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Pizzaballa: temas como el camino sinodal alemán son irrelevantes para los cristianos en Tierra Santa

El patriarca latino de Jerusalén señala que las preocupaciones allí son otras y se basan en la unidad pastoral entre ortodoxos y católicos.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, durante su visita navideña a Gaza.

El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, durante su visita navideña a Gaza.Christian Media Center (captura).

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La voz del cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, se escucha cada vez más como una referencia. Por un lado, ha sido elevado a la púrpura hace poco más de un año y figuró entre los considerados papables en el cónclave que eligió a León XIV. 

Pero ha sido sobre todo su posicionamiento tras la masacre terrorista de Hamás y la posterior guerra en Gaza, ejerciendo con mesura e independencia una responsabilidad extremadamente compleja, la que ha catapultado su personalidad pública. 

Numerosos medios han querido entrevistarle en las últimas semanas. Entre ellos, Regina Einig para el Catholic Herald:

-Eminencia, ¿ha mejorado la situación de los cristianos en Tierra Santa desde el alto el fuego de octubre?

-Las condiciones de vida de los cristianos y de muchos otros no han mejorado significativamente. La principal diferencia se refiere a la guerra en sí. No hay combates activos como los que hubo en los últimos meses, pero las condiciones de vida son exactamente las mismas

»Quizás las cosas sean diferentes en la zona de Belén debido a la Navidad. Hemos decidido celebrar la Navidad de forma normal y festiva, con luces y música, para que la gente pueda respirar de nuevo por un momento. La gente necesita luz en sus vidas. Pero, especialmente en Gaza y Cisjordania, las condiciones de vida siguen siendo muy difíciles social, económica y políticamente. No está claro qué gobierno vendrá después.

-Recientemente ha vivido en primera persona la visita del Papa al Líbano. ¿Qué es lo que más le impresionó allí?

-Lo primero que me impresionó fue el entusiasmo del pueblo libanés, de todos ellos, no solo de los católicos, sino también de los no cristianos. Durante muchos años, la gente se ha sentido olvidada, incluso después de la guerra del Líbano, especialmente en el sur. Hay muchas heridas allí. 

»Con la visita del Papa, un nuevo espíritu ha entrado en la comunidad, y esto se palpaba en todas partes durante la visita. El encuentro con los jóvenes, al que asistí, también fue un gran regalo para mí. Los jóvenes no solo estaban felices, sino también llenos de esperanza. El Papa León hizo especial hincapié en esto. La esperanza y la paz fueron temas recurrentes en sus discursos. El ambiente general era muy positivo.

-Durante su viaje apostólico, el Santo Padre hizo un fuerte llamamiento a la unidad de los cristianos. ¿Cuál podría ser el siguiente paso para los cristianos en su camino común?

-Es importante que sigamos por este camino. Sabemos que aún nos queda un largo camino por recorrer. No debemos ser ingenuos y pensar que esto se puede lograr rápidamente. 

»En primer lugar, debemos reconocer lo que ya compartimos, especialmente en Oriente Medio, donde ya conviven cristianos de diferentes confesiones. Las familias son mixtas en cuanto a confesión religiosa, y los cristianos trabajan juntos en las escuelas y en muchos otros lugares. Esto debe reconocerse y reforzarse pastoralmente. 

»También debemos encontrar una voz común en cuestiones internacionales y universales como la paz, la justicia y la dignidad humana. Estas nos unen independientemente de nuestras diferencias y confesiones. Debemos seguir trabajando en ello y mejorar gradualmente nuestras relaciones pastorales cotidianas dentro de nuestras comunidades. 

»Quizás algún día incluso tengamos un calendario común. Debemos tomarnos nuestro tiempo. Lo que es importante para mí es que, mientras tanto, no descuidemos los pequeños pasos, para poder lograr cosas más grandes.

-¿Cómo son las relaciones ecuménicas entre católicos y cristianos ortodoxos en Tierra Santa?

-Nuestras relaciones a nivel institucional son muy buenas, y a nivel popular también funcionan bien. Admito sin reservas que en ambos bandos hay algunos sacerdotes que tienden a ser excesivamente estrictos, pero fundamentalmente las relaciones son buenas. 

»Me gustaría volver a destacar que el noventa por ciento de las familias cristianas entre nosotros son mixtas en cuanto a confesión. Los católicos y los cristianos ortodoxos se casan entre sí. Las relaciones entre las Iglesias son para nosotros una cuestión pastoral, no teológica.

-¿Cómo afecta la labor del Santo Padre en favor de la paz en Tierra Santa, también en lo que atañe a los líderes religiosos?

-La labor del Santo Padre en favor de la paz es muy importante. Especialmente en esta época de guerra, con toda la devastación humana, cuando a veces nos sentimos perdidos, necesitamos puntos de referencia, alguien que nos ayude a mirar más allá de nuestros propios horizontes y nos dé orientación. En este sentido, el Papa, como líder reconocido, puede ayudarnos con sus palabras a dar forma a nuestra narrativa cristiana en este entorno tan complejo.

-Recientemente, en una entrevista con el "National Catholic Register", usted afirmó que el camino sinodal alemán es irrelevante para la vida de los cristianos en Tierra Santa. ¿Qué debates teológicos considera personalmente importantes para la reforma de la Iglesia?

-Las cuestiones del camino sinodal en Alemania, y muchos otros temas en los países occidentales, no tienen especial relevancia en Oriente Medio. Vivimos en una realidad completamente diferente. No se trata de un juicio, es simplemente un hecho. Esa es la realidad. Aquí la teología no se vive de una manera tan dramática. Nuestras Iglesias son tradicionales y vivimos en la comunidad de la Iglesia y a través de la comunidad de la Iglesia. Para nosotros, lo más importante es fortalecer las relaciones entre las Iglesias. Para los cristianos de aquí, la prioridad es la coexistencia armoniosa entre las Iglesias.

-¿Puede darnos ejemplos de proyectos o instituciones conjuntas que considere ejemplos positivos de estos esfuerzos?

-Hay muchos ejemplos. Comenzaré por el contexto más dramático en la actualidad, Gaza. Las parroquias ortodoxas y católicas trabajan juntas en todas partes, no solo en la ayuda humanitaria, sino también en las escuelas y las actividades pastorales. También coordinan las actividades litúrgicas para que no interfieran entre sí. Hace algunos años no era así. 

»En los pueblos donde hay escuelas católicas y ortodoxas, intentamos cooperar. Dado que, lamentablemente, tenemos menos alumnos cristianos, organizamos las cosas de manera que una Iglesia se encargue de la escuela primaria y la otra de la secundaria, o viceversa. De esta manera, ofrecemos la misma educación. Las escuelas ortodoxas y católicas utilizan los mismos libros de catequesis, que elaboramos juntos. Hay muchos más ejemplos.

-¿Cómo están compuestas las clases en estas escuelas?

-Depende de la escuela, pero en general la mitad de los alumnos son cristianos. En algunas escuelas, los musulmanes constituyen la mayoría de los alumnos, dependiendo de la ubicación. En todas nuestras escuelas, la presencia de no cristianos es muy importante, no solo en términos numéricos, sino también en términos de misión.

-¿Qué espera para su grey en Tierra Santa?

-Espero mejores condiciones de vida política y social para nosotros. Espero que la comunidad preserve su unidad, su compromiso con la vida y su resiliencia en esta complicada situación. Pero eso requiere una mayor paciencia. No debemos confundir la esperanza con una solución política.

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