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La Santa Sede pide donativos para Tierra Santa, aunque sea un sacrificio, «o nos volvemos cómplices»

El documento lo firma el prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, las que se ven ahora en más problemas.

Tierra Santa necesita nuestro dinero y es su supervivencia lo que está en juego.

Tierra Santa necesita nuestro dinero y es su supervivencia lo que está en juego.Christian Dubovan / Unsplash

Redacción REL
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Al acercarse la Semana Santa, donde se concentran buena parte de las limosnas y donativos destinados a Tierra Santa, Roma se pone en marcha para animar a los católicos a comprometerse en dicho objetivo.

La carta del cardenal Gugerotti

Este lunes, el Dicasterio para las Iglesias Orientales ha dado a conocer una carta en ese sentido escrita por su prefecto, el cardenal Claudio Gugerotti (n. 1955), en el cargo desde 2022 y con una amplia trayectoria diplomática como nuncio a sus espaldas que le ha permitido conocer las necesidades de la Iglesia en territorios singulares como Georgia, Armenia, Azerbayán, Bielorrusia o Ucrania, e incluso en Reino Unido.

"¡Cuánto hemos esperado que la paz pudiera finalmente devolver la vida y la esperanza a Tierra Santa!", comienza afirmando, aunque reconoce que "las personas continúan muriendo, las tierras siguen siendo disputadas y los cristianos siguen emigrando para salvar sus vidas". Incluso muchos niños se han quedado sin profesores, pues no se les permite el paso fronterizo de camino a sus escuelas.

El purpurado es consciente de que la tentación de acostumbrarse a lo que nos cuentan los medios sobre los conflictos bélicos en Oriente Medio acaba menguando nuestra voluntad de ayudar, por lo que nos invita a cambiar "de mentalidad, de sensibilidad, de prioridades en la vida cotidiana, porque este mundo nos deshumaniza progresivamente sin que nos demos cuenta".

Rezar y dar dinero... o ser cómplice

"No nos olvidemos nunca de rezar, porque Dios es nuestra esperanza", señala, pero su iniciativa más dramática y urgente ahora es "un pequeño gesto" consistente en "ofrecer un poco de nuestro dinero para ayudar a nuestros hermanos y hermanas, que se encuentran en peligro extremo, a vivir un día más, a encontrar la esperanza y la posibilidad de volver a empezar".

Ese gesto es "fundamental para la Custodia de Tierra Santa", subraya el cardenal Gugerotti, pero también para nuestra propia espiritualidad, pues nos ayuda a comprender que "sin un sacrificio, sin un cambio real en nuestra existencia, permanecemos inertes en este mundo en llamas y, por tanto, nos volvemos cómplices de quienes lo incendian".

El impulso de Viernes Santo

Los Papas apoyan este gesto y suele concentrarse en el Viernes Santo, una fecha donde la mayor parte de las diócesis concentran el esfuerzo de petición de apoyo porque en esa fechas recordamos "a Aquel que dio no una limosna, sino su propia vida... para que este mundo fuera sanado".

El purpurado explica que la contribución de todos los católicos del mundo con ese fin es esencial, pues "muchísimos cristianos de Tierra Santa lo han perdido todo, incluso el trabajo que provenía del servicio a los peregrinos", dado que la guerra les está espantando. 

Ahora bien, independientemente de las peregrinaciones, allí hay una vida que no es la de peregrinos o turistas que van y vienen, sino la de los locales que permanecen. "Quizá solo con vuestra ayuda", advierte Gugeroni, podrán reabrirse escuelas o construirse viviendas nuevas.

Compromiso de todos

Además de dar dinero, el documento dado a conocer hoy invita a los cristianos a difundir cuanto puedan imágenes que sensibilicen y los llamamientos de todo tipo de autoridades eclesiásticas y misioneros a pie de obra para que se sostenga con genersosidad financieramente toda la realidad de Tierra Santa: "Procuremos que nuestra gente llegue a la Colecta con la conciencia de que dar es un signo fuerte de fe, de que una Tierra Santa sin creyentes es una tierra perdida, porque se pierde la memoria viva, que es la continuidad con la fuente de la salvación que nos ha regenerado en Cristo".

Las minorías cristianas que allí viven precisan "una esperanza concreta y no solo palabras de consuelo", porque el peregrino va y viene, pero ellos "se quedan con sus miedos, incluso con el terror de que, precisamente por ser cristianos, puedan ser eliminados".

Un número extraordinario de proyectos

Además de estas consideraciones, la Santa Sede recuerda el impactante elenco de proyectos que se financian allí, y que la Custodia de Tierra Santa -que dirigen los franciscanos- enumera en un informe bianual, el último de los cuales corresponde a los ejercicios 2024-25.

Son iniciativas destinadas, explican los propios frailes, a sostener a la minoría cristiana que les da fundamento, a conservar arqueológicamente santuarios y otros enclaves, la atención a la liturgia en los lugares de culto y, por supuesto, las obras apostólicas, la asistencia a los peregrinos y la intervención en casos de emergencia... que en los últimos años se han multiplicado.

Son cientos de iniciativas que ellos mismos dividen por objetivo (orientadas a los peregrinos u orientadas a la comunidad local) y por ámbito geográfico y abarcan desde Rodas (Grecia) e Italia a, por supuesto, Jordania, Siria, Líbano, Egipto, etc.

Los cientos de actividades que detallan (puede verse aquí el listado completo) "son posibles gracias a diversas formas de sostenimiento económico", de las cuales sitúan "en primer lugar" a la Colecta del Viernes Santo, tanto más cuanto que, desde el inicio de la guerra presente, "las entradas económicas provenientes de la propia región -parroquias, santuarios, peregrinos y otras actividades- se han reducido drásticamente".

Si no vale como argumento para contribuir el próximo Viernes Santo... ninguno vale.

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