Religión en Libertad

No es una moda: es que el 15% de la población es bastante espiritual

Peregrinos hacia la JMJ de Lisboa en 2023; participaron unos cien mil españoles, y hasta un millón de personas en general

Peregrinos hacia la JMJ de Lisboa en 2023; participaron unos cien mil españoles, y hasta un millón de personas en generalvatican Media

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¿Hay un giro católico, o al menos cristiano, en España? Creo que los datos indican que sí, pero que por ahora alcanza sobre todo a "activar" al 15% de población que es, de manera natural, más espiritual, y que antes estaba distraído, enfadado con la Iglesia, desmotivado o metido en la Nueva Era.

El catedrático de Ateísmo y el 15% más espiritual

Hace unos años, en ReL publicamos la historia del diácono Andrey Kuraev, que antes de ser clérigo se licenció en la Unión Soviética en la carrera de ¡Teoría e Historia del Ateísmo Científico! Era la carrera de los comisarios políticos comunistas y los más convencidos militantes.

Él había sido ateo su infancia y adolescencia, pero a los 18 años leyó Los Hermanos Karamazov, de Dostoyevsky, aceptó primero la existencia del demonio, y después la de Cristo Salvador.  (Algo parecido le sucedió al padre Nasónov, que era ateo en su juventud hasta que leyó Crimen y Castigo).

Kuraev se bautizó a escondidas mientras finalizaba su carrera universitaria de Ateísmo y se reía, para sus adentros, de lo que enseñaban los profesores comunistas. Incluso sacó una cátedra. Luego, con 35 años, sería el más joven profesor de Teología Ortodoxa de la historia de Rusia. Es popular como divulgador en redes y charlas en Internet. 

Una idea que el diácono Kuraev ha comentado a menudo en sus podcasts es que considera que sólo un 15% de la población tiene una inclinación espiritual fuerte. Quizá en distintos países el porcentaje oscile, pero piensa que no mucho. Es ese 15% que ya desde niño o joven se hace preguntas serias por la muerte y el Más Allá, por el sentido de la vida, o el que entiende que hay algo más, gente que ve claro que Dios existe aunque nadie se lo haya explicado, o ve, al menos, un "agujero con forma de Dios". Es gente como el artista estonio Lembit Peterson, a quien nadie habló de Dios de niño en la URSS, pero sabía que existía y que tenía que ver con el nombre de Jesús, al que rezaba. O Reena Tolmik, otra estonia. Muchos de ellos son artistas, filósofos, poetas, músicos...

Por ese 15% de personas espirituales compiten las distintas iglesias y religiones, las sectas, los timadores y la New Age.

Llegar al otro 85%

El resto de la gente, el 85%, piensa sólo en cosas materiales, o a veces en cierto activismo social o político que considera que puede ser bueno para la sociedad. Se pueden detener a pensar en lo trascendente unos minutos cuando mueren sus padres o un amigo de edad avanzada, pero muy poco. Si muere un hijo o hermano, entonces su vida sí queda sacudida con las grandes preguntas. Por suerte, en Europa pocos sufren esta dura prueba, excepto en Ucrania, donde la guerra siega la vida de muchos hombres jóvenes y mutila a niños. (Las estadísticas ucranianas dicen que con la guerra ha aumentado el número de católicos, pero también el de no creyentes).

Ese 85% puede llegar a la fe siguiendo el ejemplo admirable de grandes personas que les arrastran de cerca (a las misiones, a la caridad, etc...), o por una tragedia cercana, o buscando cierta disciplina para su vida familiar, al casarse, al pensar en educar a sus hijos... O si se les presenta la figura luminosa y fascinante de Jesús. Pero no son el núcleo del 15% naturalmente espiritual.

Mi tesis es que en España los jóvenes creyentes y practicantes convencidos llegaron a ser tan sólo un 7% hace unos diez años, mientras que ahora serían prácticamente ya ese 15% "natural". (Pongo la tabla de Fundación SM de 2017 para ilustrarlo y recomiendo este artículo al respecto: el CIS de Tezanos no es fiable, los datos de Cataluña y Andalucía lo desmienten).

Comparación del Informe 2017 de Fundación SM y el CIS 2024, las cifras son las misas, pero el CIS, cabe sospechar, trampea a la baja

Comparación del Informe 2017 de Fundación SM y el CIS 2024, las cifras son las misas, pero el CIS, cabe sospechar, trampea a la bajareligionenlibertad

Mi tesis es que la Iglesia española (y no sólo la católica) hoy ya consigue llegar razonablemente bien a ese 15% que se hace grandes preguntas, que tiene inquietudes espirituales, y les da respuestas bastante satisfactorias. Al menos entre los jóvenes, que buscan (los cuarentones y cincuentones, por definición, son más comodones).

Por qué la fe llega a los jóvenes

Entre los jóvenes, hay una combinación de Internet (Youtubers, música cristiana accesible, predicadores, influencers católicos, testimonios), buena catequesis adolescente (LifeTeen, Alpha), narrativa audiovisual (sobre todo Chosen, pero ampliado con documentales y cine cristiano), podcasts, peregrinaciones, grandes eventos y apoyado a menudo en comunidades, bien sea de nuevos movimientos, bien sea de parroquias avivadas y renovadas.

También es importante en España la afluencia de hispanoamericanos que tienen una fe sin complejos, que la viven con naturalidad y con alegría, y la contagian a sus amigos, vecinos, parroquias o, a menudo, cónyuges. Muchas veces ellos llevan la música en las parroquias, los grupos de jóvenes, de catequesis y añaden sus devociones, desde las Posadas en Adviento hasta el Divino Niño o el Señor de los Milagros.

Hay además una cultura de la invitación: los jóvenes invitan a sus amigos a retiros y peregrinaciones, acuden y conocen a Jesús. Una vez se enamoran de Jesús, su vida sacramental puede ser más o menos disciplinada, pero ya lo tienen ahí, accesible, cercano, fiable. Los métodos de primer anuncio, nos dicen los delegados de Pastoral Juvenil y de Evangelización, siguen funcionando bien: atraen a muchos y tocan su corazón y su mente. Y no sólo funcionan con los jóvenes, también con mayores.

Se da la circunstancia de que hoy un joven de 18 años puede arrastrar el tipo de heridas que antes relacionábamos con los 25 o más: desamores, relaciones tóxicas, a veces abortos, familias rotas, adicciones, soledad (pocos tienen hermanos), falta de esperanza en el futuro... Esos jóvenes saben que necesitan ser salvados. Y Jesús salva. Y ellos lo sienten así.

Eventos multitudinarios de fe

En apenas 8 días en Madrid ha habido tres eventos de fe con unas 6.000 personas cada uno: un concierto de Hakuna en Vistalegre, el evento Llamados en el Movistar Arena y el evento Despertar, también en Vistalegre.

Eran públicos distintos, pero similares. A Hakuna iban jóvenes y familias con niños, a cantar y rezar. A Llamados, evangelizadores, gente de 30 a 60 años, gente que quiere contagiar a Cristo, a escuchar de Nicky Gumbel un llamado a evangelizar, y a una adoración eucarística con oraciones de sanación. A El Despertar, jóvenes de 20 a 40, que quieren tomar las riendas de su vida, salir de la modorra, emprender, cambiar España, dar fruto. ¡Al menos, aprender a hacer silencio, como les animó el sacerdote Jacques Philippe!

Unas semanas antes, 15.000 jóvenes europeos con Taizé en París. En noviembre, 2.000 jóvenes y adolescentes en la Sagrada Familia de Barcelona, con LifeTeen. Al concierto al aire libre de Hakuna de septiembre en Rivas-Vaciamadrid (ciudad emblema de la izquierda española) acudieron unas 30.000 personas.

Que nadie dude que si viene el Papa León a Barcelona en 2026, puede llenar el Camp Nou y más. En Madrid debería llenar mucho más que el Bernabéu.

Y luego tenemos el gran magma de la devoción popular. En toda España las hermandades y cofradías están llenas de nuevos socios, las familias se apuntan en bloque. En ciertas ciudades no hay días ni calles para tantas procesiones.

En Sevilla, el congreso internacional de Piedad Popular en 2024 sacó un millón de personas a las calles en una procesión de doce horas con 8 de las imágenes más populares de varias ciudades.

Además, el mundo de las hermandades y el de los nuevos métodos de evangelización no están incomunicados. Al día siguiente del evento Llamados, varios evangelizadores explicaron a Nicky Gumbel que a sus Cursos Alpha acuden muchos cristianos de hermandades, que a su vez luego invitan a amigos y parientes, a veces alejados de la práctica sacramental. En otras hermandades ganan popularidad métodos como Emaús o Effetá.

Ese 15% ya está: son los que no tienen vergüenza de ser creyentes, y lo declaran, pese a años de prensa anticlerical, mofas, historias de abusos sexuales en prensa a todas horas, malas predicaciones, liturgia descuidada, liderazgo mediocre... Todo eso no les acalla, porque tienen una relación personal, asumida, aceptada, con Cristo.

Llegar a los demás

Para poder llegar al resto de la población, habrá que aplicar eso que decía San Pablo a Timoteo (2 Tim 2,2): formar a otros capaces de formar. Es decir, formar evangelizadores. Los que ya creen, han de saber evangelizar.

Y lo más sencillo es aprender a decir "ven y verás". Ven a mi grupo de oración, ven a mi movimiento, ven a mi Curso Alpha, ven a hacer un Cursillo de Cristiandad conmigo, ven a Effetá, o Emaús, o a mi hermandad, o a mi comunidad, o a mi parroquia.

Pero, para eso, la parroquia o comunidad ha de ser acogedora, ha de estar preparada para recibir personas nuevas, proclamarles un primer anuncio, y luego acompañarlas, a su ritmo. Para decir "ven a mi parroquia" he de estar orgulloso de lo que ofrece mi parroquia a alguien alejado.

Hace poco leía un artículo que valoraba razonablemente bien los 3 grandes eventos de Madrid que hemos mencionado, pero decía que aún queda mucho por hacer y hay un riesgo de dormirse en los laureles, en el éxito aparente.

Emma de León, la directora de Alpha España, hace tiempo que dice lo mismo. Ella ve que con Alpha una parroquia pasa de tener 200 personas en misa a tener 400. El párroco piensa: "Tengo que atender al doble de gente, vaya trabajo", y se paraliza. Pero a él se le ha encargado un pueblo de 4.000 personas: debería esforzarse en llegar al resto del pueblo. Para eso, debería entrenar a sus 400 feligreses para que sean evangelizadores.

En buena parte del sur de España, como la religiosidad popular aún parece llenar templos, hay obispos y párrocos que creen que no hace falta una conversión pastoral, nuevos métodos, nuevo ardor, nuevo lenguajes, todo eso que pedía San Juan Pablo II para la Nueva Evangelización. Es un error. El encuentro con Cristo ha de ser personal, cercano, elegido, íntimo y explícito. Las devociones populares deben ayudar a suscitar ese encuentro, no sustituirlo.

Llorar con el Cristo, sí, pero tomándolo como Rey

No basta con llorar en la procesión al paso del Cristo flagelado, aunque llorar está bien y Cristo lloró y la Biblia nos pide tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús. Pero Cristo pasa, flagelado, con su corona de espinas, para que le reconozcamos como Rey y Señor en nuestra vida cotidiana y completa. Como en el enamoramiento y el matrimonio, primero va el sentimiento, pero después debe llegar un libre y gozoso consentimiento.

Ahora toca empezar a invitar a esa gente menos espiritual, la que está "fuera" del 15% habitual que calculaba Kuraev. Gente a la que se llegará desde la caridad social, la cercanía fraterna, el mundo educativo, la cultura, incluso los últimos rescoldos de las costumbres católicas (los que aún pasan por la parroquia para que sus hijos hagan la comunión "por tradición").

A todos ellos vale la pena invitarles a una experiencia de primer anuncio. Y vale la pena transformar la parroquia para acompañarles. Cambiar los horarios, el personal, las actividades, lo que haga falta, para invitar y acompañar a la gente en su caminar con Cristo.

Al final, todo nace del primer anuncio: quien conoce a Cristo, no dejará de buscar más de Él.

Pero lo que está claro es que el despertar del interés por la fe no es una moda en España: es una necesidad sincera, primero de ese 15% que sabe que "algo hay", que la vida no es "trabajar, pagar impuestos, ver películas y morirse"; después, del otro 85% que viendo cómo viven los cristianos pueden preguntarse "¿qué tiene este, lo puedo tener yo?"

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