Religión en Libertad
Hombre-oración-luz

Hombre-oración-luz

Creado:

Actualizado:

Cuando el bautismo del Señor se celebra el 11 de enero, ese día es domingo, y se nace de nuevo, a una vida nueva. No sabes lo que ese año podrá traer pero esperas vivirlo con ojos nuevos.

Comienza un año, naces de nuevo a la vida de Dios, deseas que lo que vives tenga una nueva mirada para ti y para los demás. Pides a Dios que tus deseos de entrega se vean cumplidos, y tus logros se vean realizados. En muchas ocasiones puedes fallar, errar porque te confundes en la respuesta o el comentario que te piden. Pero la vida es más que un fallo, o equivocarte en la contestación. Vivir es otra cosa. Leer y estudiar, no es para que te den tal o tal nota, que sueles aprobar. Meditar la Escritura una y otra vez, es contemplar un misterio que no nunca deja de sorprender. Ver cara a cara en la adoración al mismo Dios, es un lujo que nadie te puede quitar. Eres alguien inteligente, eres valioso a los ojos de Dios, pero no te preocupes puedes fallar. También el Señor cometió errores en su vida, y algunos de ellos los recoge el Evangelio, aunque puedan pasar desapercibidos a nuestros ojos. Pero, el Señor de la historia acoge tus fallos y tus errores, y te levanta de nuevo. Te dice no te preocupes, que el día del Bautismo, de la Anunciación o de cualquier misterio, no estaban solo los ángeles, o yo mismo, sino que tú estabas presente en la escena, como si la vivieras hoy, porque eso ocurre de nuevo para ti.

Admirar una obra de arte, es algo que solo el Espíritu puede hacer, porque esa obra nace de un deseo de amar a Dios, que te llama a nacer de nuevo. El arte, es algo que contemplamos no solo para enseñar a otros, sino que en ello se esconde un misterio que nunca dejaremos de escudriñar. La belleza de cualquier cuadro, como la hermosura de cada uno de los relatos de la Escritura nos lleva a Dios, a mirarle solo a él. Detrás de cada pintura, escultura, o una narración escrita no solo hay un genio cuya inteligencia o saber nos sorprende de modo nuevo, sino que hay una persona que se ha dejado tocar por Dios, y lo expresa por sus medios, y con los dones que para los demás le ha puesto el Señor. Pero, todo es obra del Espíritu. Esos talentos han podido estar escondidos pero el Señor, los pone a dar fruto en el momento oportuno, que él ha determinado. Todo esto, es lo que implica el Bautismo del Señor. Él se deja bautizar para que tú seas lavado, para que seas iluminado, para que en tu vida abandones todo aquello, que no te deja ver la luz, y en medio de las dificultades o cosas que a lo mejor te cuestan, puedas dar luz, porque gracias al Espíritu puedes ver de modo nuevo.

El Bautismo del Señor, es un día grande. Pero Jesús no fue bautizado como tú o como yo, para borrarnos el pecado original y hacernos hijos de Dios. Él, el santo, no conocía el pecado. Jesús, es el Hijo de Dios, que existe desde siempre, y que en un momento de la historia se encarna tomando una naturaleza humana, que va asumir una carne pecadora, experimentando el sufrimiento y la muerte. Entonces, ¿Por qué Jesús es bautizado? Para tomar tus pecados y hacer de ti una criatura nueva, que es elegida para ser hijo de Dios. Él asume tu pecado, y te limpia. Él te quiere sanar de todo aquello, que te hace sentirte triste o te pueda sentirte en algún momento mal, o con pena, para liberarte y hacerte de nuevo, porque él quiere que seas feliz y libre. Él ha eliminado tus pecados muriendo en la cruz, siempre que acojas su perdón. En medio de cosas, que no entiendas, o te cuestan te da una alegría, que nadie te puede quitar. El Señor quiere que sigas cumpliendo años y darte la fuerza para entregarte. Él solo te quiere a ti, y a mí. Conoce tu corazón mejor que nadie, y sabe todo los que has pasado y sufrido. Pero, no temas, que el Señor está contigo porque lo dice la Escritura, lo dice su Palabra. Las imágenes bonitas que nos enviamos en los días señalados son hermosas, pero solo son el reflejo de lo que ha dicho el Señor: No tengas miedo.

Todo es genial, porque tienes hermanos con los que compartir tantos momentos, y tienes una inmensa y considerable larga lista de buenos amigos con los que pasar tantos ratos de oración y de alegría. Por eso, como dice el Señor en el evangelio, no tengas miedo, porque yo estoy a tu lado, conozco tu vida, y siempre haré de ti, un hombre o mujer nueva, cuyo deseo sea entregarse, servir y ser levantada

Belén Sotos Rodríguez

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking