Viernes, 04 de diciembre de 2020

Religión en Libertad

Documento esclarecedor de la Oficina Presupuestaria del Parlamento

Canadá da a conocer los millones que se ahorra con la eutanasia en vez de los cuidados paliativos

Canadá da a conocer los millones que se ahorra con la eutanasia en vez de los cuidados paliativos
Aunque envuelta en la retórica de la compasión y los "derechos", la eutanasia y el suicidio asistido son un medio para el Estado de ahorrarse costes en las sociedades envejecidas. Un informe canadiense le pone cifras concretas. C-7 es la ley que quiere ampliar los supuestos del suicidio asistido.

ReL

Los gobiernos que impulsan la eutanasia aducen razones compasivas o reivindicativas de derechos, pero lo único verificable es el dinero que se ahorran: la eutanasia o el suicidio médicamente asistido son mucho más baratos que los cuidados paliativos. Canadá ha echado esas cuentas, como cuenta Caterina Giojelli en Tempi:

¿La verdad sobre la eutanasia? La ha escrito muy bien, negro sobre blanco, Canadá, agitando la bandera de la compasión y mandando a la muerte a los más débiles, los inactivos, a los que están medio muertos, porque eso permite ahorrar. Así de fácil. Desde la legalización del suicidio asistido en junio de 2016, el Estado no ha tenido que dilapidar más de 66 millones de dólares en cuidados médicos o paliativos. Y apunta a ahorrar mucho más ahora que los defensores de la buena muerte han clamado para extender el MAID (Medical Assistance in Dying [Asistencia Médica en la Muerte]) -que equipara el acto de proporcionar la muerte a un enfermo a ocuparse de su vida hasta el final- a quien no sufre patologías letales.

Utilizando a Roger y los pacientes del Hospice

¿Se acuerdan del caso de Quebec? Todo empezó aquí, cuando el Tribunal Supremo echó por tierra una ley y el Parlamento Federal se dedicó rápidamente a eliminar la mayor parte de los requisitos obligatorios para poder obtener el suicidio asistido y extenderlo a todos los discapacitados, porque "tener una discapacidad es peor que la muerte".

¿Y el caso de Ontario? En este caso se fomentó el MAID entre las personas no enfermas de cáncer para que puedan "dejar una herencia", donando sus órganos como si fueran piezas de recambio para la sociedad de los sanos.

¿Y el de Alan Nichols? A los 61 años no tenía ninguna patología que le incapacitara, no era un enfermo terminal, solo sufría de depresión.

¿Y Roger Foley? Afectado por una patología neurodegenerativa, el hospital y el gobierno le dan dos alternativas: pagar más de 1.500 dólares al día por los cuidados que necesita, cifra que no puede permitirse, o "recurrir gratuitamente al suicidio asistido" ("Pero yo quiero vivir, no quiero  morir").

¿Y el de la Delta Hospice Society? El gobierno le ha retirado los fondos públicos a esta pequeña realidad que se dedica al cuidado paliativo porque se ha negado a asesinar con eutanasia a sus pacientes: "Estamos conmocionados. Lo hacen por dinero: la eutanasia cuesta menos que nuestros cuidados paliativos".

Con la nueva ley se ahorran hasta cien millones

Verdad. Según el nuevo presupuesto, publicado el 20 de octubre en aras de la transparencia y la responsabilidad, los costes sanitarios para cuidar de los pacientes en el último año de su vida son "desproporcionadamente altos": estos pacientes representan solo el 1% de la población, pero del 10 al 20% de los costes sanitarios totales. Ciertamente, advierten los diputados, "este informe no debería sugerir de ningún modo que se use el MAID para reducir los costes sanitarios".

Ahorro estimado por el gobierno canadiense para 2021 con la ampliación de la ley de la eutanasia y el suicidio asistido. Las cifras están dadas en dólares canadienses (1 dólar canadiense = 0,76 dólares USA = 0,64 euros, cambios a fecha del artículo). Fuente: Cost estimate for Bill C-7 "Medical Assistance in Dying", un documento de la Oficina Presupuestaria del Parlamento.

Sin embargo, haciendo una estimación -en base a la ley vigente- sobre los 6465 suicidios asistidos realizados, en 2021 el presupuesto sanitario podría beneficiarse de un ahorro equivalente a 86,9 millones de dólares canadienses. Todo gracias a los muertos.

El ahorro se calcula descontando del presupuesto global (182,1 millones) los costes de los cuidados paliativos de estas 6465 personas (72,8 millones) y los costes necesarios para ayudarlas a morir, una cifra muy inferior (22,3 millones). (Ver tabla de la izquierda.)

Y esto no es todo: la nueva ley que surge del "caso Quebec", que amplía aún más el acceso a la eutanasia, se traducirá en otras 1164 muertes y un ahorro añadido de 62,0 millones, lo que significa un ahorro total de 149,0 millones de dólares canadienses (112,82 millones de dólares USA = 95,93 millones de euros). (Ver tabla de la derecha.)

Costes considerados "irrelevantes" por los diputados. Que están ya listos para volver a convocar la asamblea a fin de retomar el camino de la nueva ley sobre el suicidio asistido bloqueado por la pandemia.

Traducido por Elena Faccia Serrano.

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