Religión en Libertad

El camino sinodal alemán «no representa a la mayoría de los católicos»: la encuesta sorpresa

Franziska Harter, redactora jefe de «Die Tagespost», detalla los resultados del sondeo que encargó su periódico.

Franziska Harter es la redactora jefe del diario alemán 'Die Tagespost'.

Franziska Harter es la redactora jefe del diario alemán 'Die Tagespost'.Kirche in Not Deutschland (captura)

José M. García Pelegrín

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Una encuesta recientemente publicada sobre la vida cristiana en Alemania, realizada por el instituto demoscópico alemán INSA por encargo del periódico Die Tagespost, la iniciativa católica Nuevo Comienzo [Neuer Anfang] y la agencia de noticias evangélica Idea, ha arrojado algunos resultados a primera vista sorprendentes. Si bien es sabido que las iglesias cristianas en Alemania pierden fieles desde hace años, el sondeo muestra también un movimiento en sentido contrario: el 8% de los alemanes se plantearía (volver a) afiliarse a una Iglesia cristiana; entre los jóvenes de 18 a 29 años la cifra asciende al 16 %, es decir, uno de cada seis. Además, uno de cada siete musulmanes declara que puede imaginarse ingresar en una Iglesia cristiana.

Sobre este estudio sociológico conversamos con la redactora-jefe de Die Tagespost, Franziska Harter.

-¿Qué grado de representatividad tiene la encuesta realizada por INSA?

-La encuesta es tan representativa como pueden serlo los sondeos de opinión en general. Se entrevistó a 2.000 personas, lo que cumple los criterios estadísticos habituales. Es el mismo tamaño de muestra que se utiliza, por ejemplo, cuando los medios preguntan por la intención de voto ante unas elecciones generales. Por tanto, estas cifras tienen validez estadística, aun cuando, naturalmente, toda encuesta tiene también sus límites.

-En los resultados llaman la atención dos aspectos. Por un lado, que uno de cada siete musulmanes pueda imaginarse una conversión al cristianismo. Por otro, que entre los jóvenes de 18 a 29 años el interés por la Iglesia sea mayor que en la generación anterior. ¿Puede confirmar estas cifras?

-Sí, efectivamente, ésas son las cifras que arrojó la encuesta. Primero se preguntó, como en otros estudios, cuántas personas desean abandonar la Iglesia. En el caso de los católicos, la cifra se sitúa en torno al 24%. Lo novedoso de este sondeo es que, por primera vez, preguntamos también a los no cristianos y a quienes habían abandonado la Iglesia si podían imaginarse entrar en una Iglesia cristiana o volver a ella.

-¿Y qué respuestas obtuvieron?

-Aproximadamente el 16% de los jóvenes y el 14% de los musulmanes afirmaron que podrían imaginarse ingresar en una Iglesia cristiana. Esto es realmente nuevo, porque hasta ahora casi nunca se había formulado esta pregunta. En el caso de los jóvenes, el resultado coincide bastante con lo que observamos en otros países: entre los menores de 30 años crece el interés por el cristianismo en general.

-El dato relativo a los musulmanes resulta especialmente llamativo.

-Es interesante, sin duda, pero hay que interpretarlo con cautela. Aunque la encuesta es representativa, no le daría un peso excesivo sin un análisis más profundo. Para obtener una imagen más precisa sería necesario realizar un estudio específico centrado en el grupo de los no cristianos.

-En países como Estados Unidos se afirma que la generación más joven es, por primera vez, más religiosa que la anterior. ¿Sucede lo mismo en Alemania?

-Aquí conviene matizar. Lo que hemos descubierto es que los jóvenes de entre 18 y 29 años son, en general, más religiosos que las generaciones anteriores. Más de la mitad afirma creer en Dios. Sin embargo, esto no significa necesariamente que crean en el Dios cristiano.

-¿A qué atribuye ese fenómeno?

-Una hipótesis plausible es la influencia de la inmigración procedente de países de mayoría musulmana, lo que eleva las cifras generales de religiosidad. No podemos afirmar que esta generación sea numéricamente más cristiana. Lo que sí podemos decir es que, cuando los jóvenes son cristianos, suelen serlo de forma más consciente y por decisión propia.

-¿En qué se aprecia esa diferencia?

-Por ejemplo, preguntamos si consideran que se nota que son cristianos en su vida cotidiana. Los jóvenes respondieron con mayor frecuencia que sí, en comparación con las generaciones anteriores. Esto indica que quienes hoy se identifican como cristianos lo hacen con convicción personal y no simplemente por tradición social.

-En Francia se ha observado un fuerte aumento de bautismos de adultos. ¿Ocurre algo similar en Alemania?

-Según los datos oficiales, en Alemania los bautismos de adultos se mantienen relativamente estables desde hace años, en torno a los 2.000 anuales. En Francia, en cambio, las cifras han aumentado de forma muy notable. No obstante, desde la experiencia pastoral y comunitaria, también en Alemania se percibe que cada vez más jóvenes redescubren la fe cristiana.

-En este contexto, ¿qué papel desempeñan Internet y las redes sociales?

-Un papel muy importante. Preguntamos explícitamente si las personas habían buscado contenidos religiosos en Internet o en redes sociales. Entre los menores de 30 años, el 61% respondió que sí. Es especialmente llamativo que los musulmanes destaquen en la búsqueda de contenidos religiosos en línea, aunque, por supuesto, no son los únicos.

-¿Coincide esto con experiencias en otros países?

-Sí, coincide bastante. En Francia, por ejemplo, encuestas entre recién bautizados muestran que cerca del 80% afirma que las redes sociales y los formatos digitales de transmisión de la fe desempeñaron un papel decisivo en su conversión. No es arriesgado suponer que en Alemania ocurre algo similar.

-Otro resultado sorprendente es que muchos miembros de la Iglesia no se definen como creyentes. ¿Cómo se explica eso?

-Se trata de lo que suele llamarse “cristianos culturales”: personas que se consideran cristianas por razones culturales y por dar importancia a valores cristianos, pero que no creen personalmente en Dios. Según nuestras cifras, casi uno de cada cinco cristianos afirma no creer en Dios y, aun así, permanece en la Iglesia.

-¿Por qué permanecen entonces?

-Porque valoran la dimensión cultural, social y caritativa del cristianismo: las escuelas, la acción social, el legado cultural. Especialmente entre generaciones mayores se encuentra esta actitud de apoyo institucional, aunque no haya una fe personal viva.

-Sin embargo, entre los jóvenes la tasa de abandono de la Iglesia es mayor.

-Exactamente, y eso es coherente. Los jóvenes tienden a decir: “Si no creo en Dios, no tiene sentido pertenecer a la Iglesia”. Por eso vemos una polarización: por un lado, jóvenes muy convencidos; por otro, jóvenes que abandonan claramente la fe.

-La encuesta también abordó el Camino Sinodal. ¿Cómo lo valoran los católicos?

-Dos tercios de la población -incluidos los católicos- no saben qué es el Camino Sinodal o no quieren pronunciarse al respecto. Esto indica, probablemente, un gran desconocimiento. Solo el 21% de los católicos considera positivo el Camino Sinodal, mientras que un 19% lo valora negativamente. La mayoría simplemente no se siente interpelada.

-¿Qué conclusión extrae de ello?

-Que el Camino Sinodal no representa a la mayoría de los católicos. La pretensión de hablar en nombre de “los católicos de Alemania” ha fracasado claramente.

Franziska Harter saluda a León XIV durante su reciente visita al Vaticano.

Franziska Harter saluda a León XIV durante su reciente visita al Vaticano.Vatican Media

-Para terminar, quisiera preguntarle por su reciente visita al Papa León XIV.

-Fue una experiencia extraordinaria. Entregamos al Santo Padre numerosas cartas de fieles de habla alemana, recogidas por Die Tagespost y Nuevo Comienzo. En una audiencia privada de unos veinte minutos, el Papa nos escuchó con mucha atención y nos animó explícitamente a seguir dando voz a quienes no se sienten escuchados en Alemania.

-¿Qué mensaje se lleva personalmente de ese encuentro?

-Mucho ánimo y mucha esperanza. El Papa subrayó el papel decisivo de los laicos en momentos críticos de la historia de la Iglesia. Salimos profundamente fortalecidos y con gran confianza en que la Iglesia en Alemania, a pesar de las crisis, está en buenas manos.

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