Giorgio Lingua, nuevo Delegado Apostólico en Jerusalén y Palestina y Nuncio Apostólico en Israel
Licenciado en Derecho Canónico, ha sido anteriormente el Nuncio en Irak y Jordania o Cuba.

Giorgio Lingua, nuevo Delegado Apostólico en Jerusalén y Palestina y Nuncio Apostólico en Israel.
Este 22 de enero, el Papa León XIV ha nombrado como nuevo Delegado Apostólico en Jerusalén y Palestina y Nuncio Apostólico en Israel al arzobispo Giorgio Lingua, hasta ahora nuncio Apostólico en Croacia y anteriormente en Irak, Jordania y Cuba. Lingua sucede así al Arzobispo Adolfo Tito Yllana, quien ha servido a la Santa Sede en Jerusalén desde 2021.
El Patriarcado Latino de Jerusalén ha expresado su sincera gratitud al Arzobispo Adolfo Tito Yllana por su fiel servicio durante los últimos cuatro años, y da una calurosa bienvenida al Arzobispo Lingua, confiando su ministerio a la gracia y bendición del Señor.
Nacido en Fossano (Cuneo) el 23 de marzo de 1960, Lingua fue ordenado sacerdote el 10 de noviembre de 1984 en la diócesis de Fossano.
Licenciado en Derecho Canónico, ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 1992 y posteriormente prestó servicios en las Representaciones Pontificias en Costa de Marfil y Estados Unidos, en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado y en las Nunciaturas Apostólicas en Italia y Serbia.
El 4 de septiembre de 2010 fue nombrado Nuncio Apostólico en Irak y Jordania, así como arzobispo titular de Toscana.
El 9 de octubre del mismo año tuvo lugar su ordenación episcopal, en la Basílica de San Pedro. Desde entonces ha proseguido su experiencia diplomática como Nuncio Apostólico en Cuba entre el 17 de marzo de 2015 y el 22 de julio de 2019, cuando fue destinado a Croacia.
Sobre los bombardeos al ISIS: “Debía hacerse”
A lo largo de su carrera diplomática ha vivido momentos en cierta forma comparables al momento presente. Ejemplo de ello fue su valoración de los ataques aéreos contra el Estado Islámico en agosto de 2014, durante el mandato de Barack Obama. Un año en el que las imágenes de cristianos degollados ante el avance del ISIS recorrían el mundo.
Lingua, entonces embajador del Vaticano en Irak, valoró positivamente dicha intervención, lamentando que la situación hubiera llegado a la intervención bélica, pero remarcando que “es bueno cuando se puede al menos quitarles las armas a estas personas que no tienen escrúpulos“.
“Esto era algo que debía hacerse; de lo contrario, no se podría detener al Estado Islámico. Pero deberíamos preguntarnos por qué hemos llegado a este punto: ¿no fue por falta de inteligencia? ¿No pudimos comprender lo que estaba sucediendo? Y luego: ¿quién les dio a estos [combatientes del Estado Islámico] armas tan sofisticadas?”
Su llegada a Tierra Santa se produce en un contexto internacional donde la población cristiana sufre centenares de ataques, según se desprendió del informe anual presentado por el Rossing Center de 2025.
El 48% de los jóvenes cristianos menores de 30 años entrevistados afirmaron estar considerando la posibilidad de abandonar la región y emigrar.
Alrededor del 77% de ellos declaró que la razón principal era la creciente discriminación y violencia que sufrían los cristianos, junto con el deterioro general de la situación sociopolítica.
De Irak a Jordania o Tierra Santa, lugares que sufren
En 2011, poco después de ser nombrado por Benedicto XVI nuevo nuncio en Irak y Jordania, ya tuvo contacto con lo que él llamó “una ciudad que sufre” (Bagdag), del mismo modo que sucede hoy en el conjunto de Tierra Santa.
“La capital es una ciudad que sufre, llena de cemento y alambre de púas, en la que uno se siente impotente. El suministro de corriente eléctrica se interrumpe continuamente: como mucho tenemos dos horas de energía y no todos pueden permitirse el lujo de comprar un generador eléctrico ni comprar el gasóleo necesario para su funcionamiento”, lamentó entonces.
Preguntado por cómo vivían los cristianos en la ciudad, lo resumía con el papel de ser “testigos coherentes del Evangelio”.
“Las dificultades a las que hacen frente nuestros hermanos en la fe cada día, son de todos los tipos y requieren una fuerte fe y una gran coherencia en la vida. Podemos decir que los fieles miran la realidad del mismo modo que lo hacía María que, impotente a los pies de la cruz, mientras observaba a su Hijo morir seguía teniendo esperanza en la Resurrección. Los cristianos en Irak están sufriendo su impotencia, pero su esperanza no se apaga”.
Aunque esta Navidad se ha podido celebrar con mayor normalidad en Tierra Santa, los últimos años han estado marcados por unas celebraciones oscilando entre la furtividad y la carestía, debido a los estragos de la guerra y la suspensión de las celebraciones oficiales. Nada nuevo para Lingua, que en Irak asistió a una de las primeras celebraciones de la Navidad en el país tras su aprobación en 2008. Entonces, el diplomático vaticano mencionaba que a los cristianos iraquíes no les convenía llamar demasiado la atención.
“Por prudencia, es mejor no exhibir las tradiciones típicas de nuestra religión: el árbol, el belén y la hoguera el día de Navidad. Las señales externas de la fe son apreciables, pero no son esenciales. Lo importante es la participación de nuestra comunidad en las celebraciones litúrgicas y con inmensa alegría puedo decir que el pasado año –apenas dos meses después del terrible atentado en la catedral siro-católica- las iglesias estaban llenas”, declaraba a La Stampa en 2011.
Medidas frente al éxodo de cristianos
Sus palabras resultaban entonces proféticas al ser preguntado por el abandono de Irak por la población cristiana, fenómeno que resulta hoy de especial actualidad en Tierra Santa, donde los franciscanos lamentan el éxodo de fieles en búsqueda de situaciones “más estables”.
Entonces, Lingua invitaba a infundir esperanza y optimismo, a no “hacerse ilusiones” y a tratar de establecer medidas para que los cristianos permanezcan en sus hogares.
“Es necesario infundir esperanza en la comunidad cristiana, por ejemplo, reconociendo a los fieles la heroicidad de su testimonio”, decía. “Hacer más grandes de lo que son los aspectos problemáticos y la inseguridad es inútil además de dañino. Y para terminar, es oportuno invertir en proyectos sociales, educativos y sanitarios, para ofrecer la oportunidad de una vida digna a quién no ha dejado Irak. En el país, han permanecido únicamente los más pobres, aquéllos que no tenían recursos suficientes para correr el riesgo de una aventura en el extranjero y necesitan muchísima ayuda”.
Publicado originalmente en Fundación Tierra Santa.