Religión en Libertad

Lo dicho del Obispo Irurita en 1976 vale para 2026

Artículo de Mn. José Ricart escrito por el centenario del nacimiento del Dr. Irurita 

El Dr. Irurita estuvo siempre con los pobres. El 3 de marzo de 1931 visitando el barrio de chabolas Pekín de Barcelona [actualmente es el Fórum Universal de las Culturas].

El Dr. Irurita estuvo siempre con los pobres. El 3 de marzo de 1931 visitando el barrio de chabolas Pekín de Barcelona [actualmente es el Fórum Universal de las Culturas].

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Este año que se cumplen los 150 años del nacimiento del siervo de Dios Manuel Irurita Almandoz. El Obispo mártir de Barcelona. Mi regalo de Reyes, de parte de mi querido Tomás Nart, ha sido recibir un artículo escrito por Mn. José Torrens... En fracciones de segundo me he retrotraído a mi infancia y adolescencia cuando crecí entre santos sacerdotes de la ciudad Condal. Este Mn. José Ricart Torrens que escribe el artículo sobre el Dr. Irurita había publicado la biografía del sacerdote jesuita Jaime Piulachs Oliva, S.J., en la que se expone su vida, al mismo tiempo que la situación de la iglesia postconciliar, especialmente en Cataluña. El prólogo lo escribía Mn. José Bachs Cortina, ínclito párroco de Santa Tecla en la Avenida de Carlos III y santo fundador de la Unión Sacerdotal Sant Antoni Maria Claret y de la Hermandad Sacerdotal Española. Mosén Bachs había sido combatiente con los Tercios carlistas navarros, sirviendo como capellán castrense en la “1ª División Navarra”. ¡Vaya temple de curas! Cuando murió yo solo tenía 9 años pero son de esos curas que dejan huella. Y Mn. Mariné, el padre Solé, el padre Alba, Mn. Boltá...

Bueno, no me alargo. Este es el artículo.

La visita al barrio de Pekín la publicó

La visita al barrio de Pekín la publicó "La Hormiga de Oro" el 10 de marzo de 1932.

CENTENARIO DEL OBISPO MÁRTIR DOCTOR IRURITA

Por JOSÉ RICART TORRENS, Pbro.

[Publicado en Iglesia Mundo, n° 124 el 30.11.1976]

El pasado día 19 de agosto de este año [1976], fue la fecha centenaria del nacimiento del que después fue obispo de Lérida y de Barcelona, glorioso hijo de Navarra, mártir de Cristo, obispo impar, doctor Manuel Irurita Almandoz, que vio la luz en Larráinzar, en el valle de Ulzama. Cuando tantas y tantas evocaciones de hechos vergonzosos se vienen rememorando, es un olvido y una desidia incalificable, que pasado tal conmemoración sin el recuerdo vivo, actualizado, permanente, luminoso que representa el ejemplo de aquel pastor, que está reclamando nuestro empuje y nuestra imitación para seguir sus huellas en estas circunstancias.

No es nostálgico fijar los hitos en aquellos hombres que han abierto caminos. El doctor Irurita, fue de estos. Vocación angustiosa, combatida, cantor del Orfeón Pamplonés, secretario de Ayuntamiento, maestro de escuela, y después sacerdote, canónigo y, sobre todo, misionero popular, hasta convertirse en el obispo de las grandes predicaciones en Valencia, Lérida y Barcelona. Hombre todo de Dios. Podía escapar del martirio, de haber sido “listo” como otros. Pero Irurita no tenía pasta de politiquero, de tránsfuga ni de mercedario. Y sabiendo lo que le esperaba, le llegó el martirio, con su familiar, el sacerdote navarro, Marcos Goñi, y los hermanos Francisco y Antonio Tort. Sus restos descansan ahora al pie del sagrario de la Catedral de Barcelona, ante la imagen del Santo Cristo de Lepanto, el Cristo de las Victorias, el Cristo que junto con la advocación de Nuestra Señora del Rosario, capitaneó la salvación de Europa católica. Y el doctor Irurita fue siempre el gran enamorado del Cristo de Lepanto y no menos del Santo Rosario.

¿Por qué hemos de remover la presencia del doctor Irurita? Por una razón muy sencilla. Porque los mártires merecen la veneración. Y el doctor Irurita fue mártir y confesor. Y además porque ninguna crisis es más crujiente en la Iglesia y en España que la falta de obispos y sacerdotes como el doctor Irurita. Recordaremos unas palabras suyas pronunciadas en julio de 1935, en Barcelona. Decía el doctor Irurita: «Ahora, sobre todo se necesitan obispos que vean a Jesús, sacerdotes que vean a Jesús, maestros que vean a Jesús. Hora es ya de que caigamos en la cuenta de que con Jesús lo tenemos todo y sin Jesús no tenemos nada. Yo quisiera que sacarais este fruto. Con Jesús lo tengo todo, con Él soy suficientemente sabio, rico, feliz. Tengo a Jesús, le poseo, le amo; lo demás nada hay que me interese… No concibo en la hora presente un católico valiente, ni un maestro fiel a su deber, ni aún a los triunfos de la virtud sin ver a Jesús… ¿No veis tantos católicos a medias, tantas alamas cobardes? ¿A qué se debe tanta debilidad, tanta tibieza, tanta cobardía?... Hacen falta ahora católicos y católicos de profundas convicciones, de voluntad decidida, de fortaleza ejemplar; valientes y dispuestos a padecerlo todo, a sacrificarlo todo, la bolsa, la nómina, la carrera si es preciso. Pero esos hombres solo los tendremos cuando mueran todas las cosas, cuando mueran a sí mismos para vivir la vida de Jesús».

El 31 de diciembre de 1933 colocando la primera piedra de la iglesia de la Virgen Milagrosa de Barcelona.

El 31 de diciembre de 1933 colocando la primera piedra de la iglesia de la Virgen Milagrosa de Barcelona.

La fortaleza es probablemente la virtud más ausente de esta hora. Hay todo un diccionario -tan pornográfico como el de Cela- para autojustificar la cobardía, la traición y el abandono de la fe. Y lo que es más, el envenenamiento del pueblo cristiano, con niños sin catecismo, con juventudes sin ideales, sin castidad, sin Cristo, con muchedumbres abandonadas por los jansenistas de nuevo cuño que abandonan las masas con pretextos farisaicos de puritanismo. Y España, en general, hoy sufre la sequía de más de una década en que no se promueven las misiones populares, preceptuadas gravemente en el Derecho Canónico a los obispos y a los párrocos, para vigorizar la vida cristiana. Y ante este espectáculo, deprimente, triste, digno de ser llorado, se impone que resurjan las grandes figuras apostólicas y misioneras de España, entre las cuales destaca el doctor Irurita, para, no en plan palinodias ni de endechas, arrancar la contrición -la entendemos como dolor de haber pecado, por haber ofendido a Dios sintiendo el desamor nuestro-, y pedir a Dios obispos y sacerdotes que, ahora y con toda premura, se lancen a la predicación y al martirio. Lo que no se compadece es gorjear un abecedario de conceptos politizados sobre compromisos temporales y marxistas, cómodos para triunfar en el mundo, y marginar el sagrado juramente de ser fiel a Dios, hasta la sangre, para que su Reino triunfe en el mundo y en los corazones.

En este paradigma, el doctor Irurita tiene categoría de maestro de nuestros días. Ni por asomo se podía considerar que fuera él capaz de “pastelear”. Él era una línea recta, vertical, hacia Dios, y embriagado de Él asumió las más tremendas responsabilidades para su episcopado y su báculo señalaran los atajos de los deberes más difíciles. Por todo ello, el doctor Irurita, en este centenario de su nacimiento, puede dar luces y fijar actitudes para emprender los que navegamos en la travesía actual.

El pueblo de Larráinzar, Navarra toda, su Diputación Foral, Valencia, Lérida y Barcelona con sus respectivas iniciativas, deberían contribuir al estudio de la personalidad del doctor Irurita, su estilo pastoral, su celo misionero y, sobre todo, apoyar la causa de su beatificación, para que no quede torpedeada por miserias políticas allí donde estén.

Que no caiga en el desierto esta voz que grita el centenario de uno de las más grandes hijos de Navarra. Que los que deban, encabecen esta empresa que no ha de quedar en una simple violeta de ceremonial, sino en un llamamiento a los obispos y sacerdotes de España, para recuperar el tino sobrenatural y divino que debemos tener. Porque por encima del barullo sociológico y político, artificial y mundano, económico y callejero para España nada hay más trascendente que un clero santo. Los síntomas actuales, en lo exterior, no son muy optimistas a este respecto.

Por esto, otra vez aprendices, hemos de ser bastante humildes para codearnos con los profesionales del amor de Dios, y del sacerdocio verdadero, y de la fe sin tapujos y entera entre los que eminentemente, rojo por el martirio, y con la evidencia de su vida santa, fulgurantemente brilla el doctor Manuel Irurita Almandoz.

Ahora, tienen la palabra los que deben

Mundo Gráfico publica esta foto el 19 de febrero de 1936, votando en las elecciones.

Mundo Gráfico publica esta foto el 19 de febrero de 1936, votando en las elecciones.

Bueno, pues, agradezco nuevamente a Tomás Nart su regalo de Reyes. En 1976 no se hizo mucho caso a Mn. Ricart, pero aquí estamos sus inmerecidos sucesores para cumplir en este 2026 con sus expectativas... Para nosotros fue santo y fue mártir. Otros como termina el artículo: "Ahora, tienen la palabra los que deben"... pero nosotros daremos qué hablar en este 2026.

Aquí mi regalo navideño para todos... con la vista, gócense y lean esta VIDA GRÁFICA DEL SANTO OBISPO MÁRTIR DE BARCELONA MANUEL IRURITA

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