Religión en Libertad

La Virgen de Coromoto, «Lourdes de Venezuela»... y el contumaz hombre que quiso matar a esa Señora

Muy pocas advocaciones de la Santísima Virgen son conocidas por el responsable de que las conozcamos... y alguien que la odiaba.

El español Alberto Ortega Martín, nuncio en Venezuela, bendijo el 20 de octubre de 2025 la imagen de la Virgen de Coromoto colocada en los Jardines Vaticanos.

El español Alberto Ortega Martín, nuncio en Venezuela, bendijo el 20 de octubre de 2025 la imagen de la Virgen de Coromoto colocada en los Jardines Vaticanos.Gobernatorato Città del Vaticano

Helena Faccia
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En 1652, la Virgen María se le apareció al jefe indígena Coromoto. Este se mostró muy escéptico al principio, pero murió bautizado.

De aquellos hechos quedó una imagen aquerópita [del griego acheiropoieta: no hecha por manos humanas]. Sobre la Virgen de Coromoto ha escrito Rino Cammilleri en el nº 260 (abril de 2026) de Il Timone:

La "Lourdes de Venezuela"

España ha sido la única nación misionera de la historia, y es precisamente gracias a ella que hoy en día la lengua más extendida en el mundo católico es la suya. 

Cuando los Reyes Católicos, tras la hazaña de Colón, decidieron emprender la colonización de América, hicieron algo que, según el criterio actual, resulta inaudito: pidieron permiso al Papa. Y este se lo concedió, pero con una condición: las nuevas tierras debían ser cristianizadas y los gastos de la evangelización correrían a cargo de la Corona española. 

Así se hizo, y hoy no solo Suramérica, sino también toda la parte meridional de los Estados Unidos (arrancada al imperio mexicano con la guerra de 1848) tienen ciudades cuyos nombres lo dicen todo: Los Ángeles, San Francisco, San José, Santa Fe, Sacramento, San Diego, San Antonio, Corpus Christi, etcétera. 

En la América que siguió siendo latina, abundan nombres de este tipo, desde Asunción hasta Buenos Aires (nombre completo: Nuestra Señora de Bonaria, que los españoles habían tomado del santuario de Cagliari, ya que Cerdeña era uno de sus virreinos). Esos lugares y la propia España han sido testigos de sangre y tragedias, y aún no parece que haya terminado.

Mentiras sobre la Conquista

La explicación hay que buscarla en el hecho de que, como decía San Juan María Vianney, el Cura de Ars, cuanto más creyente eres, más se ensaña contigo el diablo, tal y como hizo con Nuestro Señor, en cuyo nombre hemos sido bautizados. Y también con mentiras, porque Satanás es, como dice el Evangelio, no solo "homicida", sino también "mendax". 

Por eso, la difamación sobre la Conquista española nunca ha cesado. Y comenzó de inmediato, a causa del odio antipapista de la Inglaterra protestante y rival de España en los mares. 

Pero el mejor testimonio de aquella empresa vino precisamente del Cielo: pensemos en las apariciones de Guadalupe en 1531, ocurridas justo tras la Conquista, donde la Virgen se presentó al azteca bautizado Juan Diego (santo) con rasgos mestizos. Y aún hoy América Latina, incluido México, es mestiza, mientras que la América del Norte protestante es totalmente blanca. 

En muchas otras ocasiones la Virgen se apareció en los territorios de la Conquista, y siempre para respaldar y bendecir la obra de los colonizadores. Incluso para defenderlos: la catedral de Cuzco, en Perú, se erige en el lugar donde la Madre de Dios descendió para salvar a un grupo de soldados españoles, que la invocaron, del ataque de miles de guerreros incas. La iglesia está dedicada precisamente a Nuestra Señora de la Asunción.

Una historia singular

Hubo incluso una ocasión en la que el apóstol Santiago ("¡Santiago!" era el grito de guerra de los españoles) entró en escena para hacer lo mismo: años más tarde, el Inca Garcilaso de la Vega, de madre inca [el Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), nada que ver con Garcilaso de la Vega (c. 1500-1536)], uno de los mayores escritores de la época, entrevistó personalmente a varios ancianos incas que habían participado en la batalla y todos confirmaron que habían sido derribados por Viracocha, el dios del trueno (era Santiago, a quien no conocían; al confundirlo con Viracocha, se maravillaban de que luchara contra ellos). 

La Iglesia ha elevado a los altares a muchos hombres y mujeres que se santificaron en aquellos lugares y tiempos para difundir la fe entre los indígenas. O para defenderlos, en su caso, de las prepotencias de los colonos. 

Hoy, mientras escribo, los acontecimientos políticos han puesto en primer plano a Venezuela ("pequeña Venecia", en español), que también tuvo el honor de una intervención evangelizadora directa por parte de la Virgen y le construyó, en recuerdo, el inmenso santuario de Nuestra Señora de Coromoto

Ahora bien, Coromoto no es el nombre del lugar de la aparición, sino, en un caso más único que raro, el del beneficiario. Cuya historia es singular.

La imagen que se conserva de la Virgen de Coromoto, sin autor humano conocido.

La imagen que se conserva de la Virgen de Coromoto, sin autor humano conocido.VirgenDeCoromoto.com

Comencemos diciendo que en 1591 un capitán español había fundado una aldea cerca del río Guanare, para sus hombres y los indígenas bautizados que trabajaban la tierra. Pero había una tribu, la de los Cospes, que se aferraba a la vida salvaje -y precaria- de la selva. En 1652, su cacique Coromoto paseaba con su esposa por la orilla del río cuando, de repente, se produjo un destello de luz intensa: sobre el agua vieron a una mujer de aspecto muy apacible con su Niño.

De nuevo, la Mujer del río

La aparición habló, les dijo que fueran a ver a los blancos para que les echaran en la cabeza el agua que abre las puertas del Cielo, y desapareció. Los dos, al regresar a la tribu, contaron el milagro. Y entonces todos quisieron "el agua sobre la cabeza". 

Pero Coromoto conocía lo suficiente las costumbres de los blancos y de todas las prohibiciones impuestas por sus Mandamientos (sobre todo el sexto), por lo que dudaba. 

Sin embargo, meses después, empujado por la tribu, se presentó ante el agricultor Juan Sánchez y le contó todo. La tribu fue, por tanto, bautizada. Excepto el irreductible Coromoto, que no quiso saber nada. 

Así llegó la tarde del sábado 8 de septiembre y Sánchez reunió a los Cospes para una oración colectiva a la Virgen, cuya festividad se celebraba ese día. Y Coromoto, como de costumbre, se quedó en su cabaña. Tras la ceremonia, su esposa, la hermana de esta y el hijo de doce años de esta última fueron a buscarlo. No tuvieron tiempo de contarle lo que habían hecho con Sánchez y los demás cuando, de repente, el umbral se iluminó y apareció la Mujer del río

  • Una breve historia de la Virgen de Coromoto con muchas de sus imágenes.

El cacique, esta vez, se enfureció y comenzó a despotricar contra Ella: ¿qué quería? ¿Había venido a reprenderlo? ¡Que se marchara de una vez y lo dejara en paz! La Mujer, siempre con expresión apacible, dio un paso adelante, pero él, presa de la ira, se abalanzó sobre ella para estrangularla. Sin embargo sus manos apretaron el aire, porque Ella había desaparecido.

Un trocito de pergamino

Sin embargo, entre los dedos del atónito Coromoto había quedado un trocito de pergamino con la imagen de la Virgen con el Niño, de apenas unos treinta milímetros. Coromoto, avergonzado y sin saber qué hacer, decidió entonces esconderlo. Pero su nieto, que lo había visto todo, fue enseguida a contarle a Sánchez lo que había pasado. Sánchez se apresuró a ir a la cabaña de Coromoto y, siguiendo las indicaciones del niño, recuperó el pergamino.

Coromoto, por su parte, ya había huido al bosque. Pero el cacique apenas se había adentrado entre los árboles cuando una serpiente venenosa lo atacó y lo mordió. El hombre, comprendiendo el mensaje divino, se rindió a la Virgen y decidió bautizarse antes de morir. Y, casualmente, justo en ese momento pasó por allí un criollo, que lo vio y le atendió justo a tiempo. 

Muerto Coromoto y enterrado con exequias cristianas, la pequeña imagen quedó custodiada por Juan Sánchez hasta su solemne traslado a Guanare. Hubo que esperar hasta el siglo XX para que fuera devuelta al lugar de la aparición. Finalmente fue colocada, enmarcada en oro, en el pedestal de una gran estatua de la Virgen y a su alrededor se construyó el enorme santuario actual -que costó veinte años de obras- cuyo altar mayor se erige en el punto exacto de la aparición. 

La minúscula pintura es, al igual que la de Guadalupe, una imagen acheropita, es decir, no hecha por manos humanas. En ese santuario se han producido muchos milagros, y aún hoy se siguen produciendo, hasta tal punto que a Coromoto se la conoce como "la Lourdes de Venezuela".

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