¿Por qué se bautizó Cristo? Evangelio de hoy
El mejor comentario al Nuevo Testamento es el Antiguo. Prueba a leer el episodio del Bautismo de Jesús con las claves que te doy... verás el resultado.

Vidriera del Bautismo del Señor
La pregunta es ya un clásico. Como sacerdote, la he tenido que responder muchas veces. ¿Por qué se bautizó Cristo si Él no tenía ningún tipo de pecado original? En el vídeo te lo explico con detalle...
Uno de los problemas para interpretar los pasajes cruciales de la vida del Señor es nuestro desconocimiento del Antiguo Testamento. Pongamos el ejemplo de una guitarra. Las cuerdas, por muy tensadas que estén, emiten poco sonido. La vibración es casi imperceptible. Es la caja de resonancia la que da cuerpo y volumen al sonido. De igual modo, cuando mejor sea mi conocimiento del Antiguo Testamento, más entenderé las escenas del Nuevo. Vamos al tema que hoy nos ocupa, el Bautismo del Señor.
Nada más salir del Jordán, S. Mateo narra que vino una voz de los cielos que decía «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3, 17). Si trabajamos la intertextualidad de esta frase pronunciada por el Padre, nos daremos cuenta de que se trata de la catequesis más condensada y potente de todo el evangelio. En otras palabras: contiene en síntesis la respuesta a quién es Cristo (su identidad) y qué ha venido a hacer (su misión).
- "Tú eres mi hijo" es un verso del Salmo 2, 7. Se cantaba en las ceremonias de coronación de los reyes de Israel. sin embargo, el Salmo no solo subraya la realeza de Jesús, sino también su destino, la Cruz. Si leemos la obra en su totalidad, veremos como describe un escenario de complot internacional de todos los poderes fácticos del mundo para silenciar al Mesías.
- La expresión "hijo amado", aunque la empleemos bastante en un contexto familiar, en la Biblia solo aparece una vez. Dios dijo a Abraham "toma a tu hijo amado" (Gn 22, 2). El objetivo es que lo sacrificase. De este modo, el Padre indica que Jesús será un nuevo Isaac que dará su vida como sacrificio.
- La expresión "en quien me complazco" está tomada de los Cánticos del Siervo Sufriente de Isaías (Is 42:1). Desde la distancia de los siglos, el profeta contempló a un misterioso personaje que nos salvaba con su muerte redentora y nos sanaba con sus heridas. Su dolor constituía una medicina para nosotros.
Por todas estas razones, Jesús no acude al Jordán porque necesite ser liberado del pecado, ni siquiera por mera humildad de contarse en la fila de los pecadores como uno más. Él acude al Jordán para ser ungido, como los reyes de Israel. Pero, en ese preciso momento, el Padre indica al mundo cual es la misión de Jesús. Así, desde el minuto cero de su minsiterio sabemos que es el mesías sufriente que viene a dar su vida en rescate por nosotros.