León XIV, un mensaje históricamente singular a la «arzobispesa» de Canterbury en su toma de posesión
Su nombramiento ha roto a la propia comunidad anglicana y abre una distancia insalvable con la Iglesia.

El momento en el que la arzobispesa Sarah Mullally se dirige a los presentes en su asunción del cargo.
Sarah Mullally es la nueva arzobispesa de Canterbury y por tanto segunda cabeza de la Iglesia de Inglaterra, por detrás del rey Carlos III.
A las órdenes del Rey
Nacida en 1962, casada en 1987, con dos hijos, enfermera de profesión, autodefinida como feminista, partidaria del derecho al aborto aunque contraria a él personalmente, fue ordenada sacerdotisa en 2002 y consagrada obispesa en 2015 por el arzobispo de Canterbury Justin Welby.
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Y para suceder a este último en ese cargo fue elegida por la Iglesia de Inglaterra el 3 de octubre de 2025 y confirmada el 28 de enero de 2026 y asumió su puesto este miércoles 25 de marzo.

El rey Carlos III recibe en Palacio a la primera arzobispesa de Canterbury hace un mes.
Mullally fue recibida por Carlos III de Inglaterra hace un mes y, según afirmó la propia Casa Real, "ella le rindió homenaje a él en cuanto Supremo Gobernador de la Iglesia de Inglaterra", como han hecho todos los responsables del anglicanismo desde tiempos de Enrique VIII.
En correspondencia, los reyes ingleses acudieron este miércoles al primer acto presidido por la arzobispesa en la catedral de Canterbury.
El mensaje del Papa
Uno de los mensajes protocolarios que ha recibido la arzobispesa Mullally ha sido el del Papa León XIV. Lleva fecha de 20 de marzo, aunque se ha dado a conocer este jueves.
La Santa Sede -desde la bula apostólica Apostolicae Curae de León XIII en 1896- considera inválidas las ordenaciones sacerdotales anglicanas, por lo que el que la actual arzobispesa no sea considerada sacerdote por ser mujer no introduce un factor diferencial en ese sentido respecto a su predecesor, pero lo convierte en histórico en las relaciones entre ambas comunidades.
Como es natural, el Papa felicita a Mullally, y lo hace por su "instalación" como arzobispo de Canterbury que asume esos deberes "en un momento complejo [challenging] en la historia de la familia anglicana". Y también de forma cortés, pide al Señor "que la fortalezca con el don de la sabiduría" y reza "para que sea guiada por el Espíritu Santo en el servicio a sus comunidades y sea inspirada por el ejemplo de María, Madre de Dios".
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El Papa recuerda también en su mensaje a la nueva arzobispesa de Canterbury que desde hace sesenta años la Santa Sede ha inaugurado "una nueva etapa en el desarrollo de las relaciones fraternales" e iniciaron entonces "un diálogo teológico" y que la comisión creada para ello "ha contribuido enormemente al crecimiento de la comprensión mutua". León XIV expresa su satisfacción porque "este importante diálogo continúe".
En cuanto al diálogo ecuménico, sin embargo, el Papa Francisco y al arzobispo Justin Welby ("nuestros predecesores inmediatos", afirma León XIV) reconocieron con franqueza que "nuevas circunstancias han presentado nuevos desacuerdos entre nosotros".
[El pontífice no lo cita por razones obvias, pero una de esas circunstancias es la inclinación anglicana por el sacerdocio femenino, lo cual ha desembocado entre otras cosas en el nombramiento de Mullally.]
Pero el Papa Robert Prevost celebra que ambas partes hayan seguido "caminando juntas" y expresa su deseo de continuar "dialogando en la verdad y el amor" para formar "una comunidad cristiana reconciliada, fraternal y unida" que haga que el Evangelio "resuene con mayor claridad".
León XIV finaliza invocando sobre la arzobispesa la bendición de Dios y pidiendo que el Espíritu Santo le permita ser fructífera en el servicio al Señor.