Emoción en el «mundial» de seminarios: los «chicos del Papa» no pudieron ganar la botella de whisky
El torneo se celebró en la parroquia romana de San Leonardo Murialdo, cerca de San Pablo extramuros, y convocó a equipos de 9 seminarios diferentes.

La Copa San Pablo se inspira en una competición que marcó época en Roma: la Clericus Cup, ya desaparecida.
En la víspera de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y de la festividad del Buen Pastor, Roma volvió a convertirse en punto de encuentro para seminaristas de distintos colegios y órdenes religiosas. Zenit cuenta más detalles.
El sábado 25 de abril se celebró la tercera edición de la Copa San Pablo de Fútbol 7, un torneo que ya se ha consolidado como una cita deportiva y fraterna entre quienes se forman para el sacerdocio en la capital italiana.
Un premio muy original
La competición, organizada conjuntamente por el Pontificio Colegio Escocés y el Pontificio Colegio San Beda, reunió a equipos de nueve instituciones romanas.
El campeonato se disputó en las instalaciones deportivas de la parroquia de San Leonardo Murialdo, situadas a pocos metros de la Basílica de San Pablo Extramuros, uno de los grandes templos de la ciudad.
Participaron equipos de los Maristas, Jesuitas, Agustinos, Legionarios de Cristo, el histórico Almo Collegio Capranica, el North American College, el Pontificio Seminario Francés, además de los propios colegios Escocés y San Beda, anfitriones del torneo.

Los legionarios se alzaron con la copa.
La diversidad de procedencias —desde seminaristas italianos hasta estadounidenses, franceses o británicos— volvió a dar al campeonato un marcado carácter internacional.
La final enfrentó a dos equipos con tradición deportiva en Roma: los Agustinos, orden de la que procede el Papa León XIV, y los Legionarios de Cristo. El conjunto legionarios se impuso con un 2-0, proclamándose campeón de esta tercera edición.
Además del trofeo, los vencedores recibieron un obsequio muy propio del Colegio Escocés: una botella de whisky Lagavulin, detalle que ya se ha convertido en un guiño habitual del torneo.
La Copa San Pablo se inspira en una competición que marcó época en Roma: la Clericus Cup, nacida en 2003 por iniciativa de un seminarista del propio Colegio San Beda.
Oficializada en 2007, llegó a tener repercusión internacional y contó con el respaldo del entonces Pontificio Consejo de la Cultura —hoy Dicasterio para la Cultura y la Educación—. Entre 2007 y 2019 se disputaron doce ediciones, hasta que la pandemia obligó a suspenderla en 2020. Desde entonces no se ha retomado.
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En este contexto, la Copa San Pablo se ha convertido en un relevo natural: un torneo más modesto, pero cargado de espíritu deportivo, convivencia y sentido eclesial.
Una cita que, año tras año, reúne a seminaristas de todo el mundo en torno a un balón, en un ambiente donde la competición convive con la fraternidad y la alegría de compartir vocación.