León XIV recomienda a los jóvenes el Rosario, San Francisco y ser «contemplativos como San Charbel»
El Papa congregó a más de 15.000 personas para transmitirles esperanza en un futuro que está en sus manos.

El Papa, en el encuentro con los jóvenes en Bkerké, donde vivió un ambiente festivo ante miles de personas.
El último acto del Papa en el Líbano este lunes fue el más festivo: su encuentro con más de 15.000 jóvenes libaneses en la plaza situada frente al Patriarcado Maronita de Antioquía, en Bkerké, a las afueras de Beirut.
León XIV escuchó sus preguntas (cuatro, que formularon Anthony, María, Elie y Joelle) y las respondió en su mensaje: "Nos hemos reunido para escucharnos unos a otros y pedir al Señor que inspire nuestras futuras decisiones futuras", dijo, refiriéndose no solo a los jóvenes libaneses, sino también a los sirios e iraquíes presentes como refugiados. Esas preguntas "nos abren el corazón y la mente", añadió.
- El encuentro del Papa con los jóvenes, en un minuto y medio.
"Queridos jóvenes, quizás lamentéis haber heredado un mundo desgarrado por las guerras y desfigurado por la injusticia social, pero ¡hay esperanza dentro de vosotros!", les dijo, un don que los adultos parecen a veces haber perdido: "Tenéis esperanza y tiempo, más tiempo para soñar, planificar y hacer el bien. Sois el presente y el futuro ya está tomando forma en vuestras manos, y tenéis el entusiasmo de cambiar el curso de la historia!". Por eso, les animó recordándoles que "la verdadera oposición al mal no es el mal, sino el amor: un amor capaz de sanar las propias heridas y al mismo tiempo cuidar las heridas de los demás".
El pontífice les enseñó el camino a seguir, porque en esa sociedad lacerada por los conflictos también hay "muchas cosas buenas", que son fruto "del trabajo humilde, oculto y honesto de tantas personas de buena voluntad". Así pues, les instó, "bebed de las buenas raíces de quienes se dedican a servir a la sociedad sin utilizarla para sus propios intereses": "Con un generoso compromiso con la justicia, planifiquemos juntos un futuro de paz y desarrollo".

En el encuentro del Papa con los jóvenes tuvieron lugar diversos actos musicales y de danza y expresión artística.
Los consejos del Papa
Para ayudar a encontrar ese camino, León XIV hizo algunas indicaciones:
- "El verdadero principio de la nueva vida es la esperanza que viene de lo alto: ¡es Cristo mismo! Jesús murió y resucitó para la salvación de todos. Él, el que está vivo, es el fundamento de nuestra confianza; es testigo de la misericordia que redime al mundo de todo mal".
- "Si nuestro ego está en el centro de una amistad o relación amorosa, éstas no puede dar fruto. Tampoco es verdadero amor si solo amamos temporalmente, mientras dure el sentimiento. Si el amor tiene un límite en el tiempo, no es verdadero amor... Las relaciones sólidas y fructíferas se construyen sobre la confianza mutua, sobre este 'para siempre' que es el corazón palpitante de toda vocación a la vida familiar y a la consagración religiosa".
- "La auténtica renovación que anhela un corazón joven comienza con gestos cotidianos: acoger a los cercanos y lejanos, tender la mano a amigos y refugiados, y perdonar a los enemigos: una tarea difícil pero necesaria".
Tres modelos
Por último, el Papa propuso a los jóvenes tres modelos:

La imagen icónica de San Charbel.
- la Santísima Virgen en el rezo del Rosario, elogiando que "muchos jóvenes llevan consigo un rosario en todo momento, ya sea en el bolsillo, en la muñeca o alrededor del cuello";
- San Francisco de Asís, con la célebre oración que se le atribuye (así lo dijo el propio Papa), aunque no sea suya, pero que expresa a la perfección el espíritu de vida del Poverello: "Señor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, que yo siembre amor; donde haya ofensa, perdón; donde haya discordia, unidad; donde haya duda, fe; donde haya error, verdad; donde haya desesperación, esperanza; donde haya tristeza, alegría; donde haya oscuridad, luz";
- y San Charbel, ante cuya tumba había rezado por la mañana: "¡Qué luz tan poderosa surge de la oscuridad en la que San Charbel decidió refugiarse, convirtiéndose en uno de los símbolos del Líbano en todo el mundo! Sus ojos siempre se representan cerrados, como si velaran un misterio infinitamente mayor... Queridos jóvenes, en un mundo de distracciones y vanidad, dedicad un tiempo cada día a cerrar los ojos y mirar solo a Dios... En vuestro esfuerzo por hacer el bien, os pido que seáis contemplativos como San Charbel, rezando, leyendo la Sagrada Escritura, participando en la Santa Misa y dedicando tiempo a la adoración".
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