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El Papa convoca un Jubileo de San Francisco: indulgencia plenaria en todo lugar de culto dedicado

El decreto del cardenal De Donatis establece las condiciones para ganarla, accesible para todos.

La pequeña iglesia de la Porciúncula, en el interior de la basílica de Santa María de los Ángeles en Asís.

La pequeña iglesia de la Porciúncula, en el interior de la basílica de Santa María de los Ángeles en Asís.Frati Minori Assisi (captura).

Redacción REL
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Con motivo del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, el Papa ha convocado un Año Jubilar que transcurrirá desde el 10 de enero de este año (fecha de la firma del decreto de la Penitenciaría Apostólica) hasta el 10 de enero de 2027.

Destinatarios y condiciones de la Indulgencia Plenaria

En aplicación del Jubileo, se concederá indulgencia plenaria ("con las condiciones habituales: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre"), también aplicable "como sufragio por las almas del purgatorio":

  • a los miembros de la familia franciscana;
  • a los miembros de los institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica  y asociaciones públicas o privadas de fieles que observen la Regla de San Francisco o se inspiren en su espiritualidad o perpetúen su carisma "de cualquier forma";
  • a todos los fieles que, "con el ánimo alejado del pecado, participen en el Año de San Francisco visitando en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana o cualquier lugar de culto en cualquier parte del mundo dedicado a San Francisco o vinculado a él por cualquier motivo, y que sigan allí devotamente los ritos jubilares o pasen un tiempo suficiente en meditación piadosa y eleven a Dios oraciones para que, según el ejemplo de San Francisco, se desborden en los corazones sentimientos de caridad cristiana hacia el prójimo y auténticos votos de concordia y paz entre los pueblos, concluyendo con el Padrenuestro, el Credo e invocaciones a la Santísima Virgen María, a San Francisco de Asís, a Santa Clara y a todos los santos de la familia franciscana".

Quienes, por razones de salud o de acompañamiento de enfermos, no puedan salir de casa, podrán conseguir la indulgencia plenaria si, con la intención de cumplir las tres condiciones habituales lo antes posible, "se unan espiritualmente a las celebraciones jubilares del Año de San Francisco ofreciendo a Dios Misericordioso las oraciones, dolores o sufrimientos de su vida".

La Penitenciaría Apostólica pide "con firmeza" a todos los sacerdotes, regulares y seculares, que estén "disponibles con espíritu pronto, generoso y misericordioso" a la celebración del sacramento de la penitencia, para que los fieles puedan obtener la gracia que les facilita "el Poder de las Llaves de la Iglesia".

San Francisco, un "alter Christus" modelo para nosotros

El octavo centenario de la muerte del Poverello se cumplirá el 3 de octubre, como culmen, recuerda el decreto firmado por el cardenal Angelo de Donatis, penitenciario mayor, de unos años de conmemoraciones de grandes hitos en la vida del santo de Asís:

  • en 2023, el octavo centenario de la primera representación viva de la Natividad en Greccio, origen de los tradicionales belenes;
  • en 2024, el octavo centenario de la Impresión de las Llagas de la Pasión que portó;
  • en 2025, el octavo centenario de la composición del Canto de las Criaturas.

San Francisco de Asís cambió su mundo y contribuyó a perfilar la Iglesia durante los siglos que le siguieron. Hijo de un rico comerciante, "se hizo pobre y humilde, un auténtico alter Christus in terra [otro Cristo en la tierra], ofreciendo al mundo ejemplos tangibles de vida evangélica y una imagen real de la perfección cristiana", explica el cardenal De Donatis.

En tiempos como los nuestros, en los que "languidece la caridad cristiana, se exienden la ignorancia y las malas cotumbres, lo virtual se apodera de lo real, los conflictos y violencias sociales forman parte de la cotidianidad y la paz parece cada día más incierta y lejana"... el Año de San Francisco "nos anima a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al poverello [pobrecillo] de Asís y a formarnos en lo posible según el modelo de Cristo", de modo que la "esperanza" de los peregrinos durante el Jubileo recién concluido que la ha tenido como lema, "se transforme ahor en celo y fervor de una caridad activa".

Esta indulgencia, añade el decreto, se inspira en el célebre Perdón de Asís o Indulgencia de la Porciuncula, que concedió el Papa Honorio III directamente a Francisco para quienes visitaran el 2 de agosto la antigua iglesia de Asís. 

Todo, con el objetivo de que "todo fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del santo de Asís, se convierta él mismo en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz".

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