El Papa advierte sobre preparar homilías con Inteligencia Artificial: «¡La IA nunca podrá compartir la fe!»
León XIV se reunió con el clero de Roma y respondió a las preguntas de varios sacerdotes.

El Papa mantuvo un interesante diálogo con los sacerdotes de la diócesis de Roma.
El Papa recibió este jueves a los sacerdotes de Roma en el Aula Pablo VI, donde respondió a las preguntas de varios sacerdotes que le cuestionaban sobre las inquietudes que viven hoy en día. La Santa Sede ha publicado esta interesante conversación un día más tarde y en sus palabras se puede ver como León XIV tiene un conocimiento profundo del mundo actual y de los peligros que acechan a los sacerdotes.
De este modo, advirtió del peligro de las nuevas tecnologías en el ámbito sacerdotal. Así, el Papa León dijo al clero de Roma: “Hasta ahora no he hablado de una realidad que nos llega, aunque nosotros no queramos: la inteligencia artificial, el uso de Internet, que también está presente en la vida del sacerdote. Entre paréntesis, les invito a resistir la tentación de preparar las homilías con inteligencia artificial. Al igual que todos los músculos del cuerpo, si no los utilizamos, si no los movemos, mueren; el cerebro necesita ser utilizado, por lo que también nuestra inteligencia, la inteligencia de ustedes, debe ejercitarse un poco para no perder esta capacidad. Pero se necesita mucho más, porque para hacer una verdadera homilía, que es compartir la fe, ¡la IA nunca podrá compartir la fe! Esta es la parte más importante: si podemos ofrecer un servicio, digamos inculturado, en el lugar, en la parroquia donde trabajamos, la gente quiere ver su fe, su experiencia de haber conocido y amado a Jesucristo y su Evangelio. Y esto es algo que debemos cultivar continuamente”.
Además, les recordó la importancia de “una vida de oración”. En este sentido, el Pontífice insistió en que no es solo “la rutina de recitar lo más rápido posible el breviario, que también llevo en el celular, sino el tiempo de estar con el Señor, de escuchar la Palabra de Dios, con la oración de los Salmos, esta alabanza al Señor. Pero también la capacidad de entrar en diálogo, de escuchar de verdad y de expresar las dificultades que llevo en el corazón: ‘¿Por qué, Señor?, ¿qué quieres de mí?, ¿qué puedo hacer?’. Entonces, con esta experiencia de una vida auténticamente arraigada en el Señor, podemos ofrecer algo que no es nuestro. No es porque yo soy que ofrezco lo que soy, esto es un engaño muchas veces en Internet, en TikTok, y queremos ser nosotros mismos: ‘Tengo muchos seguidores, muchos likes, porque ven lo que digo...’. No eres tú: si no estamos transmitiendo el mensaje de Jesucristo, tal vez nos estemos equivocando, y también hay que reflexionar muy bien, con mucha humildad, para ver quiénes somos y qué estamos haciendo. Pero con esta actitud de amor, de servicio, de humildad, de escucha, podemos descubrir verdaderamente qué podemos hacer para responder a esta comunidad a la que estamos llamados a servir”.
Con respecto a las nuevas tecnologías, el Papa también señaló del aislamiento que viven muchos jóvenes, que creyendo tener muchos amigos realmente no tienen vínculos verdaderos. Y es ahí donde pidió a los sacerdotes reflexionar y actuar.
“Muchos jóvenes viven un aislamiento, una soledad increíble, después de la pandemia, pero no empezó ahí. Con el famoso smartphone, que probablemente todos llevan hoy en el bolsillo, viven solos, aunque digan: 'No, mi amigo está aquí', pero no hay contacto humano. Viven una especie de distancia de los demás, una fría indiferencia, sin conocer la riqueza y el valor de las relaciones verdaderamente humanas. Por lo tanto, también ahí hay que buscar cómo ofrecer a los jóvenes otro tipo de experiencia de amistad, de compartir y, poco a poco, de comunión, y a partir de esa experiencia invitarlos también a conocer a Jesús, que nos invita a ser no sus siervos, sino sus amigos. Para hacer todo esto se necesita mucho tiempo, sacrificio, también reflexión, ver cómo llegar a estos jóvenes que hoy en día se ven arrastrados a una vida terrible muchas veces, la dependencia de las drogas, la delincuencia, la violencia, las dificultades, este aislamiento... Hace poco, un joven me hizo esta pregunta: «Pero usted habla mucho de comunión y de unidad, ¿por qué? ¿Cuál es su valor?». Es decir, ni siquiera entendía, en la experiencia que vive, que hay un gran valor en salir de la soledad y buscar amigos y comunión. Por lo tanto, creo que por ese camino también los sacerdotes jóvenes, que están más cerca de los jóvenes por edad, cultura y formación, pueden prestar un gran servicio al anunciar este mensaje que, en el fondo, es siempre el Evangelio”, agregó.
El Papa también invitó a los sacerdotes a seguir formándose y a leer. Así lo explicaba: el estudio en nuestra vida debe ser permanente, continuo. Cuando escucho a alguien decirme —esto es histórico, me lo dijo un sacerdote—: ‘No he vuelto a abrir un libro desde que salí del seminario’. ¡Madre mía! —pensé—, ¡qué tristeza! Y qué triste es para sus fieles, que tienen que escuchar Dios sabe qué”.
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