«Lo que falla no son las personas: es el sistema»
La responsable de Economía Solidaria de Cáritas Española defiende un cambio de modelo socioeconómico que ponga la vida y el trabajo digno en el centro.

El proyecto Maná permitirá extender a otras Cáritas diocesanas la experiencia de Formació i Treball en el uso de alimentos recuperados para generar empleo inclusivo en hostelería. ©Cáritas
Cáritas Española ha logrado en 2025 la inserción laboral de 14.639 personas en situación de exclusión, el 22,33% de quienes participaron en sus programas de empleo, y ha realizado una inversión récord de 157,3 millones de euros en iniciativas de economía solidaria.
Desde esa experiencia, Ana Heras, coordinadora del Equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española, advierte de que el empleo ha dejado de ser garantía de una vida digna y de que muchas personas siguen sin poder ver satisfecho su derecho al trabajo, a pesar de buscarlo activamente.
Mientras proyectos como Maná muestran que es posible unir empleo inclusivo, aprovechamiento alimentario y sostenibilidad ambiental, Heras insiste en que la misión de Cáritas no puede limitarse a sostener a quienes el sistema deja fuera, sino también a denunciar unas reglas del juego que ya no funcionan y a proponer una verdadera Economía Solidaria.

Ana Heras, coordinadora del Equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.
-Es una tasa de inserción es dos puntos más alta que la del año pasado, así que revela que es un mercado más activo que genera más oportunidades de empleo. Pero revela también que sigue habiendo muchas personas que no pueden ver satisfecho su derecho a un empleo aunque lo estén buscando de forma activa. Hemos visto también el impacto positivo que han supuesto las subidas del salario mínimo, pero que lamentablemente no le han seguido el ritmo a la subida de los precios de la vivienda, por lo que estamos ante una situación muy preocupante, que es el hecho de que el empleo ya no sea garantía de poder tener una vida digna con la necesidades básicas cubiertas y que, por tanto, la motivación hacia el empleo sea más difícil de sostener.
-Los itinerarios de inserción son un proceso en el que se acompaña y apoya a las personas para que puedan lograr sus objetivos laborales, mediante orientación, formación, acercamiento al mercado laboral, mediante prácticas en empresas o gestión de ofertas de trabajo. Se busca que la persona puede ser autónoma sin depender de ayudas y salir de la situación de exclusión o vulnerabilidad en la que se encuentra. Como hemos dicho, es muy importante que las condiciones laborales permitan esta vida autónoma.
También dentro de estos itinerarios es necesario muchas veces ofrecer ayudas asistenciales que garanticen la cobertura de necesidades básicas. Es muy difícil sostener la asistencia a un curso de formación que te permitiría salir del círculo de la precariedad en el que estás inmerso y que necesita unos meses de dedicación, si al llegar a casa no hay nada en la nevera para ofrecer a tus hijos o si no puedes pagar el alquiler. Es necesario poder ofrecer a las personas un presente garantizado que les permita mirar al futuro, invertir en un futuro mejor.
-Por un lado, significa que es necesario invertir en las personas, que para conseguir una sociedad cohesionada hay que dedicar recursos. Significa que en el mundo en que vivimos no todas las personas tienen las mismas oportunidades y, por lo tanto, como sociedad debemos buscar mecanismos que compensen a las personas a las que les ha tocado jugar con peores cartas porque no es verdad que todo dependa del esfuerzo personal, la situación de partida ya exige niveles de esfuerzo muy diferentes.
Pero además, esta cifra incluye la inversión en nuestras acciones de economía social y comercio justo y en estas acciones, se recuperan casi 93 millones de euros mediante la venta de productos y servicios. El resto de la inversión, 40,5 millones, es la inversión en los programas de empleo. Acabamos de publicar un estudio de la cifra de retorno de la inversión en programas de formación y acceso al empleo junto con otras entidades que ha demostrado que cada euro invertido se convierte en casi 3 euros, demostrando que el retorno económico a medio y largo plazo llega a triplicar la inversión en estos programas por lo que incluso si dejamos a un lado lo que esto supone en las vidas de las miles de personas que atendemos cada año y nos centramos en una mirada más economicista, estos programas permiten que las personas, con su incorporación al trabajo, pasan a contribuir de un modo activo al desarrollo económico común a través de su contribución en impuestos y consumo.
-Nuestras iniciativas de economía social buscan ser una estrategia de creación de empleo protegido que permita hacer algunos de los itinerario de inserción que mencionábamos en un entorno real de trabajo, donde se ponen en juego las competencias técnicas pero también transversales y donde la persona puede tener un salario para garantizar la cobertura de necesidades básicas de la que hablábamos. Además, buscamos que las empresas que gestionamos estén alineadas también con el cuidado del planeta.
Maná es una estrategia que persigue incorporar las sostenibilidad ambiental a nuestras empresas de inserción dedicadas a la hostelería, a través del aprovechamiento alimentario. La Cáritas Diocesana de Barcelona, a través de su empresa de inserción FITEI, han tenido una experiencia de éxito en este sentido que ha permitido recuperar más de 200.000kg de alimentos que, de otro modo, habrían ido al vertedero y además, les ha permitido generar 13 nuevos puestos de inserción en sus líneas de hostelería y catering.
Maná es un proyecto de innovación que esta modelizando la experiencia de Barcelona para en 2026 hacer un piloto en las Cáritas de Bilbao y Albacete, que nos permita robar y adecuar la estrategia a otros territorios y posteriormente hacer un plan de transferencia al resto de la confederación. Es un modelo transferible porque ya contamos con 13 empresas de inserción dedicadas a la hostelería y porque en todos los territorios se produce desperdicio alimentario. Además, es un proyecto totalmente alineado con la Ley de Desperdicio Alimentario de 2025.
-Estaríamos hablando de muchos cambios porque se trata de algo integral que afecta a los diferentes factores generadores de exclusión: desde las oportunidades de educación inclusiva desde la infancia, de un sistema de cuidados que permita realmente la conciliación de la vida laboral y familiar, que además no se sostenga en la precariedad laboral de las personas que cuidan, de un mercado laboral que ofrezca empleo de calidad, que se generen estrategias a nivel local para combatir la estacionalidad del sector servicios vinculado al turismo, que el sistema del Ingreso Mínimo Vital sea flexibles y ágil para que no desincentive el acceso al empleo por miedo que los precios de la vivienda sean acordes con los salarios de la mayoría de la población, que se tomen medidas con las empresas para que no hayan contratación informal sin derechos laborales, que todas las personas que están en nuestro país en edad laboral tengan derecho a trabajar y a integrarse… en definitiva, contar con un modelo socioeconómico que ponga a las personas y el cuidado de la vida en el centro, porque no todo vale en aras del crecimiento económico.
Nuestra misión es apoyar a las personas que este sistema está dejando fuera, pero sentimos que no lo estaríamos haciendo bien si nos limitamos a apoyarlas sin denunciar que lo que falla, no son ellas, lo que falla es el sistema. Desde Cáritas defendemos la necesidad de una Economía Solidaria, no podemos pretender solucionar la realidad de tantas personas en situación de vulnerabilidad, si no generamos otras reglas del juego que cuenten con todas las personas y el cuidado del planeta.
Y no es una situación que afecte solo a España, en un momento en el que la situación global nos muestra las consecuencias de un modelo basado en la competitividad y el crecimiento económico por encima de todo, que nos ha llevado al deterioro irreversible de la naturaleza y a un preocupante nivel de conflictividad mundial, sentimos que es necesario un cambio de modelo. La cuestión no es lo que Cáritas está sosteniendo si no el tipo de sociedad en el que queremos vivir porque la verdadera estabilidad y prosperidad de un país se sostiene en comunidades cohesionadas, servicios públicos fuertes, democracia económica y orientada al bien común..