo. Y este amor no morirá, vivirá de sus recuerdos. Diles tú, Blanca Paloma, pastora de la Rocina, que siempre lo sentiremos con la brisa y que con fe esperaremos a que llegue ese momento en el que Dios nos abrace y así volvamos. Descansen en paz.
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