Es abortista, ha eliminado a cuatro hijos y lo cuenta para apoyar que no existan restricciones
Larada Lee-Wallace es una activa militante que en apenas cuatro años tuvo cuatro embarazos a los que respondió de la misma forma.

Larada Lee-Wallace, militante abortista que ha abortado a cuatro hijos y lo cuenta.
Larada Lee-Wallace no se oculta como militante abortista, dado que es un eje fundamental de su vida. Se declara "comprometida en esfuerzos locales, estatales y nacionales para ampliar el acceso al aborto" y forma parte del equipo directivo de Access Reproductive Justice, una plataforma por el "acceso a la justicia reproductiva" (así se denomina la asociación).
Sus opiniones han encontrado acogida en medios de relevancia, desde Elle y Cosmopolitan a la BBC News o la National Public Radio (emisora de titularidad, y en plataformas más minoritarias pero muy activistas con sus causas, como Rewire News Group, donde llegó a contar su propia historia reproductiva: Lo que aprendí de mis cuatro abortos.
No son cuatro abortos que haya sufrido por causas ajenas a su voluntad, sino cuatro etapas de lo que denomina su "viaje del aborto", que duró cuatro años, entre 2020 y 2024: "Cuatro embarazos con los que decidí terminar".
- Ella tenía 19 años y estudiaba en su Ohio natal cuando, al llegar los confinamientos amparados en el covid, descubrió que estaba embarazada por primera vez. "Estaba decidida a abortar", explica, pero se topó con obstáculos administrativos y con el cierre de abortorios como consecuencia de las restricciones gubernamentales a la circulación y la actividad económica. Finalmente logró el apoyo económico de un grupo abortista y una "clínica independiente local": "Tuve el aborto que quería".
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- Al año siguiente estaba en California cuando descubrió su segundo embarazo. Tenía el apoyo de su pareja para abortar, pero no encontró en el abortorio la calidez que esperaba, lo que atribuye a las medidas de distanciamiento social impuestas por las precauciones contra el virus. Además, tras hacerle una ecografía donde no se veía al embrión, los médicos creyeron que podría tratarse de un embarazo ectópico (fuera del útero). Finalmente se concluyó que no, pero para entonces ella ya había optado por resolver el asunto por sí misma con pastillas abortivas, lo que considera "un resultado personal y empoderador que me permitió tomar con mi propio criterio la mejor decisión para mi cuerpo y mi futuro".
- El tercer hijo llegó también por sorpresa, y esta vez su decisión de matarlo se complicó porque la fecha programada para ello se retrasó de modo que hizo crecer su "ansiedad". Fue, eso sí, el primero que hizo en una clínica normal, que al parecer solo lo hacía una vez a la semana. Una "complejidad logística" que complicaba "una situación ya emocionalmente cargada". Fue sedada para el aborto y lo sufrió con total esterilidad y eficiencia clínica, cuenta ella misma, pero se sintió a disgusto porque ella seguía considerando que la "retórica de elección y autonomía" chocaba con una realidad de "injusticia reproductiva". Lo cual reforzaba el sentido vital de su lucha: que matar a un hijo sea fácil, rápido, satisfactorio.
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- Y así fue el cuarto, que asumió de modo totalmente personal y en casa, porque se sentía "empoderada" por su trabajo como defensora del aborto. Apoyada por su pareja y "armada con información", llevó a cabo el "proceso" de forma "confidencial", es decir, "libre de las cargas burocráticas que habían estropeado las experiencias anteriores": "Mi pareja estaba a mi lado cuando transformé mi espacio de oficina en un santuario de un cuidado compasivo". Con aroma de un incienso cuidadosamente elegido y música apropiada, fue un consuelo para ella convertirse en cabeza del proceso provocado con fármacos: "Esta vez había tomado la decisión de gestionar mi aborto de forma segura y el poder residía únicamente en mis manos". Considera que "la seguridad y la eficacia de un aborto manejado por una misma es un faro de esperanza entre montañas de restricciones legislativas".
A sus veinticinco años, ella sigue siendo una gran defensora del aborto libre y está presente en las batallas legislativas de los estados para conseguirlo. Cuatro hijos lo confirman.