León XIV: las religiones viven en paz «cuando nos reconocemos hijos del mismo Padre misericordioso»
El Papa hizo un alto en su catequesis sobre el Concilio Vaticano II para comentar los bienes de su viaje a cuatro países africanos.

León XIV saluda a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro para la audiencia de los miércoles.
A punto de cumplirse una semana del regreso de su viaje a África, León XIV quiso hacer, en la tradicional audiencia general de los miércoles, un balance de su largo recorrido de diez días (del 13 al 23 de abril) por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
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Hizo así un intermedio en las consideraciones sobre el Concilio Vaticano II que protagonizan sus reflexiones de los miércoles desde la clausura a principios de enero del Jubileo de la Esparanza que ocupó los primeros meses de este pontificado.
Este 29 de abril quiso el Papa transmitir a miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro su principal esperanza sobre el recorrido recién realizado: "Visitar y animar al pueblo de Dios, y vivirlo como mensaje de paz en un momento histórico marcado por guerras y graves y frecuentes violaciones del derecho internacional".

León XIV quiso celebrar los bienes logrados en su viaje de diez días a cuatro países africanos.
- En Argelia, destacó que en aquel lugar tan querido para él como agustino (fue obispo de Hipona el padre de su orden, San Agustín) pudo consolidar tres puentes "muy importantes para el mundo y la Iglesia de hoy": "El puente con la época fecundísima de los Padres de la Iglesia, el puente con el mundo islámico y el puente con el continente africano".
- En Camerún, ya país cristiano como los dos siguientes, pudo abogar igualmente por "la reconciliación y la paz" en un país "marcado por tensiones y violencia" y exponente de "las grandes necesidades de todo el continente africano", a saber: "La necesidad de una distribución equitativa de las riquezas; de dar espacio a los jóvenes, superando la corrupción endémica; de promover el desarrollo integral y sostenible, oponiendo a las varias formas de neocolonialismo una cooperación internacional con visión de futuro".
- En Angola, país "ensangrentado por una larga guerra interna", como contrapunto "Dios ha guiado y purificado la Iglesia convirtiéndola cada vez más al servicio del Evangelio, de la promoción humana, de la reconciliación y de la paz" y con religiosos convertidos en "profecía del Reino de los cielos en medio de su gente" y "fundamento de una esperanza que resiste a las desilusiones causadas por las ideologías y las promesas vanas de los poderosos".
- En Guinea Ecuatorial, en el 170° aniversario de su primera evangelización, pudo palpar cómo, "con la sabiduría de la tradición y a la luz de Cristo, el pueblo guineano... ha renovado con gran entusiasmo su voluntad de caminar unido hacia un futuro de esperanza". Y destacó un hecho como el canto de los reclusos de la cárcel de Bata "un canto de agradecimiento a Dios y al Papa" al que añadieron el rezo del Padrenuestro bajo una lluvia torrencial : "Nunca había visto nada semejante", ensalzó el Pontífice.
- El canto de los presos guineanos que conquistó el corazón de León XIV con su 'Nuestro Santo Padre, te damos gracias'.
"La visita del Papa es, para las poblaciones africanas, una ocasión para hacer oír sus voces, para expresar la alegría de ser pueblo de Dios y la esperanza en un futuro mejor, de dignidad para cada uno y para todos. Me alegro de haberles dado esta oportunidad", concluyó León XIV como reconocimiento a la alegría con la que ha vuelto de estos cuatro encuentros con pueblos africanos.