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«¡Escribamos al Papa!»: doscientas cartas de católicos alemanes hartos del camino sinodal

Sus representantes expresaron a León XIV inquietud por la dictadura de los funcionarios laicos en «la mayor crisis desde la Reforma».

León XIV recibe, de izquierda a derecha en la foto, a Martin Brüske, Franziska Harter y Bernhard Meuser.Vatican Media.

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En diciembre pasado, el semanario Die Tagespost y la iniciativa Nuevo Comienzo [Neuer Anfang] lanzaron la campaña ¡Escribamos al Papa! Según los organizadores, se recibieron unas doscientas cartas, de las cuales se elaboró un extracto de veinte páginas

Entrega en mano a León XIV

Franziska Harter, redactora jefe del Tagespost, junto con Martin Brüske y Bernhard Meuser, representantes de Nuevo Comienzo, entregaron este dossier al Papa León XIV a comienzos de enero, en el marco de una audiencia privada de 20 minutos. Los promotores señalan que las cartas recogen voces que -en palabras del propio Pontífice- con frecuencia no son escuchadas en la Iglesia de Alemania.

La carta de presentación que acompañaba la recopilación subrayaba que se trata de católicos que “ya no son escuchados por la Iglesia oficial en Alemania”, identificada con la “Iglesia del Camino Sinodal”, y que hoy se sienten “marginados e incluso combatidos activamente”. Muchos de ellos, proseguía el texto, se consideran “abandonados, menospreciados e incluso, en cierto modo, traicionados” por una parte significativa del episcopado alemán.

Los autores insistían en que no se trata de personas que defiendan “posiciones radicales”, sino al contrario de fieles que representan “un amplio centro eclesial” comprometido con la renovación y la reforma “desde lo más profundo del Evangelio” y con “una sinodalidad auténtica que escuche al Espíritu Santo”.

¿Sinodalidad u oligarquía de funcionarios laicos?

El documento advertía que, en cambio, “los obispos y los funcionarios laicos alemanes siguen otro camino”: un amoldarse “radicalmente” a una cultura contemporánea woke y a un “modelo parlamentario” de corresponsabilidad eclesial. Según la misiva, quienes sostienen la antropología y la ética “atestiguadas por la Biblia y el magisterio” son silenciados o desplazados.

La carta acusaba al Camino Sinodal de utilizar de modo recurrente el concepto de “sinodalidad” como aval para una “reestructuración democrática” de la constitución sacramental y jerárquica de la Iglesia, con la intención de “debilitar el ministerio episcopal” y “marginar al sacerdote”. Aunque el proceso se reviste -añadía- de una retórica presentada como “dogmática y canónicamente correcta”, sigue ejerciendo una “presión psicológica” sobre obispos indecisos para someterlos a un poder decisorio, si bien no jurídico, sí fáctico.

Los firmantes alertaban además que, si se aprueban los estatutos de la llamada “Conferencia Sinodal” -órgano concebido para prolongar el proceso y permitir la participación conjunta de laicos y obispos en las decisiones-, ello “bloquearía cualquier posibilidad de renovación auténtica” de la Iglesia católica en Alemania por tiempo indefinido. En una formulación especialmente dura, describían ese escenario como “una catástrofe para los católicos alemanes”: el “establecimiento aparentemente sinodal de una oligarquía de funcionarios”.

Nunca tolerar la mentira

En declaraciones posteriores, Bernhard Meuser explicó que el propósito de la campaña era ayudar al Papa a comprender “qué es lo que realmente aqueja a la Iglesia en Alemania”, por qué las “recetas” del Camino Sinodal agravan la crisis y por qué un número creciente de católicos practicantes rechaza que funcionarios eclesiásticos “les dicten qué será católico mañana”. Afirmó que la Iglesia alemana atraviesa “la mayor crisis desde la Reforma” y que “sólo Roma” podría frenar esa deriva. A su juicio, la aprobación vaticana de los estatutos de la “Conferencia Sinodal” sería “una traición” a los fundamentos eclesiológicos y éticos: “Sería tolerar la mentira”.

Meuser considera que el Pontífice está informado del conflicto. Durante la rueda de prensa en el vuelo de regreso de su viaje al Líbano, León XIV reconoció su preocupación porque “muchos católicos en Alemania” perciben que ciertos aspectos del Camino Sinodal “no reflejan sus esperanzas para la Iglesia ni su modo de vivirla”, inquietud que -según Meuser- también le habían transmitido obispos alemanes. Para los críticos, el Camino Sinodal actúa como un “bloqueo institucional” frente a necesidades urgentes: “renacimiento espiritual”, “verdadera sinodalidad”, “conversión profunda”, “retorno al Señor” y “nueva evangelización”.

"Vosotros podéis ser el futuro"

Tras la audiencia, Martin Brüske declaró que habían compartido con el Papa hechos sobre Alemania que lo habían conmovido y que les emocionó escucharlo decir: “Sí, comparto vuestras preocupaciones”. Franziska Harter destacó la importancia de que el Pontífice escuchara a jóvenes católicos comprometidos con la evangelización y críticos con el rumbo de gran parte del episcopado. Según su testimonio, León XIV quiso hacer llegar a los miembros de Nuevo Comienzo, a los lectores del Tagespost y a los católicos practicantes de Alemania un mensaje: “¡Poned a Jesucristo en el centro! Ese ha sido mi mensaje desde el primer día. Esforcémonos juntos en ser discípulos misioneros de Cristo”.

Harter añadió que el Papa recordó cómo, a lo largo de la historia de la Iglesia, han sido muchas veces los laicos quienes mantuvieron viva la fe en sus países, y que les dijo una frase que “nos conmovió profundamente: «¡Vosotros podéis ser el futuro a través del cual la Iglesia avance!». Recordaré esta frase del Santo Padre”.

Tras el encuentro, Harter, Brüske y Meuser interpretaron el aliento explícito del Papa como una señal para proseguir su labor. León XIV, afirmaron, no desea una Iglesia regida por lógicas burocráticas, sino evitar que desde Alemania se abra el camino hacia una nueva fractura eclesial, “una segunda Reforma”.

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