La planta presenta tres naves cubiertas por artesonado de madera a dos aguas. La nave central se prolonga en una bóveda de cañón cerrada por un ábside semicircular, cubierto en origen por pinturas al fresco de las que aún se distinguen un Calvario y una Santa Cena. La presencia de un arco de herradura formado por dovelas lisas con rebaje lineal en las juntas y una sola arquivolta de apariencia visigótica permite suponer con buen criterio que la iglesia se construyó sobre un edificio anterior de dicha época.
La iglesia románica se completará con aportaciones que pertenecen ya al gótico, manifestadas en una capilla de planta rectangular paralela a la nave central y cubierta por la bóveda de cañón, con pinturas al fresco de principios del s. XVI, y una capilla de planta cuadrangular, y cubierta por bóveda de terceletes, a la que se accede por la antigua puerta norte, ambas en la fachada norte del templo como se aprecia en el plano que aportamos de Lázaro Gila. Asaltada en julio del 36, como tantos templos andaluces y españoles, durante nuestra Guerra Civil, la iglesia de la Santa Cruz es restaurada en la década de los 50, momento en el que la abertura realizada en 1930 para posibilitar la entrada y salida de las imágenes procesionales de la iglesia por la portada oeste, se tapa con la puerta procedente de las ruinas de la iglesia de San Juan, de factura claramente románica, en lo que constituye a mi entender un verdadero acierto del arte de la restauración, portada que viene a unirse a la portada sur, única original del propio templo.
Más rastros del románico en Andalucía se pueden encontrar en otras construcciones como el convento de Santa Clara o las iglesias de San Lorenzo, de San Miguel o de Santa Marina, todas ellas en Córdoba, así como en la iglesia de San Pablo en Úbeda, o la torre de don Fadrique en Sevilla, pero ninguna de la pureza románica de la Santa Cruz en Baeza, una iglesia que uno habría esperado casi más encontrarse en Palencia que en la bellísima ciudad andaluza, precisamente por ello, de una notable y originalísima singularidad. Y para terminar una curiosidad que no me querría dejar en el tintero: la interesantísima presencia en la iglesia de dos magníficas tallas que representan a los ladrones que acompañaron a Jesús en la cruz, una a cada lado del altar, que puede Vd. ver en la fotografía de arriba que acompaña a este artículo, obra del escultor imaginero José Luis Vasallo Parodi (1908-1986). ©L.A. Si desea suscribirse a esta columna y recibirla en su correo cada día, o bien ponerse en contacto con su autor, puede hacerlo en encuerpoyalma@movistar.es Otros artículos en Tertio Millennio. Otros artículos del autor relacionados con el tema(haga click en el título si desea leerlos) Del “Retablo del Tabor” de Berruguete en Ubeda, que ardía un día como hoy del año 36Del “San Juanito”, de Ubeda, obra de Miguel Angel reducida a polvo durante la Guerra CivilDel Cristo de Medinaceli, una talla con mucha historia