Martes, 16 de julio de 2019

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¿Cuándo el maquillarse se vuelve Vanidad y otros pecados?

por Convertidos Católicos



Como mujer católica que soy, hoy en este artículo quise abordar este tema de manera especial para todas nosotras, pues es necesario saber que también el uso exagerado del maquillaje nos puede llevar a ofender a Dios, faltando así a virtudes cristianas como la modestia o la castidad.
 
Sabemos por el Magisterio de la Iglesia, que usar maquillaje o cosméticos no es un pecado en sí como si ocurre en la doctrina de algunas sectas fundamentalistas, quienes los prohíben tajantemente en las mujeres. Sin embargo, esto no quiere decir que no debamos guardar ciertos límites en su utilización. El maquillaje para una mujer cristiana, debe ser visto por sobre todo como una forma de cuidado o arreglo personal más que por la búsqueda de la perfección estética, ni tampoco como la única forma de atracción con el sexo opuesto, que es donde muchas jovencitas fallan pues centran toda su atención, dinero y tiempo creyendo que con sólo una cara bonita conquistaran al hombre de su vida.
 
Algunos Santos nos han dejado algunas enseñanzas sobre el correcto uso del maquillaje para evitar caer en el pecado:
 
San Alfonso María de Ligorio en su libro de Teología Moral, para diferenciar los pecados veniales de los graves, enseña: "...que las mujeres pueden seguir sus costumbres locales de maquillarse sin cometer pecados mortales, siempre que no tengan una intención pecaminosa."
 
Santo Tomás de Aquino considera la cuestión del maquillaje en la Summa Theologiae ( II-II, 169.2 ). Él da varias circunstancias en las que uno podría usarlo con un propósito pecaminoso: “En primer lugar, podría ser una fuente de vanidad. Una mujer que usa cosméticos como parte de su vestido puede sentirse vana sobre su apariencia y temer las opiniones de los demás sobre ella si no lo usara. En segundo lugar, es incorrecto usar cosméticos con la intención de inducir a otra persona a la lujuria o controlar a otra persona, como cuando una mujer usa maquillaje con una intención específica para ser deseada y atractiva para una persona que no debería desearla.”
 
También Santo Tomás de Aquino señala que usar maquillaje para ocultar una imperfección (cicatrices, manchas,etc.), pero no cambiar la apariencia de una persona no es problemático (siempre y cuando se haga con la intención correcta).
 
Lamentablemente hoy en día muchas mujeres usan el maquillaje no por intentar verse mejor, sino como una especie de máscara o segunda tez que cambia completamente su apariencia y hace que no se parezca en nada a su aspecto original o natural.
 
¿Qué pecados graves me lleva a cometer una práctica desordenada del maquillaje?
 
De acuerdo a lo expuesto anteriormente por estos Santos, puedo decir que podemos cometer dos pecados graves principalmente como son la vanidad y la sensualidad. Aunque también en estos tiempos, debido a la excesiva comercialización de estos productos en el mercado, habría que agregar un tercero y es el pecado del consumismo.
 
  1. Vanidad
 
Cuando una mujer se maquilla por querer sentirse más bella que otras mujeres o anhelar ser el centro de atención siempre  ya sea en la calle o una reunión y así captar la mirada de los varones. También por lograr la perfección estética recurriendo a muchos productos cada vez más sofisticados. No es extraño que este tipo de mujeres no queden satisfechas y luego recurran a la cirugía estética, el botox o tratamientos más eficientes y caros. La búsqueda de la belleza puede volverse en ellas una obsesión o un camino de nunca acabar.
 
  1. Sensualidad
 
Cuando una mujer se maquilla exageradamente por querer atraer o buscar el deseo de muchos hombres, incluso siendo casada. Este tipo de maquillaje puede incitar a otros pecados como la fornicación, la lujuria o la infidelidad matrimonial.
 
  1. Consumismo
 
No es una novedad que hoy en día muchas “youtubers” se dediquen a dar consejos de belleza (lifestyle) recomendando un sin fin de productos, con el fin de inyectar el consumismo en sus seguidoras. Por tal motivo, muchas de estas mujeres acumulan una variedad de cosméticos de distintas marcas, precios y colores. Muchas de ellas dejan incluso de comprar bienes necesarios para su persona o su familia por hacer caso de esta nueva moda.
 
Conclusión: Como podrán darse cuenta, en el maquillaje también debemos aplicar la virtud de la prudencia o la moderación pues en caso contrario, fácilmente podemos llegar a caer en las garras del pecado. Por eso, en estos casos se aconseja que las mujeres no deban sólo centrarse en el aspecto físico, sino que busquen alimentar su espíritu con buenos libros religiosos, apostolados y mejor aún con una vida sacramental activa y constante.

Por último les dejaré una cita bíblica que podemos aplicar también al maquillaje pues este tiene que ser modesto como el resto de nuestro atuendo:
 
9 Asimismo, que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia, no con peinado ostentoso, no con oro, o perlas, o vestidos costosos;
10 sino con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad.…
 
1 Timoteo 2, 910
 
 Yasmín Oré 
 
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