Hicks, sucesor de Dolan: «Quiero hacer la voluntad de Dios... todo por la salvación de las almas»
Apura sus últimas jornadas en Joliet (Illinois) antes de tomar posesión el 6 de febrero de la archidiócesis de Nueva York.
El obispo Ronald Hicks tomará posesión de la archidiócesis de Nueva York en la catedral de San Patricio el próximo 6 de febrero.
El 18 de diciembre de 2025, el Papa León XIV aceptó la renuncia del cardenal Timothy Dolan como arzobispo de Nueva York y nombró a Ronald A. Hicks, obispo de Joliet (Illinois), como su sucesor. El nuevo arzobispo, antiguo vicario general de la archidiócesis de Chicago, tomará posesión de su cargo en la catedral de San Patricio el viernes 6 de febrero.
Monseñor Hicks respondió recientemente a una entrevista del periódico digital de la archidiócesis de Nueva York, The Good Newsroom, a preguntas la productora jefe de contenidos, Mary Shovlain, y de la editora en español, Fernanda Pierorazio:
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Sobre la oración y la espiritualidad
"Me tomo muy en serio mi vida de oración. Dedico bastante tiempo a la oración. Me aseguro de hacer una hora santa cada mañana, y la Eucaristía es fundamental en mi vida. Lo que más conmueve a corazón es esto: mi deseo en la oración ha sido unir mi corazón al corazón de Jesús para hacer la voluntad del Padre. Quiero confiar. Quiero entregarme. Quiero hacer la voluntad de Dios. He hecho todo lo que el Señor y la Iglesia me han pedido. Así que si me han pedido que sea obispo auxiliar o obispo de una diócesis llamada Joliet, o ahora arzobispo en Nueva York, lo único que quiero es hacerlo fielmente".
Sobre su misión como arzobispo
"Quiero seguir a Jesús. Amo a la Iglesia. Amo el sacerdocio. Amo a las personas. Como obispos, estamos llamados a gobernar, enseñar y santificar. Pero lo que más espero es tener la oportunidad de rezar con la gente de la archidiócesis de Nueva York y conocerla. Hay algo especial en la gente de la archidiócesis de Nueva York. La calidez con la que te reciben, la sinceridad, el amor que sienten por la archidiócesis, por su fe... Se nota. Es sincero. Y estoy deseando formar parte de ello".
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Sobre su legado
"Espero que digan que fui sincero, auténtico, fiel y que, con un corazón de pastor, el corazón de Jesús, recé con la gente. Recé por la gente. Y llevé a más personas a Jesús a través de la Iglesia y de los sacramentos, todo por la salvación de las almas. No necesito lograr cosas grandes y maravillosas en mi nombre. Lo único que quiero es hacer la voluntad de Dios. Y parte de hacer la voluntad de Dios es presentarles a su hijo, a Jesús".
Sobre la archidiócesis de Nueva York
"Estoy aprendiendo mucho. Creo que lo que más estoy aprendiendo es: el tamaño, la magnitud... todo es más grande. Estoy acostumbrado al trabajo de la Iglesia y a cómo funciona, pero, Dios mío, Nueva York funciona a una escala mucho mayor. Y creo que casi todo el mundo está representado en la archidiócesis de Nueva York. Todo el mundo está aquí. Ser ciudadano del mundo en la archidiócesis de Nueva York, creo que es una fortaleza".
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Sobre la catedral de San Patricio
"Conozco Nueva York solo como turista. Cada vez que la he visitado, la catedral de San Patricio me ha llamado. He ido allí a rezar o a contemplar su belleza, y siempre he intentado asistir a misa allí. Así que sé lo que se siente al ser un forastero y ver San Patricio como la parroquia de Estados Unidos. Es el corazón de la Iglesia. Ahora que voy a ser arzobispo, tengo muchas ganas de rezar con la gente y conocer a las personas que ya la consideran su hogar y a las que la visitan constantemente. Todos compartimos algo juntos. Esa es nuestra fe".
Sobre la diversidad y considerar Nueva York como mi hogar
"Toda mi vida me he sentido llamado a traspasar mis propias fronteras. He podido conocer muchas partes diferentes del mundo, con culturas, idiomas, gastronomía y costumbres diferentes. Me parece fascinante y estimulante. Y todo eso está representado en la archidiócesis de Nueva York. Estudié en Roma, fui voluntario en México y viví en El Salvador y Centroamérica durante cinco años. Me han enviado a muchos sitios. Pero aquí está la diferencia: todos los demás lugares eran temporales. Me gusta mucho el hecho de que ahora haya sido llamado a considerar Nueva York mi hogar. Espero que la gente me invite a su casa".
Sobre la inmigración
"Nuestro país se fundó como un país de inmigrantes. Yo tengo raíces inmigrantes: antepasados irlandeses, alemanes y polacos que hace generaciones llamaron a este lugar su hogar. He vivido en El Salvador, donde conozco los retos que llevan a las personas a buscar una nueva vida. A nivel muy personal, comprendo la experiencia de los inmigrantes. La declaración de la Conferencia de la Conferencia episcopal de Estados Unidos sobre la inmigración es pastoral e inteligente. No dice que debamos abrir nuestras fronteras sin leyes. Necesitamos el debido proceso y el control fronterizo. Al mismo tiempo, nuestras políticas deben actuar de una manera respetuosa y humana que respalde la dignidad humana".
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Sobre los sacerdotes y el clero
"Acabo de celebrar mi despedida en la diócesis de Joliet y me he asegurado de dar las gracias a mis sacerdotes. Haber trabajado con ellos, ser su pastor y compartir la misión con ellos ha sido una gran alegría. Lo que mis sacerdotes y diáconos deben comprender sobre mí es que me encanta ser sacerdote. Entré en el seminario cuando tenía 14 años y fui ordenado a los 26. Incluso en los momentos difíciles, sigo dando gracias a Dios cada día por el sacerdocio. Los sacerdotes están en primera línea. Si queremos que nuestra misión y nuestro ministerio sigan vivos, tenemos que trabajar juntos. Estoy deseando apoyarles, animarles y, a veces, desafiarles. Pero lo más importante es que quiero amarles como padre espiritual, como su pastor".
Sobre los jóvenes
"No siempre me gusta cuando la gente habla de nuestros jóvenes como el futuro de nuestra Iglesia. También son el presente. Lo que aportan actualmente y su pertenencia a la Iglesia, parte del cuerpo de Cristo, es vital. Quiero que sean catequizados, que estén bien informados y que tengan un corazón evangelizado. Pero también quiero que nuestros jóvenes sepan por qué hacen todo eso. Es por Jesús. Es tener un encuentro con Jesús. Si lo conocen, si lo aman y lo sirven bien, entonces eso será para toda la vida y transmitirán su fe a las próximas generaciones. Quiero ser un arzobispo que diga, todos juntos, nuestra fe es importante. La vamos a vivir. La vamos a compartir y la vamos a seguir transmitiendo a las próximas generaciones".
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