Misa del Domingo 4 de enero, segundo después de Navidad: retransmisión, lecturas y homilía
Vive la Santa Misa del domingo desde casa o en comunidad. Cada semana la compartimos íntegra para ayudarte a vivirla con fe y recogimiento.

El Evangelio del segundo domingo después de Navidad nos presenta el inicio del Evangelio de San Juan, que expresa la divinidad del Verbo encarnado.
La Eucaristía es el centro de la vida cristiana.
Te invitamos a:
- preparar tu corazón antes de la Misa;
- ofrecer tus intenciones con fe.
Sigue aquí la Misa dominical en directo o grabada. Participa desde donde estés y únete espiritualmente a la celebración de la Iglesia.
Retransmisión en vídeo
- Misa dominical en Nazaret TV desde la parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús de Barcelona.
Consulta las lecturas bíblicas correspondientes a este domingo: primera lectura, salmo, segunda lectura y Evangelio.
Primera lectura: Eclesiástico 24, 1-2 y 8-12
- La sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo. En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso. Entonces el Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: “Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel”. Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir. Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sión. En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder. Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
Segunda lectura: Efesios 1, 3-6 y 15-18
- Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos. Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante Él por el amor. Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado. Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
Evangelio: Juan 1, 1-18
- En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo». Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Reflexión
La sabiduría de Dios se manifiesta en la creación y en la historia de la salvación, y con el salmo unimos Antiguo y Nuevo Testamento. La lectura de Efesios nos presenta un himno de alabanza a Dios por Jesucristo. En el Evangelio leemos otro gran himno, el más grande de los himnos inspirados, que está dedicado a Jesús como Verbo, es decir, como Palabra de Dios que se hace carne como nosotros para nuestra salvación. Verbo significa palabra que actúa, palabra que es acción, palabra que salva. Este Evangelio es una oración en sí mismo, es un himno que habla de Jesús.
- Fuente: Conferencia Episcopal Española, Calendario Litúrgico, Cuarto Domingo de Adviento.
El precepto dominical solo se cumple con la asistencia física a misa en un templo
Según las "Orientaciones para la retransmisión de la celebración de la Eucaristía" publicadas en 2023 por la Conferencia Episcopal Española, "la participación en la celebración, de manera especial en la eucaristía, es imprescindible para la vida cristiana", y por tanto, "para aquellos cristianos que no están impedidos" para asistir a misa presencialmente, "seguir la celebración por medio de una retransmisión es insuficiente".
Sin embargo, cuando "razones de edad, de salud, circunstancias familiares o del lugar en el que viven, suponen una grave dificultad para vivir de forma presencial el encuentro dominical con la comunidad", seguir la misa retransmitida puede ser "un instrumento valioso para sostener y hacer crecer su vida espiritual", aunque "no están obligadas por el precepto dominical ni la retransmisión sirva para cumplirlo".