Lunes, 22 de julio de 2024

Religión en Libertad

Virtudes heroicas de dos españolas, una laica consagrada y una religiosa «portera de un colegio»

Ascensión Sánchez (a la izquierda), laica consagrada, y Vicenta Guilarte (a la derecha), de la Congregación de las Hijas de Jesús.
Ascensión Sánchez (a la izquierda), laica consagrada, y Vicenta Guilarte (a la derecha), de la Congregación de las Hijas de Jesús.

ReL

El Papa Francisco ha promulgado este jueves 20 de junio varios decretos del Dicasterio de la Causa de los Santos. Entre los nombres publicados se encuentran dos españolas, a las que se les reconocen las virtudes heroicas, dos mártires albaneses, un sacerdote franciscano italiano y una religiosa adoratriz.

Ascensión Sánchez: laica consagrada, y "hermana" de presidiarias 

Ascensión Sánchez fue una laica consagrada, del instituto secular Cruzada Evangélica, nacida el 15 de junio de 1911 en Sonseca (Toledo) y fallecida en Madrid, el 18 de agosto de 1946. Hija de un notario, Ascensión vive su juventud entre Villacañas y Mora, siendo la presidenta de la juventud de Acción Católica en ambas localidades toledanas.

En 1938 ingresa en la recién nacida Cruzada Evangélica, hoy Instituto Secular de Derecho Pontificio. Pronto ocupó cargos directivos en la nueva Institución. En 1941 es nombrada directora de un albergue en Madrid para acoger a mujeres que salían de la prisión y que no podían regresar a sus pueblos. Ascensión se entrega a la recuperación, en todos, los órdenes, de aquellas mujeres.

Consiguió los apoyos suficientes para montar un taller de confección para que las jóvenes ganaran algún dinero. Cinco años más tarde, contrajo un tifus que le obligó a salir de la casa que había fundado e ingresar en el Hospital del Rey. Allí vivió momentos heroicos, aceptando con increíble serenidad y fortaleza las máximas renuncias. En su lecho de muerte, dijo: "Señor, lo que quieras, como quieras, pero con Tu gracia; sola ni un paso".

Murió a los treinta y cinco años y, a raíz de su muerte, las jóvenes del albergue, que la querían y la habían conocido de cerca, comenzaron a encomendarle sus problemas.

Vicenta Guilarte, santidad desde la portería de un colegio

La Sierva de Dios Vicenta Guilarte Alonso nació en Rojas de Bureba (Burgos, España) el 21 de enero de 1879. Entró en 1901 en la Congregación de las Hijas de Jesús y fue una de las seis hermanas que zarparon rumbo a Brasil en 1911, en la primera expedición de la Congregación fuera de España. Falleció en Leopoldina (Brasil) el 6 de julio de 1960.

En 1927, partió para Leopoldina, en el estado de Minas Gerais (Brasil), donde, a pesar de haber desempeñado el papel de vice-superiora, le fue confiada la función de portera y sacristana, que aceptó con humildad, sin protestar y sorprendiendo a muchas hermanas.

Vicenta pasó sus últimos 33 años de vida sirviendo en la portería de un colegio, dando una calurosa bienvenida a las alumnas, a sus padres y a otros visitantes, y a los sacerdotes que venían a celebrar la Misa. Prácticamente todos los que pasaban por las puertas de la escuela, especialmente los pobres y necesitados, la conocían. 

En el año 1936, un seminarista de 19 años que pasaba por la ciudad, fue a verla por recomendación del dueño de la casa donde se hospedaba. El dueño le había dicho que todos los seminaristas iban al colegio a pedir sus oraciones. El joven se sintió profundamente impresionado por su sencillez y humildad, y la experiencia le llevó a visitarla regularmente hasta su muerte.

Toda la ciudad llegó a conocerla y, en su funeral, el alcalde se acercó a las hermanas y les dijo: "Madre Vicenta no era sólo de ustedes, era un patrimonio de Leopoldina"

Franciscano albanés mártir: le querían convertir a la ortodoxia

El Siervo de Dios Luigi Palić, en albanés Paliq, fue sacerdote franciscano. Nacido en Janievo, Arquidiócesis de Skopje, Kosovo, el 20 en febrero de 1877 y asesinado por odio a la fe en Janosh, archidiócesis de Skopje, el 7 de marzo de 1913.

El martirio de Palić se remonta a la Primera Guerra de los Balcanes (1912-1913), cuando el territorio de la parroquia donde trabajaba fue ocupado por Montenegro, aliado de Serbia. En este contexto, hubo presión sobre la población musulmana y católica para que se "convirtiera" a la ortodoxia. Palić instó a católicos y musulmanes a permanecer fieles a sus creencias.

Las protestas de Palić por los malos tratos infligidos a la población por parte de los soldados llevaron a arrestarlo, bajo la falsa acusación de incitar a la gente a no entregar las armas. El Siervo de Dios era un sacerdote virtuoso y estimado por el pueblo. Le habían instado varias veces a huir porque lo buscaban, pero él siempre se había negado, para seguir cumpliendo fielmente con su misión.

Luigi Palić.

El 4 de marzo de 1913 fue detenido. Le pidieron que se retractara y que se pasara a la ortodoxia, pero él se negó rotundamente. El 7 de marzo de 1913, en el camino que lo llevaba con otros prisioneros a Pejë para ser juzgado, fue separado de los demás prisioneros y despojado de su hábito religioso. Cuando estaba a punto de ser fusilado, confirmó su disposición a morir por Cristo y por la Iglesia, gritando: "¡Oh Jesús, que sea por tu amor!".

Gjion Hiluk Gazulli, sacerdote protector de los católicos albaneses

El Siervo de Dios Gjion Hiluk Gazulli (Albania, 1893- Albania, 1927) fue un sacerdote católico de origen albanés. En 1923 se involucró en actividades políticas, colaborando con Luigj Gurakuqi y Avni Rustem. Al mismo tiempo, en la casa donde vivía, fundó la primera escuela mixta de Albania.

Tras regresar Ahmed Zogu al poder, en enero de 1925, Gazulli se hizo famoso como crítico y promotor de una rebelión antigubernamental que tuvo lugar en el invierno de 1926 en la tierra de Dukagjin y en la tierra de los mirditas.​ La causa de la rebelión fue la pérdida de cosechas. Los católicos locales estaban convencidos de que el gobierno de Tirana representaba a los musulmanes y no se preocupaba por sus intereses.

Gjion Hiluk Gazulli.

La rebelión fue sofocada por las tropas gubernamentales y el 26 de diciembre de 1926 fue arrestado. Acusado de incitar a la población a la rebelión y de participar en los preparativos del levantamiento del 2 de enero de 1927, fue condenado a muerte por un tribunal militar.

Fue ejecutado en la horca el 5 de marzo de 1927. Sus últimas palabras fueron: "Muero inocente. Viva Cristo, nuestro rey. Viva la Iglesia Católica, madre nuestra. Viva el Papa, nuestro padre. Larga vida a Albania y a los verdaderos albaneses". Gazulli fue el único sacerdote católico ejecutado en Albania durante el reinado de Ahmed Zogu.

Isaías Columbro, franciscano discípulo del Padre Pío

El padre Isaías Columbro (1908-2004, de nombre civil Nicola Antonio Maria) fue un franciscano maestro de novicios y párroco en Benevento y el Valle Vitulanese, famoso en toda la Campania, atraía colas que venían a confesarse con él. Conoció al Padre Pío, quien le animó a ser acogedor con todos. Estaba siempre disponible a escuchar a cada uno, orar por él y bendecirle. A veces repartía en secreto de la despensa del convento para los pobres más desesperados: "la gracia de Dios", decía. Solía repetir jaculatorias marianas en suspiros. Murió mientras rezaba arrodillado. Aunque era un fraile sencillo que vivía escondido, a su funeral acudió una multitud.  

El padre Isaías Columbro.

Mª Costanza Zauli, la fundadora que se curó milagrosamente

Maria Costanza Zauli (1886-1954, de nombre civil Palma Pasqua, "Palmina"), fue la fundadora de las Siervas Adoratrices del Santísimo Sacramento. Nació en una familia devota cerca de Rávena, y ya a los 13 años, con el consentimiento de su confesor, ofreció a Jesús un voto perpetuo de virginidad.

A los 19 años entró entró en las Siervas del Sagrado Corazón de Bolonia, cuidando niños del colegio, y en la Primera Guerra Mundial fue enfermera de los soldados, a los que facilitaba el confesarse. Desde 1016 la enfermedad se estableció en su vida, con largos periodos de dolores y de guardar cama. Desde la cama obtuvo los permisos del Papa y sus superioras para fundar un nuevo monasterio, y después se sintió milagrosamente curada. Fundó su congregación en 1935, impulsando siempre la adoración eucarística. 

Maria Costanza Zauli.

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