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«Un Shemá contra la ansiedad»: el «remedio» eficaz de una monja vietnamita para salvar a la juventud

Para Theres, el bienestar consiste en unirse a Dios en corazón, alma, mente y fortaleza 

Theres Hong imparte talleres en centros educativos de California.

Theres Hong imparte talleres en centros educativos de California.hermana Theres

Redacción REL
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La hermana Theres Hong Phuoc Tran es de origen vietnamita pero vive en Los Ángeles (EE.UU). Desde hace un tiempo imparte talleres sobre salud mental en parroquias, escuelas y congregaciones religiosas católicas, donde utiliza como hoja de ruta la oración del Shemá Israel: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Marcos 12:30)".

Para la religiosa, el bienestar consta de cuatro patas: corazón (conexión con los demás, ser amado y amar a los demás), alma (intimidad con Dios, encontrar un propósito en la vida), mente (alimentar el intelecto con buenos pensamientos, buscar consejo cuando se está inseguro) y fortaleza (vivir un estilo de vida saludable). NCR cuenta su método

Método de 4 patas

Aunque algunas personas tengan problemas emocionales y psicológicos graves que pueden requerir ayuda profesional, la religiosa defiende que la mayoría de jóvenes puede utilizar las "buenas herramientas" descritas en sus talleres para disfrutar del bienestar y de una vida feliz y plena.

"La vida humana tiene un ritmo, pero el caos puede entrar en nuestras vidas y traernos problemas que escapan a nuestro control", dice la hermana Theres. "Para saber cómo vivir bien, debemos saber cómo Dios quiso que viviéramos. Para mantener el bienestar, debemos aprender a confiar en Dios y aceptar el ritmo de nuestras vidas con gratitud".

Theres nació en Vietnam, y emigró a Estados Unidos a los 11 años. En 2003, se unió a los Amantes de la Santa Cruz, comunidad vietnamita cuya casa matriz se encuentra en Los Ángeles. Dado que su carisma incluye servicios sociales, se graduó como terapeuta matrimonial y familiar. Actualmente, reside en Santa Ana, California (EE.UU).

Además de los beneficios eternos, la Hermana Theres está convencida que la fe y la confianza en Dios también ofrecen beneficios temporales. Los investigadores, afirma ella, han descubierto que las personas de fe son menos propensas a hacerse daño a sí mismas y a los demás, y sanan más rápidamente de las heridas emocionales y psicológicas. 

Una buena salud psicológica, dice la hermana, también tiene muchas otras ventajas, como una mejor función cardíaca, presión arterial más baja, mejor sueño, claridad mental, equilibrio emocional y menos estrés y ansiedad.

Pero, como no se puede confiar en alguien a quien no se conoce, "para confiar en Dios, debemos dedicar tiempo a conocerlo, como lo haríamos en una relación humana. Pasa tiempo con Él y mantente en contacto con Él, y Él se te revelará".

Para vivir una vida de gratitud, dice la religiosa, debemos "aceptar los altibajos de la vida y unir las cruces [a Cristo] y ser agradecidos y practicar la entrega".

Un beneficio de dar a los demás, añade, es que "estimulará tu cerebro a liberar 'hormonas de la felicidad': dopamina, oxitocina, serotonina y endorfinas. Le dará sentido y propósito a tu vida, una sensación de logro y una sana sensación de control".

Ella defiende que los habituados a dar tienen un mejor bienestar mental y emocional, niveles más bajos de depresión, relaciones y conexiones sociales más fuertes, mejor salud cardíaca y mayor autoestima y satisfacción con la vida.

Al recomendar el autocuidado, la hermana Theres vuelve a los puntos centrales de Marcos 12:30 y del Shemá:

  • Corazón: ¿Seguimos los dos grandes mandamientos, el amor a Dios y el amor al prójimo? En cuanto al amor al prójimo, primero debemos comprendernos, aceptarnos y agradecer nuestra vida, antes de poder amar a los demás.
  • Alma/Espiritualidad: ¿Estamos apegados a Dios? ¿Nos mantenemos cerca de quienes pueden darnos buenos ejemplos y guiarnos hacia valores superiores, encontrando significado y propósito en todo lo que hacemos?
  • Mente: ¿Alimentamos nuestra mente con buenos pensamientos? ¿Protegemos nuestros sentidos de aquello que podría dañarnos? "Nuestro cerebro nos induce a creer lo que le llega a través de nuestros cinco sentidos. Así es como experimentamos la realidad y cómo nuestro cerebro saca conclusiones. Si lo llenamos de cosas dañinas o lo exponemos a comportamientos dañinos como la pornografía y el abuso de sustancias, no será bueno para nuestra salud mental ni física".
  • Fuerza/física: ¿Comemos sano, dormimos bien y realizamos actividades saludables como el ejercicio? "Nuestro cuerpo está programado para estar activo. Muchas personas no están sanas porque pasan demasiado tiempo con dispositivos electrónicos. Necesitamos salir y estar activos", aconseja.

La hermana Theres añade que existen diversas prácticas que los católicos pueden adoptar para mejorar su salud mental y destaca específicamente la tradición del ayuno. Cree que el ayuno nos beneficia psicológicamente, ya que implica una gratificación diferida y nos exige tolerar la incomodidad

"Promueve la claridad mental y el autocontrol, y desarrolla nuestro cerebro. Y, si lo hacemos con los demás, fomenta una mayor solidaridad en nuestra comunidad", dice.

Cuando la hermana Theres empezó a atender a sus pacientes, aprendió que los problemas de salud mental pueden afectar a cualquier persona: hombres o mujeres, sacerdotes, religiosos o laicos, ricos o pobres, etc. También le preocupaba el aumento de la tasa de suicidios.

Si una persona desarrolla problemas de salud mental, comenta, no debe dudar en buscar ayuda y "trabajar hacia el bienestar integral, reconociendo y aceptando sus dones, talentos y fortalezas, así como sus debilidades y limitaciones. Perdónese a sí mismo y a los demás por sus defectos y acepte las imperfecciones de la vida".

"Aprended de los errores y unid vuestras cruces a Jesucristo Crucificado", aconseja.

Trabajando a menudo con miembros de la comunidad vietnamita, la hermana Theres ha observado un estigma en cuanto a recibir servicios de salud mental. "En la cultura asiática, no se debe exponer nada negativo sobre la familia", dice. "Si uno tiene dificultades y busca terapia, algunos lo perciben como una vergüenza para la familia, como si sus miembros le hubieran fallado".

Carrie de Bever, directora de la Escuela Católica San Bruno en Whittier, California, invitó a la hermana Theres a ofrecer un taller a sus alumnos de secundaria. Quería traer a la religiosa porque le preocupaba el impacto nocivo de Internet.

"Cuando llegó, nuestros estudiantes no sabían qué era la salud mental", recuerda de Bever. "Pero, a medida que avanzaba el día, los estudiantes empezaron a abrirse de verdad". Como resultado del taller, la escuela ahora tiene un terapeuta disponible con quien los estudiantes pueden hablar líbremente.

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