Religión en Libertad

La seducción oculta de las terapias de la Nueva Era: cuando las mentes más brillantes caen

Catalina Davis es la autora del libro La gran prisión. El precio oculto de las terapias alternativas, donde destapa su poder de manipulación.

Al principio el Reiki y la Nueva Era parecen dar paz, pero es un engaño absoluto, dice Catalina Davis.

Al principio el Reiki y la Nueva Era parecen dar paz, pero es un engaño absoluto, dice Catalina Davis.archivo

Juan Cadarso
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Catalina Davis creció buscando refugio en la magia y en todo tipo de prácticas esotéricas que, para ella, eran una forma de escapar del vacío afectivo de su hogar y del dolor que le dejó el acoso escolar.

Aquella búsqueda inocente de alivio terminó convirtiéndose en un camino que la arrastró, durante años, hacia un territorio cada vez más oscuro, atrapándola en lo que describe como las seductoras promesas de la Nueva Era

Davis acaba de publicar La gran prisión. El precio oculto de las terapias alternativas (VozdePapel), donde narra su recorrido por el mundo New Age y las consecuencias espirituales que, según su experiencia, se esconden tras estas prácticas

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Yoga, Reiki, registros akáshicos, eneagrama, cristales, regresiones, coaching cuántico… técnicas que se han normalizado como herramientas de bienestar, pero que la autora invita a mirar con espíritu crítico. Davis charla con Religión en Libertad sobre su nueva obra y los peligros de todos estos falsos dioses.

-¿Por qué publicar este libro ahora?

-Dios manifiesta Su amor en todo momento y pienso que este libro es una respuesta a la confusión espiritual de hoy. En un mundo que busca la paz en técnicas de relajación, yoga o mindfulness, este libro nace para recordar que el ser humano no necesita 'vaciarse', sino dejarse llenar del Amor de Dios

-Y, ¿por qué habría que leerlo?

-La Escritura dice: "Mi pueblo perece por falta de conocimiento" (Os 4,6). Todos atravesamos infiernos interiores y la respuesta que les damos nos acerca o nos aleja de Dios. Ante el dolor, surge la necesidad de 'anestesiarlo'; es una reacción humana buscar una salida al sufrimiento. Pero así como algunos buscan refugio en escapes equivocados, hoy existe también un mercado de espiritualidad que promete ayuda, pero en realidad te aleja del Camino, la Verdad y la Vida que es Jesucristo

»Lo sutil de estas terapias es que se presentan como algo positivo, pero si yo hubiera conocido las consecuencias que hay detrás de la Nueva Era, jamás habría comenzado. Por eso, confío en que mi testimonio sea una herramienta para el correcto discernimiento sobre cuál es la decisión que debemos tomar ante los problemas que estamos atravesando. 

-¿Qué fue lo primero que te hizo sospechar de que detrás de las terapias alternativas había un “precio oculto” que pagar?

-Sentía una sensación de desgarro interno, de desazón. Si tenía todo lo que había soñado ¿Por qué no era tan feliz como predicaba? Comencé a vivir en incoherencia y poco a poco mi vida se fue desmoronando. Un día el Señor me salvó y tuve una conversión tipo San Pablo pero lo que hará que se me caiga la venda de los ojos será descubrir, después de un discernimiento con un exorcista, que a raíz de estas prácticas había quedado poseída por el maligno

-¿Qué te llevó a dedicarte a combatir todas estas terapias?

-El día de mi conversión el Señor puso en mi corazón acercar Su Amor a todas las personas que como yo, buscan a Dios, pero en los lugares equivocados. Con el tiempo, tras dar mi testimonio, me di cuenta de que se acercaban a mí muchas personas que sufren muchísimo por haber estado en dichas terapias; fue entonces cuando comprendí que era el momento de saltar al campo de batalla. 

»De esa entrega nace el Movimiento Creo y, en la actualidad, los inicios de la fundación de la Orden de las Santas Llagas la cual tiene como misión acompañar a quienes atraviesan un infierno interior, para que, mediante la contemplación de la Pasión de Cristo y una espiritualidad petrina, descubran el amor y la misericordia de Dios e inicien un camino ascético y penitencial que los conduzca a una conversión profunda, a vivir con radicalidad el Evangelio, a la sanación de sus heridas y a un verdadero resurgir espiritual. 

»Aprovecho la oportunidad para invitar a los lectores a ser parte activa de esta lucha y me gustaría destacar que sea para el movimiento laico como para la Orden que está en proceso de fundación estamos acogiendo nuevas vocaciones. ¿Quieres unirte a nosotros? ¡Te esperamos! 

Hasta no hace mucho, Catalina Davis era conocida por su experiencia en el hackeo mental y la Nueva Era.

Hasta no hace mucho, Catalina Davis era conocida por su experiencia en el hackeo mental y la Nueva Era.archivo

-¿Las personas formadas, inteligentes y críticas también pueden caer en estas terapias? ¿por qué?

-Absolutamente. De hecho, es muy factible que las personas inteligentes y críticas caigan, porque el deseo de saber más te engancha: empiezas y no puedes parar. Muchas de estas terapias se presentan con una supuesta base científica que cautiva a las mentes más estudiosas, pasando de una técnica a otra sin apenas darse cuenta. 

»También es un hecho que las personas inteligentes tienen sed de Dios y en esa búsqueda pueden caer en este tipo de redes. Incluso los ateos caen en esta 'espiritualidad laica' donde Dios es algo abstracto; un espacio donde no necesitas creer en nada para meditar o poner la mente en blanco, desvinculando totalmente la espiritualidad de la religión. 

»Recuerdo que una vez me llamó un médico para preguntarme sobre ciertas terapias que él mismo practicaba. Le propuse un ejercicio: 'Imagina que soy un colega tuyo y que vas a darme una respuesta puramente científica sobre esta técnica que aplicas'. No fue capaz de explicarme nada que estuviera fuera de un contexto energético y espiritual. Ahí radica el peligro: en cómo estas prácticas logran disfrazarse de ciencia para seducir a la razón. 

-¿Qué papel juega la vulnerabilidad personal previa para caer en estas terapias?

-Es una pregunta delicada, pero esencial. La vulnerabilidad no es una falta de inteligencia o un defecto; todo lo contrario. Nuestra vulnerabilidad es de las cosas que más le complacen a Dios, porque si nos amparamos en Él en esos momentos de debilidad, Él puede hacerse fuerte en nosotros. Sin embargo, cuando estamos lejos de Dios y atravesamos un infierno personal —una enfermedad, un duelo, una crisis o una profunda soledad—, el dolor se vuelve insoportable y surge la necesidad urgente de anestesiarlo. 

»Ahí es donde estas terapias encuentran su puerta de entrada, presentándose como un 'oasis' inmediato. El papel de la vulnerabilidad es clave porque, en ese estado, bajamos las defensas del discernimiento. Buscamos alivio, y estas corrientes nos ofrecen una falsa paz que no exige conversión, sino solo 'sentirse bien'. 

»El problema es que, mientras el mundo aprovecha esa fragilidad para venderte un producto espiritual, Dios la usa para ofrecerte Su Misericordia. La vulnerabilidad es el campo de batalla donde se decide si buscaremos un parche temporal o la sanación verdadera en Jesucristo

-¿Hay grandes diferencias entre los distintos tipos de terapias alternativas o todas comparten patrones similares?

-Hay grandes diferencias y es vital saber distinguirlas. Por un lado, existen terapias que no tienen ningún tipo de riesgo, como pueden ser los estímulos naturales. El problema surge cuando a cualquier terapia psicológica o médica se le añade una espiritualidad no cristiana; ahí es donde comienza a convertirse en un riesgo. Pero el peligro real aparece cuando nos metemos de lleno en terapias energéticas y espirituales, como el Reiki o las Constelaciones Familiares o jugamos con fuego acudiendo a Mediums o tarotistas. 

»En estas prácticas existen invocaciones a espíritus y se abren puertas que pueden conducirnos a lugares de grave riesgo espiritual. Aunque todas parezcan ofrecer 'bienestar', no todas tienen la misma raíz ni las mismas consecuencias; hay una diferencia abismal entre lo que sana el cuerpo y lo que pone en peligro el alma 

"En estas prácticas existen invocaciones a espíritus y se abren puertas que pueden conducirnos a lugares de grave riesgo espiritual".archivo

-¿Qué testimonios te han impactado más y por qué?

-Lo que más me sorprende es el mínimo común denominador en casi todos los casos: la persona sale de estas terapias con la vida literalmente destrozada. Todos entran buscando una salida a un infierno personal o simplemente por una recomendación de 'bienestar'. Sin embargo, después de un tiempo, empiezan a sentirse mal o sienten que todo su interior comienza a derrumbarse. Es en ese punto de quiebre donde la venda de los ojos se cae. 

»Lo más impactante es ver cómo esa persona, que buscó alivio en tantas puertas falsas, encuentra por fin la verdadera paz y un descanso profundo cuando tiene un encuentro personal con Jesús. No es una técnica lo que los sana, es el encuentro con una Persona que los restaura por completo

-¿Hay un perfil común entre quienes terminan atrapados o es un fenómeno transversal?

-Es un fenómeno absolutamente transversal. No hay un perfil único porque el hambre de Dios no entiende de clases sociales, niveles académicos o ideologías. Todos, desde el profesional con varios títulos hasta la persona más sencilla, compartimos la misma sed de trascendencia. 

»Lo que sí existe es un estado común: la búsqueda de paz en medio del ruido. Estamos en una sociedad que nos ha desconectado de lo sagrado y nos ha dejado con un vacío en el pecho. Por eso, cualquier propuesta que use palabras como 'energía', 'sanación' o 'equilibrio' resulta atractiva para cualquiera que esté sufriendo o buscando respuestas. 

-¿Qué señales de alerta debería reconocer una persona antes de involucrarse en una terapia de este tipo?

-Hay señales muy claras, especialmente en el lenguaje. Cuando escuches hablar de 'seres de luz', 'canalización' o 'limpiezas energéticas', la cosa pinta mal. Son términos que parecen inofensivos, pero que esconden una visión del mundo donde Dios es una fuerza impersonal y no un Padre. Otras señales de alerta son palabras como 'vibración', 'desbloqueo de chakras', 'registros akáshicos' o el uso de 'cuarzos y péndulos' con fines espirituales. 

»También debemos sospechar cuando nos prometen un bienestar inmediato sin necesidad de conversión, o cuando nos dicen que nosotros mismos somos 'dioses' que solo necesitan despertar su poder interior. Los sacramentos, la oración frecuente y el Evangelio nos liberan; estas terapias, aunque prometan paz, terminan creando dependencia y oscuridad. Y mucho cuidado con las terapias alternativas que hablan de Jesús o de libros y talleres de "Un Curso de Milagros", nada tienen que ver con la Revelación cristiana. 

-¿Por qué cree que estas prácticas generan tanta fidelidad, incluso cuando no funcionan?

-La realidad es que, en muchos casos, estas prácticas generan una sensación de bienestar inmediato o, cuando esto no ocurre, se evita reconocer el fracaso por miedo a perder lo que es su mayor gancho: el sentido de pertenencia. Somos seres profundamente sociales; necesitamos sentirnos parte de algo, ser escuchados y tener un espacio donde compartir nuestra historia. La Nueva Era lo hace fenomenal en este aspecto: solo tienes que escribir en Internet lo que te sucede y, de inmediato, encontrarás un grupo que está pasando por lo mismo y que se reúne cada semana para 'trabajarse' esas heridas. 

»Es un círculo de apoyo muy seductor. Te sientes comprendido, validado y parte de una comunidad que habla tu mismo idioma. Por eso la gente se queda; no solo por la terapia en sí, sino porque ahí han encontrado la tribu que quizás no han hallado en otros lugares. Ese vínculo humano es tan fuerte que, a veces, nubla el discernimiento sobre si lo que están haciendo realmente les ayuda o solo los mantiene cautivos. 

-Si pudieras dar un solo consejo a alguien que está considerando iniciar una terapia alternativa, ¿cuál sería?

-Las terapias de este tipo son como una ruleta rusa. Tienes el arma en la mano; quizás dispares una vez y no pase nada, pero ¿vale la pena correr el riesgo de que justo te toque la bala? Cuando está en juego tu paz espiritual y tu libertad, la apuesta es demasiado alta.

-¿Cómo puede ayudar la fe a salir de estas terapias?

-Más que hablar de 'fe' en abstracto, me gustaría hablar de Jesús. Él es quien desciende a tus infiernos más profundos, tal como lo hizo en el Sábado Santo, para rescatarte de tus abismos existenciales y conducirte a la Luz Pascual. Lo único que nos pide es estar abiertos a que esto suceda

»Muchas veces, quienes practican estas terapias —como me ocurrió a mí— cargan con prejuicios hacia la Iglesia que les impiden ver la realidad y Dios respeta tanto nuestra libertad que no entrará en nuestra vida si no se lo permitimos. Por eso, mi último consejo es: si realmente buscas la Verdad, ¡ábrele las puertas a Cristo! No tienes absolutamente nada que perder y, en cambio, tienes toda una vida de plenitud que ganar. ¡El Amor Siempre Vence!

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