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Enrique Cases, histórico sacerdote del Opus Dei, ante su reforma canónica: «Yo no estoy contento»

Enrique Cases, casi tres cuartos de siglo en el Opus Dei, durante la entrevista de Marcos Vera.

Enrique Cases, casi tres cuartos de siglo en el Opus Dei, durante la entrevista de Marcos Vera.Tekton Centro Televisivo (captura)

Redacción REL
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Mosén Enrique Cases lleva más de sesenta años como numerario en el Opus Dei (hacía segundo curso de Químicas en la universidad) y cincuenta de sacerdocio. Ha convivido con San Josemaría, que fue quien le llamó al sacerdocio. Es doctor en Derecho Canónico, profesor de Teología Dogmática y autor de más de treinta libros. 

Es, por tanto, una voz autorizada sobre el momento en el que se encuentra la prelatura. En una reciente entrevista de Marcos Vera en Tekton Centro Televisivo (verla abajo completa), mosén Cases valora la reforma de los estatutos con una gran claridad.

¿Va a dejar de existir el Opus Dei? “Por supuesto que no”, responde, porque lo que se está discutiendo no es su naturaleza, sino solo su “vestimenta jurídica”

Pero ¿le gusta esa vestimenta jurídica de la que se está hablando, al menos en lo que se sabe de ella? "Yo no estoy contento", sentencia.

Lo fundamental

“Lo más importante del Opus Dei” es lo que el fundador del Opus Dei “vio” (“es la palabra que él utiliza siempre”) el 2 de octubre de 1928: “Vio algo que Dios le enseñaba, algo que Dios quería”, y lo que vio es “la santificación en medio del mundo”.

Mosén Enrique insiste en el argumento de que de lo que se está hablando no es de lo que "un sacerdote jovencito [el padre Escrivá de Balaguer tenía entonces 26 años] pensó, sino de lo que vio. Y esto es el convencimiento que en el Opus Dei tenemos todos. Y yo no creo que estemos equivocados. Dios quiere que muchos laicos lleguen a la perfección de la caridad".

Y añade: “Todos nosotros, los que somos del Opus desde hace mucho tiempo, tenemos claro que el cielo está empeñado en que se realice, es un querer de Dios”.

La misión del laico

Ahora bien, en opinión de Cases, "entender lo que es un laico no está asimilado todavía: hay quienes quieren clericalizar a los laicos, y sobre todo a las mujeres laicas". Frente a esto, insiste en que "los laicos tienen como fin propio santificar el mundo desde dentro" y "ser contemplativos en medio del mundo".

La vestimenta jurídica de la prelatura personal, ahora cuestionada, “funcionaba muy bien y puede dar un fruto enorme”. Explica que los miembros del Opus Dei dependen del prelado "en lo espiritual y nada más, y en lo demás, lo que les dé la gana": "No formamos un grupo, no formamos un partido político. No formamos un grupo de presión".

Ganas de fastidiar

¿Por qué se quiere reformar eso? Mosén afirma que el motu proprio con el que se inició el proceso, elaborado por el cardenal jesuita Gianfranco Ghirlanda, responde a "una mentalidad jerarcológica" no a "una mentalidad actualizada sobre la misión de los laicos", y por eso "salió lo que salió". 

Se refiere al motu proprio Ad charisma tuendum de Francisco, de 14 de julio de 2022, orientado, según su texto, a "proteger el carisma". 

"¿Proteger el carisma?", se pregunta don Enrique: "No era proteger el carisma, era fastidiar un poco". No lo atribuye a mala voluntad, sino a falta de información: "Si hace esto porque no entiendes [la espiritualidad del Opus Dei], ¿por qué no preguntas?".

Por todo ello, mosén Cases es muy sincero: "¿Estamos contentos con el motu proprio? No sé lo que dirán los demás, que saben más que yo, pero yo no estoy contento".

Sin que eso implique caer en la desobediencia: “El ejemplo de monseñor Fernando Ocáriz [prelado del Opus Dei], de su humildad y docilidad y obediencia, es patente. De todos nosotros, igual. Nadie ha hecho un escándalo. No, eso no nos va. Nosotros no lo hemos hecho nunca. Ni lo haremos nunca. Somos obedientes".

Pero eso no excluye interrogarse sobre las causas, y sugiere: “Los santos siempre nos han prevenido contra la celotipia... Puedo pensar que algunos han sido tentados por el enemigo: ni yo soy inmune... ni ellos son inmunes".

El entrevistado concluye bromeando sobre la radical sinceridad de sus respuestas: "Esto es una explicación un poco pasional, pero bueno, yo soy así... ¡Para la predicación me va muy bien, la gente no se duerme conmigo! Soy un poco bruto: nunca he tratado mal a nadie, pero si me preguntan... hablo".

La entrevista completa de Marcos Vera a Enrique Cases

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