Religión en Libertad

«Puñales por la Espalda 3»: «Estéticamente nadie gana a la Iglesia Católica», dice su director

El cineasta Rian Johnson explora dos formas de actuar en la iglesia; fue evangélico fervoroso, ya no es creyente; aquí trata bien al sacerdocio

El buen padre Jud y el cínico y descreído Benoit Blanc en un asesinato extrañísimo y una parroquia peculiar

El buen padre Jud y el cínico y descreído Benoit Blanc en un asesinato extrañísimo y una parroquia peculiarnetflix

Pablo J. Ginés
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Ya está en Netflix, y antes pasó con éxito por las salas de cine, Puñales por la espalda: De entre los muertos, película larga ambientada en una parroquia donde ha habido un asesinato tan extraño que parece sobrenatural. La película está etiquetada para mayores de 12 años, en parte por un par de diálogos groseros de temática sexual al inicio, pero no tiene escenas de sexo ni discursos woke o de ideología de género, excepto un exabrupto bobo del detective. Quizá sea prudente dejarla para mayores de 16 años.

El gran detective Benoit Blanc (Daniel Craig, es decir, el último James Bond), al que conocemos por las dos retorcidas entregas anteriores (la de 2019 y la de 2022), descreído en temas de fe, llegará para intentar resolver el peculiar asesinato. Encontrará a parroquianos muy raros, vulnerables, con obsesiones, seleccionados por el extraño párroco, monseñor Wicks, de quien dependen a nivel casi sectario. Wicks, de hecho, alimenta y refuerza sus obsesiones.

Sólo hay una figura sana en la parroquia: el joven padre Jud, antiguo boxeador, enviado a la parroquia por la diócesis pocos meses antes. Él describirá al detective (y al espectador) cómo fue descubriendo el ambiente enfermizo del lugar. A lo largo de casi 150 minutos, habrá giros de trama y más muertes.

Volver de entre los muertos

Como dice el título de la película, alguien parecerá volver "de entre los muertos". Nadie vio a Jesús Resucitado salir de la tumba: los guardias ante ella sólo vieron un ángel del Señor descender y mover la piedra y quedaron primero paralizados y luego "como muertos" (inconscientes). El Evangelio nunca presume de tener testigos del momento mismo de la resurrección. Aquí, en cambio, alguien se toma muchas molestias en que al volver "de entre los muertos" haya testigos y hasta cámaras grabando. Es la diferencia entre un misterio de Dios y un timo elaborado.

Se nota el gran trabajo de documentación por parte de los cineastas, sobre la Semana Santa en una parroquia con pocos fieles, su liturgia, ropajes... Pero hay detalles extraños, aunque intentan justificarlos.

La iglesia es neogótica, bastante dramática, pero a pocos kilómetros de Nueva York. El mismo padre Jud la compara con una especie de parque temático. La construyó con su dinero el anterior párroco, un viudo rico, sacerdote tardío, a quien la diócesis, deducimos, dejó al cargo del templo hasta su muerte en extrañas circunstancias. Y después, la parroquia pasó a Wicks, su hijo. "Heredar" parroquias de padre a hijo como si fuera una posesión feudal quizá se dé en algunas iglesias protestantes, pero no es nada católico, al menos en los últimos siglos, ni siquiera entre los católicos orientales con clero casado, precisamente para evitar la idea de que la parroquia es "propiedad" de un linaje familiar. Un pastor católico es siempre enviado por la Iglesia y la parroquia sirve a Cristo y a la Iglesia.

El detective Benoit Blanc en Puñales por la Espalda 3 tiene que admitir que la Iglesia sabe crear belleza

El detective Benoit Blanc en Puñales por la Espalda 3 tiene que admitir que la Iglesia sabe crear bellezaNetflix

Hay un espacio del templo donde se nota que falta una gran cruz. Pronto nos damos cuenta: monseñor Wicks no conduce a nadie hacia Cristo, ni el templo conduce hacia Cristo. Todo conduce hacia Wicks. Incluso tiene un púlpito extraño y enorme con forma de proa o águila para bramar en lo alto. Wicks es el centro de todo y a quien todos deben acudir. Cumple varias de las condiciones del dañino clero narcisista (un estudio dice que incluso uno de cada tres clérigos podría serlo).

¿Dos formas de ver la Iglesia? No, a Wicks no le interesa

Algunos, al ver la película, ven un choque entre dos formas de ser Iglesia: Wicks, que habla de luchar contra el mundo, y el joven Jud, que a puñetazos ya mató a un hombre en una pelea, y como cura sólo quiere sanar y abrazar y ofrecer a Cristo. 

Pero podemos dudar de que Wicks tenga vocación alguna. Heredó el sacerdocio como heredó el templo, fue imposición de su padre. No busca servir a Dios ni a la Iglesia, busca otras cosas... incluyendo cierto objeto.

De hecho, la película es una reflexión sobre la paternidad, tanto la natural (con sus heridas, a veces heredables) como la sacerdotal. Y aquí el director se ha esforzado por entender el sacerdocio como servicio y paternidad, y lo ha mostrado de forma loable con el padre Jud.

El director: fue evangélico, ya no es creyente

En una detallada entrevista con John Dougherty, en America Magazine, la revista de los jesuitas de EEUU, el director Rian Johnson (Looper, 2012; El último Jedi, 2017, Poker Face) muestra sus cartas con sinceridad. La segunda película de Puñales por la Espalda (Glass Onion), tenía más de juego y comedia; aquí buscaba explorar con más profundidad temas de fe, explica, y lo hizo "algo personal".

"Crecí muy, muy cristiano, en una familia evangélica. No es que mis padres me llevaran a la iglesia y ya está: fui personalmente muy cristiano en mi infancia, adolescencia y con poco más de veinte años. Caminar con Cristo era como yo interpretaba el mundo que me rodeaba. Ya no soy creyente. Y empecé con la idea de hacer esto, tan complicado, profundamente enraizado, sobre lo que tengo tantos pensamientos y sentimientos... ", explica. Dice que no quería ser tibio en esta exploración, pero a la vez quería enfrentarlo con espíritu generoso.

Se lanzó a algo que podía ver, con fascinación, desde fuera, y explorando su belleza visual: una historia con entorno católico.

"Las iglesias evangélicas en las que crecí parecían tiendas Pottery Barn" (de muebles diáfanos, limpios). "Esta es una película que es a la vez una especie de misterio gótico y que habla también del poder de contar historias. Estéticamente, nadie puede ganar a la Iglesia Católica. Al criarme como protestante, la Iglesia Católica me resultaba muy exótica. Tengo esa perspectiva desde fuera; que es hermosa, pero da un poco de miedo, y un sentimiento sobrecogedor".

Las vidrieras y los juegos de luz del sol que pasa o se retira permitirán al cineasta jugar con los colores y la iluminación. Contrastará con la oscuridad de piedra negra que invoca la parroquia y la furia del iracundo monseñor Wicks.

Puñales por la Espalda 3 lleva al descreído Benoit Blanc a una iglesia neogótica

Puñales por la Espalda 3 lleva al descreído Benoit Blanc a una iglesia neogóticanetflix

Rian Johnson admite que al desarrollar la trama en un entorno católico, y no evangélico, ganaba "un poco de distancia" para poder hablar "sin sentir que metía cosas directamente en la cabeza".

Cenó con seis sacerdotes católicos, cinco jóvenes

Gran parte de la fuerza de esta película, como le pasó a Alauda Ruiz con Los Domingos, es, simplemente, haber acudido a sacerdotes de verdad para documentarse, entenderlos, dejarles hablar.

Para empezar, acudió a su tío y su tía de Denver, que son, dice, "muy católicos". Primero se rieron con la idea de la película, pero luego se emocionaron con ella. Le invitaron a Denver y en una comida le presentaron al sacerdote Scott Bailey, que vino con cinco sacerdotes jóvenes de la zona de Denver.

Johnson, el director, no lo detalla, pero Denver está pastorada desde 2012 por el arzobispo Samuel Aquila, a la vez creativo y conservador. Destaca además por haber sido estudiante de medicina y haber participado en dos abortos como ayudante, cuando estudiaba. Aquila ha hablado de ello a menudo, y lo saben sus curas jóvenes. Jud arrastra la herida de haber matado a un hombre, y Aquila la de sus abortos. Perdonados por Cristo, eso no les paraliza para sanar y hacer el bien que pueden. Los curas inspirados y formados por Aquila son los que han fascinado a Johnson.

"Fue una gran cena, bebimos algo de vino y tuvimos una gran sesión de pregúntame-lo-que-sea. No sobre teología o religión, sino sobre su vida cotidiana como sacerdotes jóvenes en América hoy. Fue impresionante y acabé tomando mucho de esas conversaciones para la película", explica.

Rian Johnson, director de Puñales por la Espalda, explica la escena a Daniel Craig y Josh O Connor

Rian Johnson, director de Puñales por la Espalda, explica la escena a Daniel Craig y Josh O Connornetflix

El actor Josh O'Connor fue monaguillo

El actor que interpreta al joven padre Jud, Josh O'Connor, también habló durante horas por teléfono con Scott Bailey, el cura asesor del filme: hablaron de la vida de un sacerdote, pero Josh, de 36 años, también habló de su experiencia de fe. Se educó como católico en una familia irlandesa, incluso fue monaguillo, pero en las entrevistas hoy declara no ser "cristiano practicante".

Hay aspectos "litúrgicos" que fascinaron al director y atendió con detalle. El asesinato sucede durante la misa de Viernes Santo, toda la trama es en Semana Santa. Rian Johnson tuvo que aprender los distintos oficios de cada día. Decidió que sería clave el oficio de Tinieblas, "algo que yo no conocía por no haber sido educado como católico. Empecé a ver videos online de esos servicio y me dije: 'esto es lo más dramático del mundo'".

Sobre los dos sacerdotes que se enfrentan, el director admite que no ha conocido a nadie exactamente como el padre Jud o como monseñor Wicks, pero ambos representas "una nube de experiencias reales que viví creciendo en mi iglesia". Lo plasma en lo que considera la clave: ¿brazos abiertos para abrazar, o puños cerrados para pelear? El padre Jud es generoso, y servicial, y ama a sus enemigos, "esa cosa básica, básica, que es lo más difícil del mundo", detalla el cineasta. Wicks, en cambio, usa vocabulario de guerra, habla de "nosotros contra ellos". El director dice que vivió ambas visiones en su iglesia de joven y ha querido crear una película donde ambas chocaran.

Un sacerdote que se para a rezar con el afligido, incluso por teléfono

Muchos críticos han alabado la escena en que el padre Jud deja a un lado su investigación detectivesca para atender pacientemente, por teléfono, a una mujer preocupada por su madre enferma. Lo detendrá todo, se sentará, la escuchará, rezará a Dios en voz alta en ese mismo momento por la enferma, y ella se sentirá confortada.

El cineasta explica que la escena surgió directamente de la cena con los curas. Le explicaron que en su día a día, yendo a comprar a una tienda, con su alzacuellos, les ha sucedido que una mujer venga sollozando a decirles que un pariente está enfermo y a pedirles oración. O a que directamente venga alguien a gritarles en la cara. "Es algo que nunca había pensado, que me asombró: la noción de que es una vida verdaderamente de servicio, y que no hay un interruptor para desconectar", dice el director.

Admiración por Chesterton y el padre Brown

El director también confiesa su admiración por G.K.Chesterton y el padre Brown, su popular sacerdote detective. "Volví a leer todos los misterios del Padre Brown. Fue una enorme influencia de muchas maneras. La clave del padre Brown es que si es un gran detective no es porque entienda lo divino o lo sangrado, sino por lo mismo que es un gran sacerdote: porque entiende lo humano, el pecado, y tiene empatía. Chesterton es un gran escritor. Además de sus misterios del padre Brown, he leído sus ensayos, repasé algunos de sus escritos teológicos y sus novelas. Es uno de mis autores preferidos".

Las historias de crímenes con misterio suelen tener un elemento de cinismo detrás, pero el espectador aquí verá que el crimen se resuelve, el que se arrepiente recibe absolución y Cristo vuelve a su lugar central. 

Puñales por la espalda: De entre los muertos es una de las grandes propuestas recientes en Netflix.

Comentarios

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente

tracking