Martes, 22 de septiembre de 2020

Religión en Libertad

2.200 habitantes, 200 feligreses, 14 voluntarios, 500 ayudados al año

¿Cómo funciona una Cáritas rural creada en plena crisis económica en España? El ejemplo de Carrión

Domingo de Ramos en Carrión de los Condes con el padre Julio - de la participación de los parroquianos surge la acción caritativa que da gloria a Dios
Domingo de Ramos en Carrión de los Condes con el padre Julio - de la participación de los parroquianos surge la acción caritativa que da gloria a Dios
Carrión de los Condes, con unos 2.200 habitantes, es una hermosa población de Tierra de Campos, parada obligatoria en el Camino de Santiago, en la provincia rural y castellana de Palencia.

Tiene dos iglesias reunidas en un sólo párroco, el padre Julio Gómez, ayudado por su vicario, que explica a ReL cómo se organiza una Cáritas parroquial de nueva creación en un ambiente rural en la España de la crisis económica.

El caso de Carrión puede ser comparable a muchos otros casos en los últimos años en Castilla y en otras regiones, a medida que muchos obispados han animado a sus parroquias rurales a organizarse formalmente con una Cáritas parroquial. Hay que recordar que entre 2009 y 2013 la Iglesia española aumentó en un 76% su actividad caritativa. Carrión forma parte de ese crecimiento. Además, ya en 2011 se constataba en algunas estadísticas que las diócesis rurales y pequeñas parecen ser más eficaces en la activación de voluntarios para Cáritas.

"Aquí siempre hubo, obviamente, cristianos a título particular y párrocos ayudando a las necesidades que surgieran, y también trabajaban en ello las Hijas de la Caridad, pero no fue hasta 2011 que creamos una Cáritas parroquial", explica el padre Julio.

"En los años fuertes de la crisis, hemos puesto en pie una Cáritas muy sencilla, por convencimiento y porque se nos animó vivamente a crear en todas las parroquias, por pequeñas que fueran, una mínima estructura de Cáritas. No fue difícil encontrar unos cuantos voluntarios -en nuestro caso, voluntarias- con capacidad de trabajo en equipo, identidad cristiana y sensibilidad social".

La crisis en el campo es distinta
La crisis en el campo es distinta a la ciudad. Por un lado, está la crisis demográfica de décadas: "No hay empleo, los jóvenes se van a las ciudades y los pueblos se convierten en grandes geriátricos. Sin grandes problemas, pero sin gente y sin futuro. Gran parte de los ingresos aquí proceden de las pensiones de jubilación, que se mantienen pese a la crisis".

Las pensiones, y el hecho de que en la Castilla rural las familias aún son bastante fuertes y actúan de colchón social, amortiguan muchas necesidades.

Pero también a los pueblos castellanos y de interior llegan consecuencias de la nueva crisis generalizada.

El padre Julio da la radiografía: "Vemos matrimonios que quedan ambos en paro por la ralentización de la economía o por un menor movimiento del turismo, inmigrantes con pocas redes familiares de apoyo, ancianos solos, familias que no saben gestionar sus ingresos, situaciones graves de pobreza cultural o afectiva, adicciones… Y de rebote, tenemos noticias de la crisis por un mayor flujo de transeúntes, por el caso de los ancianos que son sacados de las residencias y llevados a casa de los hijos en paro para poder al menos tener un ingreso estable al mes, los jóvenes que no encuentran trabajo y se perpetúan en casa de los padres…"

"No tenemos pobres... no son del pueblo..."
En algunos pueblos hay quien puede tener la tentación de declarar que "aquí no hay pobres", porque no se ven personajes andrajosos pidiendo a la salida de misa, pero los párrocos saben que sí hay pobres y sí acuden con necesidades.

También puede suceder que en un pueblo haya quien considere que los pobres "no son del pueblo", en el sentido de que son inmigrantes... pero la comunidad cristiana sabe que debe atender a todos los necesitados que llamen a su puerta, y por lo tanto sí son "sus" pobres. Fechas como el Día del Corpus o el Día de San José Obrero pueden dar pie para reflexionar sobre esto en las parroquias rurales, proclamando una vez más las palabras de Jesús: "Era extranjero, y me acogisteis".

Otro aspecto específico de los pueblos es que hay más temor a ser señalado visitando el despacho parroquial o el almacén de alimentos de Cáritas. Eso puede disuadir a algunos de solicitar ayuda. En algunas poblaciones son los voluntarios de Cáritas los que discretamente llevan las bolsas de comida a las familias apuntadas como solicitantes. En otras, las parroquias entregan a los solicitantes vales que se pueden intercambiar en tiendas de comestibles. La crisis ha generado una nueva clase de pobres, muy vergonzante, que espera capear el temporal, y con ellos nace una nueva creatividad en Cáritas en toda España para ayudar a estas personas salvaguardando su dignidad.


Iglesia de Santa María en Carrión de los Condes

Evitar los chismorreos: muy importante
En una Cáritas rural es prudente "compartimentar" la información para evitar chismorreos que fácilmente se difunden sobre las necesidades de los vecinos.

Los voluntarios del ropero no tienen por qué saber quién recibe comida. Los voluntarios de la despensa no necesitan saber quién recibe ropa. Ni unos ni otros necesitan saber quién recibe ayudas para libros escolares o para unas gafas infantiles.

Otras ayudas puntuales que piden a veces las familias incluyen el gasóleo en invierno, resolver una deuda, unas letras de la hipoteca… Basta con que uno o dos coordinadores discretos tengan una visión del conjunto de la zona. En ámbitos rurales el "qué dirán" y la maledicencia (los chismes contra los que predica una y otra vez el Papa Francisco) pueden hacer más daño a una familia que el desempleo.

La realidad se cuenta con números
¿Cuál es la fuerza social y caritativa de una comunidad católica rural? Para describirlo vale la pena hacer unos cuantos números con el ejemplo de Carrión.

Carrión tiene unos 2.200 habitantes. Contando a los pueblecitos del entorno, de menos de 100 habitantes, Cáritas Carrión cubre un área de 6.000 habitantes.

A las distintas misas de Carrión (contando los dos conventos, la Residencia de Ancianos y las dos misas parroquiales) acuden un total de 200 feligreses: esa es la comunidad cristiana a la que se pueden pedir colectas extraordinarias, alimentos para la despensa, ropa... De ella salen los voluntarios. También los donativos: una hucha junto al Niño Jesús en Navidad, la colecta de Corpus, los socios con domiciliación mensual, un nnúmero de cuenta de Cáritas Carrión bien grande en el tablón de anuncios, las campañas con ocasión de desatres internacionales...

Cáritas Carrión cuenta con 14 voluntarios: 6 laicos ("todos creyentes, casi todos buenos practicantes"), 6 religiosas y 2 sacerdotes.

La tasa de paro de Carrión de los Condes en mayo de 2015 era del 16% (140 parados de una población activa de 845 personas). En Palencia el paro es del 23% (según la Epa del 4º trimestre de 2014).

Cáritas Carrión tiene 3 servicios principales: ropero, alimentos y atención a transeúntes.

El ropero en 2014 hizo un total de 150 repartos de ropa (unas 900 prendas). "Cuando ha hecho falta algo en especial (ropa de niños, calzado, una lavadora, una nevera, una cocina) se ha hecho un llamamiento al final de la misa y al día siguiente la gente ha respondido muy bien llevando lo que tenían", explica el párroco.

El servicio de reparto de alimentos de Cáritas ha alcanzado a unas 25-30 familias (unas 120 personas en total), varias veces al año.

Los transeúntes atendidos han sido unos 150 en 2014.

Los beneficiarios totales de Cáritas en Carrión en 2014 fueron entre 400 y 500 personas.

El papel de las instituciones públicas
La parroquia colabora con las instituciones públicas, pero desde una eficacia realista.

"Discernimos junto a la asistenta social si la necesidad es real y la familia puede ser receptora de ayuda, de qué ayuda y por cuánto tiempo, para evitar la dependencia, la pereza, la picaresca o la cronificación de la ayuda. Nos negamos también a que los servicios sociales nos derivaran los casos que les llegaran a ellos, como nos lo llegaron a proponer, por varios motivos, porque no tenemos medios humanos ni económicos y sobre todo porque no es nuestra obligación", explica el párroco.

Con el ayuntamiento se ha hablado para que ayude con al menos la mitad del coste de acoger transeúntes necesitados, en una ciudad que durante siglos ha sido acogedora con peregrinos. "A un transeúnte le ofrecemos cama, ducha, ropa y comida, y nos cuesta unos 16 euros el día", especifica el párroco. De esos, el Ayuntamiento por ahora aporta 5 euros por transeúnte y día.

Además, el nuevo gobierno municipal (C´s-PSOE) ha aprobado una partida de 7.500€ para ayudas en libros de texto y han solicitado una reunión con Caritas para conocer las necesidades. 

La Cáritas de Carrión, con apenas 5 años de experiencia, va estableciendo su metodología. "No tenemos despacho de Cáritas ni un horario de recepción: cuando hay un caso la gente se dirige bien al despacho parroquial, bien a la casa de las Hijas de la Caridad -que prestan un gran servicio - o nos avisa la asistente social a mi o a alguna de las voluntarias", explica el padre Julio.

"Los voluntarios dedican muchas horas a trabajos anónimos (ordenar el ropero, hacer lotes de comida, rellenar las fichas de los beneficiarios, visita a familias inmigrantes, atender a los transeúntes, hablar con la asistente social, etc…). Suelen ser personas extraordinariamente generosas, que disfrutan con esta tarea, de gran calidad humana y muy altruistas".

Esta es la realidad concreta de Carrión... Dos mil habitantes, doscientos feligreses, una docena de voluntarios, quinientas personas ayudadas... una realidad que puede repetirse en una multitud de lugares de la España de inicios del siglo XXI.

Vídeo de YouTube sobre el Corpus Christi como fiesta popular en Carrión de los Condes, que recoge el ambiente en la población y la parroquia y el paso de los peregrinos; es también un momento para predicar la caridad cristiana

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