Los mártires de Palomeras, un dibujo y unas palabras de Kiko Argüello
Fueron beatificados en 2013 y el pasado 13 de diciembre

Kiko Argüello, premiado por ReligiónEnLibertad, el pasado mes de octubre: laico, artista y, sobre todo, «enorme evangelizador»
Ya había hablado de ello mi querido compañero de letras en este nuestro digital, el científico Alfonso V. Carrascosa, , con este magnífico artículo: Los mártires y el Camino Neocatecumenal: cuando Palomeras fue «regada con la sangre de los santos», que publicó el 22 de febrero de 2024 y actualizó el pasado 20 de diciembre, tras las beatificaciones de los 124 mártires de Jaén que subieron a los altares el 13 de diciembre.
La tesis principal de aquel artículo, y de este, es lo dicho por el coiniciador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, y que acaban de colgar en su web los neocatecumenales:
"España ha dado Cursillos de Cristiandad, el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal y todo lo que quieras. ¿Sabéis por qué? Porque ha habido una Guerra Civil española donde han matado a más de 6.000 curas, torturado, mártires: no ha habido una sola apostasía. Las raíces del Camino Neocatecumenal están bañadas en sangre de muchos mártires de España".
Bajo estas líneas: Dibujo de Kiko Argüello tomado de su libro ‘Anotaciones’ (p. 245) que muestra la proximidad del lugar del martirio -vía del tren- con la chabola donde vivió y vio nacer, junto con la sierva de Dios Carmen Hernández, el Camino Neocatecumenal en 1964.

Dibujo de Kiko Argüello tomado de su libro ‘Anotaciones’ (p. 245).
En la web del Camino leemos:
«Entre los laicos beatificados [el pasado 13 de diciembre en la Catedral de Jaén]se encuentran Teresa Basulto Jiménez y Mariano Martín Portella, matrimonio -hecho poco frecuente en la Persecución Religiosa Española- que fueron asesinados junto con el hermano de Teresa, Manuel Basulto Obispo de Jaén y el Vicario General y Deán de la Catedral Don Félix Pérez Portela, en Palomeras (Madrid), ambos beatificados por el Papa Francisco en 2013. Todos ellos fueron asesinados el 12 de agosto de 1936 cerca de la barraca donde en 1964 se fue a vivir Kiko Argüello, quien, abandonando una prometedora carrera de pintor, dejó todo y se fue a vivir con los pobres en las chabolas de Palomeras Altas. Allí surgió, gracias también a Carmen Hernández, el embrión de una Iniciación Cristiana que llegará a ser el Camino Neocatecumenal: reconocido oficialmente por la Santa Sede en el 2008 y actualmente presente en 138 naciones.
Precisamente en Palomeras tuvo lugar el mayor fusilamiento público llevado a cabo durante la Guerra Civil española, en el que murieron por la fe un número todavía indeterminado de hermanos y el único obispo asesinado en Madrid, Mons. Basulto. 254 apresados por motivos religiosos y hacinados en la Catedral de Jaén, viajaban en el conocido como Tren de la Muerte hacia la cárcel de Alcalá de Henares para descongestionar teóricamente a aquella, cuando se les hizo bajar del mismo a la altura del entonces Apeadero Santa Catalina en frente de las barracas de Palomeras, para ser asesinados ante más de dos mil personas que se habían congregado en el lugar para presenciar los hechos jaleando a los asesinos. Monseñor Basulto, que había sido insultado y vejado durante todo el transporte, poco antes de morir, cayó al suelo de rodillas exclamando: -Perdona, Señor, mis pecados y perdona también a mis asesinos. Poco después su hermana Teresa comentó:-Esto es una infamia, exclama su hermana Teresa, yo soy una pobre madre. Uno de los asesinos le indicó: -No te apures, a ti te matará una mujer. Y acto seguido, se acercó una mujer llamada Josefa Coso «La Pecosa», disparando a quemarropa a una Teresa que murió en el acto. Continúan abiertas causas de beatificación de martirizados ese día en el mismo lugar».

Plano de Palomeras altas. Dibujo de Kiko Argüello en marzo de 2020

"Apeadero Santa Catalina" en frente de las barracas de Palomeras.