Ciencia y fe en la carta «Diseñar nuevos mapas de esperanza» de León XIV

León XIV firma el 28 de octubre ante el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, la carta apostólica 'Diseñar nuevos mapas de esperanza'.
León XIV 'se sale' en conciliación ciencia-fe, y esta vez con cara de pillo.
Lo comentábamos al referirnos a Dilexi te: su incipiente magisterio alude sin una intención apologética, vez tras vez, de manera natural, a hechos concretos y científicamente irrefutables sobre la conciliación ciencia-fe en la Iglesia católica: apoyándose en la historia de esta institución, exhorta a seguir por el mismo camino.
Lo volvió a hacer con ocasión del LX aniversario de la declaración conciliar Gravissimum educationis del Concilio Vaticano II, mediante la firma de la exhortación apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, título por otra parte muy acorde con el lema de este Año Jubilar 2025: La esperanza no defrauda.
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Recomiendo encarecidamente la lectura de dicho documento, y paso a hacer algunas consideraciones al respecto.
Ya en el Proemio dice el Papa:
- "La educación no es una actividad accesoria... Allí donde las comunidades educativas se dejan guiar por la palabra de Cristo, no se retiran, sino que se relanzan; no levantan muros, sino que construyen puentes. Reaccionan con creatividad, abriendo nuevas posibilidades para la transmisión del conocimiento y del sentido… en la universidad... y en la investigación... Vivimos en un entorno educativo complejo, fragmentado y digitalizado. Precisamente por eso es sabio detenerse y recuperar la mirada sobre la «cosmología de la paideia cristiana»: una visión que, a lo largo de los siglos, supo renovarse e inspirar positivamente todas las poliédricas facetas de la educación".
Tal vez haya quien piense que para enseñar lo mejor es no mencionar el Evangelio, pero no fue esto lo que defendió con su vida San Pedro Poveda (mártir, declarado Pedagogo Universal por la Unesco) en favor de la mujer... y durante la Edad de Plata de la ciencia española, por cierto.
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Continúa León XIV su exhortación precisamente aludiendo a hechos concretos en el apartado Una historia dinámica, en el que señala, entre otras muchas cosas de sumo interés al respecto:
- "La historia de la educación católica es la historia del Espíritu en acción… En los primeros siglos, los Padres del desierto enseñaban la sabiduría con parábolas y apotegmas… Desde el corazón de la Iglesia surgieron las primeras universidades".
Como ya comentáramos respecto a Dilexi te, León XIV vuelve a hacer anamnesis de la historia educativa de la Iglesia desde la Ratio Studiorum ignaciana hasta San Juan Bosco, con su "método preventivo" implantado en los salesianos, pasando por San José Calasanz en la Roma del siglo XVII, o la Francia de San Juan Bautista de La Salle, que fundó Hermanos de las Escuelas Cristianas, y San Marcelino Champagnat, que se dedicó "con todo su corazón, en una época en la que el acceso a la educación seguía siendo un privilegio de unos pocos, a la misión de educar y evangelizar a los niños y jóvenes", sin olvidar la valentía de mujeres valientes como Vicenta María López y Vicuña, Francesca Cabrini, Josefina Bakhita, María Montessori, Katharine Drexel o Elizabeth Ann Seton, que abrieron caminos para las niñas, los migrantes, los últimos…
Al aludir al hecho educacional eclesial como una tradición viva, señala el Papa en el capítulo 3:
- "Por eso, la cuestión de la relación entre fe y razón no es un capítulo opcional: «La verdad religiosa no es solo una parte, sino una condición del conocimiento general»... palabras de San John Henry Newman, a quien, en el contexto de este Jubileo del Mundo Educativo, tengo la gran alegría de declarar copatrono de la misión educativa de la Iglesia junto con Santo Tomás de Aquino".
León XIV ha regalado a todos la figura de San John Henry Newman como copatrono además de Doctor de la Iglesia: auténtico faro para todos.
Recordando Gravissimun educationis, abunda en lo mismo al afirmar:
- "La formación cristiana abarca a toda la persona: espiritual, intelectual, afectiva, social, corporal. No opone lo manual y lo teórico, la ciencia y el humanismo, la técnica y la conciencia; pide, en cambio, que la profesionalidad esté impregnada de ética".
La importancia de comportamientos ejemplares y ejemplarizantes en quienes vivimos en el mundo científico y educativo es, desde luego, una exigencia de primer orden en la que en los últimos tiempos se ha demostrado la debilidad humana por resistir al Espíritu Santo, algo de lo que debemos arrepentirnos siempre que nos ocurra en mayor o menor medida. Por eso, la formación de los maestros -científica, pedagógica, cultural y espiritual- es decisiva, señala el Papa poco más adelante.
Ya más en el ámbito de las ciencias naturales, a cuya historiografía dedico parte de mis esfuerzos profesionales, alude en el capítulo La contemplación de la Creación a la utilidad de la inspiración espiritual a la hora de enseñar a contemplar la Creación, algo de tradición en la Iglesia:
- "Este aspecto no es nuevo en la tradición filosófica y teológica cristiana, donde el estudio de la naturaleza tenía también como propósito demostrar las huellas de Dios [vestigia Dei] en nuestro mundo. En las Collationes in Hexaemeron, San Buenaventura de Bagnoregio escribe que «el mundo entero es una sombra, un sendero, una huella»".
Alude en el capítulo 8 al mundo educativo católico como Una constelación educativa en la que intervienen desde escuelas parroquiales y colegios, hasta universidades e institutos superiores, pasando por centros de formación profesional, movimientos, plataformas digitales, iniciativas de aprendizaje-servicio y pastorales escolares, universitarias y culturales:
- "Cada «estrella» tiene su propio brillo, pero todas juntas trazan una ruta. Donde en el pasado hubo rivalidad, hoy pedimos a las instituciones que converjan: la unidad es nuestra fuerza más profética".
Y podría seguir, pero lo dejo aquí no sin volver a invitar a leer el documento: no ha podido empezar con mejor pie el magisterio de León XIV al referirse a la importancia de la educación, el papel de la Iglesia y el uso de su tradicional conciliación ciencia-fe, en contra del planteamiento laicista que en la actualidad insiste en contraponer ambos aspectos, algo de lo que destacadas personalidades del mundo científico ateo llevan tiempo desvinculándose.