Juan Manuel de Prada, Ana Iris, Philippe, Hadjadj, René ZZ... y más de 6000 almas en 'El Despertar'
Vistalegre acogió el que algunos calificaron como «el mayor diálogo de la historia»

Los participantes hablaron, en una larga charla de siete horas, de identidad, trabajo y sentido.
Día lluvioso en Madrid y, a pesar de ello, 6000 almas abarrotaron el Palacio de Vistalegre en un macro evento titulado El Despertar. Una propuesta singular que buscaba "generar un espacio de silencio, diálogo y acción para reflexionar colectivamente sobre los grandes interrogantes de nuestra época".
Se trató de un encuentro apolítico y no confesional impulsado por el movimiento cultural itstimetothink, que ha organizado en los últimos tres años, en más de 30 ciudades de España, más de 400 Thinkglaos, encuentros presenciales en los que miles de personas han participado en conversaciones abiertas sobre cultura, filosofía, política, educación y sentido de la vida.
Estructurado en cuatro actos, entre los que estaba el "silencio", el "diálogo", el "salto" y la "fiesta", El Despertar tuvo cerca de siete horas de duración, y contó con personalidades de la talla del escritor Juan Manuel de Prada, el filósofo francés Fabrice Hadjadj, el fraile Jacques Philippe, la escritora Ana Iris Simón y muchos otros como Juan Soto Ivars, Jano García, René ZZ o Antonini de Jiménez.

Estuvo impulsado por el movimiento cultural itstimetothink.
A camino, a veces, entre pelea de gallos al estilo rap –con vítores y todo del público presente–, y una especie de "atrio de los gentiles", como el que defendía Benedicto XVI en Jesús de Nazaret –en el que tuvieran cabida distintas formas de pensar, incluidas las fronterizas con la religión, pero que animaran a "despertar"– el evento estuvo enfocado en la precariedad, la fragmentación, la pérdida de identidad, de sentido... y, especialmente, en los problemas y anhhelos de los jóvenes.
Silencio... en un mundo de ruido
El primer gran rostro de la noche sobre el escenario fue el del sacerdote francés Jacques Philippe, de la Comunidad de las Bienaventuranzas y autor de obras tan admiradas como La libertad interior. Su charla estuvo centrada en el "silencio" y en el valor de éste en una sociedad sumergida en el ruido y en la inmediatez.
"Nuestra actitud frente al silencio, a veces, resulta un poco ambigua. Es algo que deseamos, pero que a la vez tememos. En cada uno de nosotros hay una necesidad de tranquilidad, de paz. Pero, por otro lado, el silencio nos da miedo. Y nos pone incómodos en algunos momentos", comenzó diciendo.
"Nos da miedo el vacío, la soledad. Nos da miedo aburrirnos. Y, por, tanto el silencio, a veces, nos parece como una amenaza. En cuanto hay demasiado silencio, pues enseguida queremos llenarlo con música, con palabras. Ese miedo frente al silencio puede ser el signo de un malestar al que debemos enfrentarnos".
En este punto, el sacerdote fue un paso más allá. "El silencio, también, es el lugar de las revelaciones. Ahí donde una palabra la podemos oír. El silencio nos pone en una actitud de receptividad, de escucha. El hombre no solo se realiza por aquello que hace, por aquello que produce, yo creo que se realiza, aún más, por aquello que recibe".
Además, en una crisis de relaciones como en la que vivimos, el escritor francés dijo: "en el silencio puedo acoger al otro, en su diversidad, en eso donde puede aportar su propio punto de vista a la vida. Hay como una base de silencio, hay un tiempo para la comunicación, para el intercambio, pero hay un tiempo para la escucha y la acogida".
Un mundo, además, en el que la inmediatez ahoga al silencio. "En este mundo nuestro de hoy, tenemos tendencia a reaccionar de una forma como muy inmediata, de una forma solamente emotiva o emocional, pensar con frases hechas que nos habitan". aseguró.
Sin embargo, "el silencio y el recogimiento permiten madurar y elaborar una reflexión de pensamiento, que no es una reacción inmediata, sino que es un tiempo que permite tener en cuenta todos los aspectos de la realidad, en su riqueza y su diversidad".
Phillipe concluyó dando la clave para encontrar la fuente del silencio y de la paz. "Pero, tal vez, para vivir esa paz, ese silencio interior, ese silencio del corazón, creo que necesitamos hallar una fuente de paz. Yo diría una fuente de reconciliación. Reconciliarme conmigo mismo. Reconciliarme con los demás. Reconciliarme con la vida. Reconciliarme con mi historia personal".

Jacques Philippe fue uno de los participantes del evento.
"Para hallar y encontrar ese silencio interior necesitamos encontrarnos con un amor más grande que nosotros. Un amor infinito. Y un amor en el que podemos abandonarnos con confianza. Entregarnos con confianza", concluyó.
Arraigo y pérdida de identidad
En el siguiente apartado participó la columnista de El País y autora de Feria, Ana Iris Simón, que contestó a las preguntas de por qué hemos llegado a confiar ciegamente en las ideologías y en los políticos, a estar tan fragmentados como sociedad y a tener que necesitar recomponer los vínculos.
"Yo creo que hemos llegado hasta aquí porque hemos abandonado, y nos han hecho abandonar, la idea de comunidad, que hay un espacio que nos pertenece, que es el margen del Estado y del mercado y que es nuestro, y todo lo que ello implica", dijo Simón.
"En este momento valoramos poco lo que nos es dado: la familia, la patria, incluso el sexo biológico, y, sin embargo, nos creemos que somos solo lo que hemos elegido. Eso late en las grandes ideologías de nuestro tiempo, tanto en el hombre hecho a sí mismo del capitalismo como en el mito del hombre nuevo del comunismo", señaló la columnista.
La precariedad en los jóvenes de hoy
Uno de los momentos más esperados de la noche fue la intervención del escritor Juan Manuel de Prada, a quién le tocó participar en una mesa sobre "precariedad", junto al filósofo francés Fabrice Hadjadj, y al doctor en Economía Antonini de Jiménez.
¿Qué significa realmente que tenemos vidas precarias? ¿cuáles son las soluciones y los fallos del sistema?, fueron algunas de las preguntas que contestaron los tres.
"Chesterton hace un siglo, ya cuando denunciaba lo que estaba generando el capitalismo en Inglaterra de su tiempo, decía que el capitalismo para triunfar estaba alentando los divorcios, estaba provocando la competencia entre los sexos, estaba obligando a los trabajadores a salir de su tierra para poder trabajar, estaba tratando las virtudes cada vez con mayor desprecio y escarnio. Todo un proceso para destruir lo que hay de sólido en nuestras vidas", dijo Prada.

Juan Manuel de Prada habló sobre la precariedad en esta sociedad.
"La precariedad laboral hemos llegado a ella porque previamente han logrado que nuestra vida sea precaria, han logrado que ya no podamos crecer en una familia, en una familia unida. Han logrado que nuestras familias se hayan convertido en lugares donde el conflicto estalla y las atomiza. Han conseguido que nos peleemos unas generaciones con otras", añadió.
"Ha conseguido enfrentar a los sexos. Ha conseguido sacarnos de casa y, además, presentarnos todas estas cosas como algo que nos empodera, que hace nuestra vida mejor, más plena, más soberana. Naturalmente todo es una engañifa", dijo Juan Manuel desde el estrado.
El sentido último para René ZZ
En la última mesa, la dedicada al "sentido", participó el influencer René ZZ, convertido recientemente a la Iglesia católica, que ofreció su testimonio personal ante todos los presentes.
"Lo curioso es que todo este tipo de cosas: viajar, conocer gente, tatuarse... os aseguro que tampoco rellena el vacío. Todo este tipo de cosas nos dan como pequeños estímulos para sobrevivir. La mayoría de nosotros desde que nacemos aparecemos aquí y no entendemos muy bien por qué estamos, ni cómo hemos llegado ni hacia dónde nos dirigimos", comenzó diciendo.
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Religión en Libertad
"Muchas veces buscamos ayudar, inspirar, dar esperanza y tenemos esa sospecha de que podemos hacerlo pero no sabemos cómo, a veces creemos que es a través del trabajo, a veces creemos que es a través de llamar la atención en redes, a veces sencillamente no lo sabemos y vamos rebotando de un sitio a otro", apuntó, antes de asegurar que lo único que le ha llenado ese enorme vacío en su vida ha sido Dios.