Religión en Libertad

Peter, de Sudán del Sur: «Me hice catequista para que mi pueblo abandonara la brujería»

La fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) pone la mirada en los catequistas 

Peter es catequista. Él pertenece a la tribu Dinka, en Sudán del Sur.

Peter es catequista. Él pertenece a la tribu Dinka, en Sudán del Sur.ACN

Redacción REL
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Tras años de guerra y violencia, el hambre, la violencia y la desesperanza siguen marcando la vida de millones de personas en Sudán del Sur. En uno de los países más pobres del mundo, catequistas como Peter mantienen viva la fe y la esperanza de todo un pueblo.

Por este motivo, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) pone la mirada en los catequistas esta Navidad. Ellos son los apóstoles del siglo XXI que llevan el anuncio del Evangelio hasta los lugares más aislados o donde el contexto es más difícil.

Peter es catequista. Él pertenece a la tribu Dinka, en Sudán del Sur. En su país, los sacerdotes apenas pueden visitar las capillas por la falta de medios y los caminos intransitables. "Es difícil para el sacerdote llegar cada semana a las capillas. Por eso depende del catequista para atender a la Iglesia", explica Peter.

"Me hice catequista para que nuestro pueblo conociera la Palabra de Dios y abandonara las supersticiones como la brujería", afirma.

Entregados en medio de la pobreza

En los campamentos de ganado, la vida es dura: los jóvenes velan de noche para evitar robos, las familias duermen al aire libre y la lluvia cae sobre ellos sin que puedan refugiarse.

Peter no está solo. En su diócesis hay más de 300 catequistas, hombres y mujeres que viven dentro de sus comunidades y son la primera línea de evangelización. Ellos, a pesar de no tener nada, siguen adelante.

Sin embargo, su labor de catequista es un apostolado, no un trabajo. Aún así, su entrega no se detiene. Por eso, Peter y otros catequistas necesitan nuestra ayuda.

"En noviembre, la temporada es seca y la comida escasea. Si no cosechara, si solo enseñara catecismo, el sustento sería muy difícil. En el trabajo por la Iglesia, lo doy todo. Cuando lucho, espero que alguien me ayude a seguir adelante", cuenta.

Como Peter, miles de catequistas de todo el mundo tienen puesta su esperanza en Dios y en la ayuda de organizaciones como Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), especialmente cuando la comida falta. Sirven a sus comunidades en medio de la pobreza y la necesidad, sosteniendo la fe allí donde la lucha por vivir es un reto de cada día.

"Necesitamos su ayuda, especialmente cuando hay escasez de comida. Sus oraciones y apoyo llevarán la Palabra de Dios a Sudán del Sur", sentencia Peter.

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