Domingo, 26 de septiembre de 2021

Religión en Libertad

Tenía un cáncer terminal, un glioblastoma en fase 4, pero el apoyo de los demás le hizo querer vivir

Gracias a su familia y a los médicos rechazó el suicidio asistido, ahora corre triatlones

Colin Clark recibió el diagnóstico de un tumor cerebral en fase 4 en noviembre de 2019
Colin Clark recibió el diagnóstico de un tumor cerebral en fase 4 en noviembre de 2019

Colin Clark ha sido vicepresidente regional de la cadena de hoteles y resorts Four Seasons en Hawai. Pero además del éxito profesional, Colin puede presumir de dos cosas más: tener un matrimonio estable que, tanto él como su esposa, Natascha, han cuidado durante años; y, por otro lado, haber sido un atleta de élite especializado en triatlones. Sin embargo, todo su mundo se vino abajo cuando en noviembre de 2019, este esposo, padre de familia, ejecutivo y deportista empezó a sentir temblores y convulsiones. Tras unos primeros estudios médicos en Hawai, en Los Angeles le diagnosticaron un cáncer terminal: un glioblastoma en fase 4.

 “Todos somos terminales, pero un diagnóstico de cáncer de cerebro se asemeja a una pared de ladrillos”, dijo Clark en aquel momento. Ciertamente el diagnóstico llegó muy rápido y en el Cedars-Sinai de Los Angeles en seguida se pusieron manos a la obra. Colin ha contado con numerosos amigos y compañeros a su lado, como Earl Regidor, director del Centro Cultural Hawaiano en Four Seasons Resort Hualalai, que destacó de su compañero que “es un hombre fuerte, tanto él como su esposa, son un equipo tan perfecto que se apoyan mutuamente lo mejor que pueden. Puedo hablar en nombre del Four Seasons, le deseamos todo lo mejor y rezamos para que todo salga bien para que podamos verlo de regreso aquí”, explicó en su momento al diario West Hawai Today.

Colin Clark

Colin Clark, entrenando antes de su próximo triatlón

Diagnóstico demoledor

El glioblastoma es la forma más agresiva de cáncer de cerebro que puede ocurrir a cualquier edad y tiene una tasa de supervivencia promedio de 14 meses después del diagnóstico inicial. Después de ser diagnosticado y de 42 días agotadores de cirugías, radiación y quimioterapia, Clark quedó paralizado del lado izquierdo de su cuerpo. Dos cirugías para disminuir la presión en su cerebro supusieron que el corredor de triatlones dependía de una silla de ruedas y tenía una movilidad extremadamente limitada.

 El suicidio asistido y razones para morir y vivir

Las nuevas condiciones de vida de Clark eran insoportables para él, por lo que sus pensamientos se oscurecieron. “Sus principales preocupaciones eran su esposa y su hija”, dijo el neurocirujano Keith Black en la web Khon2. “En realidad, estaba contemplando el suicidio asistido, para no ser una carga para su familia”. Pensó que sería demasiado difícil para su esposa e hija cuidar de él. “Cuando supe por primera vez que tenía un cáncer terminal, consideré renunciar al tratamiento y optar por otro tipo de opciones que pusieran fin a mi vida”, explicó Clark en un artículo publicado por el Cedars-Sinai. “Lo último que quería es que mi esposa y mi hija de 25 años me cuidaran mientras yo estaba en la cama enfermo y agonizante”.

Este miedo es común entre las personas que buscan el suicidio asistido. Los datos que ofrecen los estudios realizados en Estados Unidos revelan que la mayoría de las personas que deseaban morir citaron una pérdida de autonomía como la razón principal. Las personas buscan el suicidio asistido porque no tienen esperanza, tienen miedo de ser una carga, tienen poco o ningún apoyo y están deprimidas, pero no porque tengan miedo al dolor.

Su equipo de doctores, siguiendo la mejor y correcta praxis médica, le animó a seguir luchando y a abandonar la idea del suicidio o la eutanasia. “Me dieron argumentos y decidí usar el tiempo que me quedaba para explotar los límites y vivir de cara a mi comunidad sirviéndola en la medida de mis posibilidades”. La vida tiene sentido cuando se pone al servicio de otros: “Para mí, esto significa alentar e inspirar a otros pacientes a que den a la vida todo lo que tienen”.

Colin Clark con su esposa, Natascha, y su hija, Nadja

Colin Clark con su esposa, Natascha, y su hija, Nadja

La ayuda de la familia

Su mirada cambió gracias al equipo médico, pero también gracias a su esposa Natascha, sin la cual seguramente no habría llegado nunca a caminar. “Natascha y yo fijamos metas cada noche para el día siguiente. Incluso si era algo pequeño, como ponerme la camiseta o los calcetines yo solo”. Aunque llevó tiempo, un año después, Clark volvió a competir en triatlones.

 La historia de Colin Clark no acaba ahí. Tuvo una inspiración brillante, una invitación divina a ayudar a quien peor lo está pasando alrededor suyo. Habló con un amigo llamado David Wild, entrenador de atletas de Ironman: “Oye, quiero hacer algo loco antes de que las cosas empeoren con mi cáncer cerebral”, le dijo Clark a Wild. “Quiero hacer un Ironman. Podríamos llamarlo ‘Ironman for Hope’ (Ironman por la Esperanza) y recaudar fondos para el Hospice of Kona y el North Hawaii Hospice”, ambos centros médicos especializados en cuidados paliativos.

 Manos a la obra: la competición tendrá lugar el próximo 7 agosto de 2021, y Colin participará. Habrá que nadar en aguas abiertas de 2,4 millas, frente al muelle de Kailua-Kona, una carrera en bicicleta de 112 millas a través de los campos de lava hasta Hawi y un maratón de 26 millas.

Colin Clark con su mujer y amigos presentando el Ironman for hope

Colin Clark con su mujer y amigos presentando el Ironman for hope

“Nada a mi lado”

En el momento presente, entre su régimen de quimioterapia oral e intravenosa, Clark celebra su vida corriendo y participando en todo tipo de eventos deportivos, mientras también dedica una gran parte de su tiempo a hablar con otras personas que enfrentan diagnósticos similares.

“Mi padre literalmente le daría a un hombre sus zapatos y la camisa”, dijo la hija de Clark, Nadja. “Lo he visto hacerlo innumerables veces a lo largo de mi vida. Su diagnóstico simplemente ha visibilizado las cualidades positivas de fe, apoyo y humildad que ha irradiado durante toda su vida”.

Y aunque Clark es el primero en admitir que ha habido momentos difíciles durante el año pasado, “hoy, con mi familia, mi comunidad y el equipo de Cedars-Sinai a mi lado, he vuelto a hacer ejercicio y estoy muy agradecido de estar vivo”.

 Durante la presentación del Ironman for hope, antes de entrar en las aguas cristalinas de la playa de Kaiakeakua, Clark leyó un poema que, según él, lo mantiene activo todos los días:

Si nadas delante de mí, es posible que no pueda seguirte
Si nadas detrás de mí, es posible que no pueda guiarte
Si nadas a mi lado, puedo ser tu amigo.

A continuación puedes ver el vídeo "Del glioblastoma a las carreras de resistencia: una historia de tenacidad", preparado por la Oficina de prensa del hospital Cedars-Sinaí en el que aborda el proceso de curación de Colin Clark.

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