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La FFSPX no aplazará las consagraciones episcopales y pide «caridad» en atención a su circunstancia

Su superior general, Davide Pagliarani, dirige una carta al cardenal Víctor Fernández firmada por todos los dirigentes de la Hermandad San Pío X.

De izquierda a derecha en la foto, los obispos Bernard Fellay y Alfonso de Galarreta y los padres Davide Pagliarani, Christian Bouchacourt y Franz Schmidberger.

De izquierda a derecha en la foto, los obispos Bernard Fellay y Alfonso de Galarreta y los padres Davide Pagliarani, Christian Bouchacourt y Franz Schmidberger.FFSPX

Carmelo López-Arias
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C.L.

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La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) ha dado a conocer su respuesta al cardenal Víctor Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina, con quien mantuvo una reunión en el Vaticano el pasado 12 de febrero.

Los miembros del Consejo General de la sociedad fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre (1905-1991) rechazan la propuesta del Vaticano de suspender la consagración de obispos prevista para el 1 de julio como condición previa a un diálogo, aunque piden a la Santa Sede "caridad" para "poder continuar haciendo ese mismo bien a las almas a las que administra los santos sacramentos".

El padre Davide Pagliarani, superior general de la FSSPX, se había reunido con el cardenal Fernández el pasado 12 de febrero, tras ser invitado a ello por el purpurado cuando la Hermandad de San Pío X dio a conocer su intención de consagrar obispos, como había hecho en 1988.

Tono cordial, decisión drástica

En la carta dirigida al cardenal Fernández, fechada el Miércoles de Ceniza, Paglarani agradece el encuentro mantenido porque y la "transparencia en la comunicación" de su contenido.

Afirma que la "discusión doctrinal" propuesta por la Santa Sede es "deseable y útil" porque, "aunque no se llegue a un acuerdo, los intercambios fraternos permiten conocerse mejor mutuamente, afinar y profundizar los propios argumentos, comprender mejor el espíritu y las intenciones que animan las posiciones del interlocutor".

Tras recordar que él mismo hizo esta propuesta en 2019, añade sin embargo que no puede aceptar "por honestidad intelectual y fidelidad sacerdotal, ante Dios y ante las almas, la perspectiva y los objetivos en nombre de los cuales el Dicasterio propone reanudar el diálogo en la situación actual; ni tampoco, por otra parte, el aplazamiento de la fecha del 1 de julio".

La razón fundamental que aduce para su negativa es la imposibilidad de un "acuerdo en materia doctrinal, especialmente en lo que se refiere a las orientaciones fundamentales adoptadas desde el Concilio Vaticano II", dado que, como el propio cardenal Fernández habría "recordando con franqueza", los textos del Vaticano II "no pueden ser corregidos, ni puede cuestionarse la legitimidad de la reforma litúrgica".

Pagliarani recuerda que desde 2019 no recibieron respuesta a su propuesta de "discusión doctrinal", y "solo cuando se mencionan las consagraciones episcopales se propone la reanudación del diálogo, que aparece, por tanto, como dilatorio y condicionado". En su opinión, se crea "una presión difícilmente compatible con un verdadero deseo de intercambios fraternos y de diálogo constructivo". Y añade que un diálogo similar ya se inició en 2009, "particularmente intenso durante dos años", y luego de forma más esporádica hasta 2017, pero "todo terminó drásticamente con una decisión unilateral por parte del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe", el cardenal Gerhard Müller.

Invocación a la caridad

"Así pues, ante la constatación compartida de que no podemos llegar a un acuerdo sobre la doctrina, me parece que el único punto en el que podemos coincidir es el de la caridad hacia las almas y hacia la Iglesia", prosigue el superior de la FSSPX.

Y en esa línea, se dirige a Fernández como "pastor" para expresarle que "le pide únicamente poder continuar haciendo ese mismo bien a las almas a las que administra los santos sacramentos. No le pide nada más, ningún privilegio, ni siquiera una regularización canónica que, en el estado actual de las cosas, es impracticable debido a las divergencias doctrinales. La Fraternidad no puede abandonar a las almas. La necesidad de las consagraciones es una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica".

"En la situación actual, el único camino realmente practicable es el de la caridad", dice en los últimos párrafos: "La Fraternidad no le pide otra cosa en este momento, y sobre todo no lo pide para sí misma: lo solicita por esas almas, respecto de las cuales, como ya se ha prometido al Santo Padre, no tiene otra intención que hacerlas verdaderas hijas de la Iglesia romana".

Firman la misiva, aparte del padre Davide Pagliarani como superior general, sus dos predecesores, el obispo Bernard Fellay el padre Franz Schmidberger, así como el obispo Alfonso de Galarreta, primer asistente general, y el segundo, el padre Christian Bouchacourt.

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