2026, ¿el año del giro católico en Alemania? 11.000 cristianos rezan y alaban en Augsburgo
Johannes Hartl es el impulsor de MEHR, un evento anual de oración y espiritualidad cristiana que podría revitalizar a la asolada iglesia alemana.

Imágenes del festival MEHR de 2024, en Augsburgo.
Entre el 3 y el 6 de enero, la ciudad alemana de Augsburgo ha acogido el desarrollo de MEHR, un congreso ecuménico cristiano centrado en la oración, adoración, alabanza y espiritualidad cristiana que ha desbordado expectativas con la asistencia de más de 11.000 cristianos.
En cuanto a las cifras, se puede comparar al también recientemente concluido SEEK de Estados Unidos, un evento de espiritualidad y evangelización católico que solo en Ohio reunió a 16.000 personas.
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Aunque el ecumenismo distancia a SEEK del MEHR, este último es reseñable por su contraste con la crisis que asola la fe y el cristianismo en el país germano.
Solo hablando del catolicismo, al menos 46 iglesias y capillas ha sido desacralizadas en 2025, según datos de 2024, solo 1,3 de los 20 millones de católicos declarados acuden a misa cada semana (en torno al 6%). El mismo año se ordenaron solo 29 sacerdotes en todo el país, cuando hace dos décadas tenían lugar más de 100 ordenaciones anuales.
Dirigida por el teólogo católico Johannes Hartl y la Gebetshaus (“Casa de Oración”) de Augsburgo, la decimocuarta convocatoria anual reunió a católicos, luteranos y evangélicos bajo el tema “El sonido de la alegría”, desafiando las mencionadas tendencias de disminución de la asistencia a la iglesia en la Europa de habla alemana.
Los asistentes, lejos de limitarse a todas las zonas de Alemania o a países vecinos como Austria o Suiza, provenían de lugares tan lejanos como Costa Rica, Italia y Noruega.
La conferencia se inauguró con oración y alabanza. Concebida como una reunión ecuménica, MEHR une diversas tradiciones cristianas e incorpora diversos estilos de adoración.
La esencia del evento está marcada por la organización convocante, la Casa de oración o Gebetshaus, definida en su página web como “un monasterio moderno donde se puede experimentar la presencia de Dios” y “un lugar de oración, formación e inspiración” partidario de la unidad entre denominaciones en el que se vive la espiritualidad cristiana “con pasión, claridad e innovación”.
“Es un lugar donde cristianos de todas las denominaciones han orado las 24 horas del día desde 2011. Además de la oración 24/7, la casa de oración ofrece cursos de formación, festivales y otros eventos que fortalecen la fe personal. Millones de personas se conmueven e inspiran con las charlas y la música de la casa de oración en diversas plataformas digitales”, se lee.
Bajo estas coordenadas, el obispo auxiliar Florian Wörner celebró una misa el domingo, mientras que el obispo de Augsburgo, Bertram Meier, presidió la misa de la solemnidad de la Epifanía el 6 de enero. Ambos obispos se han posicionado con mayor o menor intensidad contra los proyectos heterodoxos del llamado camino sinodal. Wörner fue uno de los tres que votaron en contra de todas las propuestas más polémicas del Camino sinodal, mientras que Meier se abstuvo, habiendo advertido en otras ocasiones “no seguir un camino alemán que al final conduzca a una iglesia nacional alemana”.
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El sonido de la alegría
El tema de este año, “El sonido de la alegría”, se centró en ayudar a los participantes a sintonizar con esa resonancia espiritual.
Katharina Achammer, quien viajó desde Salzburgo, experimentó esta alegría en primera persona. Tras haber asistido tres veces, dijo que sigue impresionada por cómo personas de diferentes tradiciones cristianas pueden centrarse juntas en Jesús. "Cuando los jóvenes rezan juntos, eso simplemente me llena de alegría", dijo Achammer.
“Los participantes a menudo nos dicen que al entrar en nuestro salón principal, se les abren los ojos; reciben nueva esperanza, nuevas perspectivas y encuentran respuesta a las preguntas de la vida. Nosotros no lo estamos haciendo; no podemos. Solo Dios puede. Pero nosotros podemos hacerle espacio a Dios”, declaró Hartl.
El organizador principal del evento celebró la magnitud de asistencia.
“Algunas cosas sólo se pueden ver a gran escala”, dijo, remarcando que, si bien no reemplaza la práctica semanal de la vida de la iglesia, “a veces se necesitan estas experiencias especiales”.
También señaló que la Biblia está llena de grandes festividades, y la Iglesia celebra eventos importantes como la Jornada Mundial de la Juventud y los Años Santos. "Celebramos una gran festividad porque Dios merece ser celebrado de una manera generosa y hermosa", dijo.
Si bien las experiencias compartidas son vitales, Hartl enfatizó que MEHR no se trata solo de experiencias emocionales. Cada año, incluye un tema teológico para que los académicos se interesen en cuestiones contemporáneas.
“Las ideas tienen consecuencias a largo plazo. Lo que una sociedad considera cierto lo cambia todo a largo plazo”. Su objetivo, explicó, es moldear ideas, no solo propagar sentimientos.
2026, ¿año del giro católico en Alemania?
Al concluir una de sus intervenciones, el organizador y fundador de la Casa de Oración se dirigió a los 11.000 participantes de la conferencia, animándolos a reunirse brevemente en pequeños grupos de dos o tres: “Recemos juntos por la próxima ola”.
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Explicó que, en 2025, los periódicos de Gran Bretaña y Francia informaron que los jóvenes se estaban convirtiendo cada vez más a la fe, aseguró que en 2026 aparecerían los primeros titulares de este tipo en Alemania, y en 2027, este movimiento cobraría mayor impulso.
Oradores y generaciones futuras
Chris, de Colonia, asistió a la conferencia específicamente para escuchar al autor John Eldredge, quien habló sobre la resiliencia y la vida en la presencia de Dios. También disfrutó del concierto del domingo por la noche de la banda cristiana O'Bros.
“Esas dos sesiones por sí solas hicieron que el viaje valiera la pena”, dijo.
Un programa independiente, "MEHRkids", ofrecía juegos y catequesis adaptada a la edad de los visitantes más pequeños. Tobias, de ocho años, de visita desde Italia con sus padres, comentó que lo que más le gustó fueron los trampolines.
“También hablamos de cómo podemos encontrarnos con Dios”, dijo Tobias. Aunque los talleres no le interesaron tanto, se divirtió mucho y espera volver la próxima vez.
Crear un espacio para que 11.000 personas se encuentren con Dios no es tarea fácil. Pero fiel a su lema, el "sonido de alegría" resonó en los abarrotados salones del recinto ferial de Augsburgo mientras miles de personas hacían espacio para Dios al comenzar el nuevo año.