Miércoles, 26 de junio de 2019

Religión en Libertad

Con más de 150.000 grupos, la Renovación Carismática es un caos alegre y devoto

El Papa pidió a los católicos carismáticos más unidad a nivel mundial: este Pentecostés nace Charis

Alabanza, adoración, libertad en la oración con el cuerpo, música, alegría, invocación del Espíritu Santo... las señas de la oración carismática
Alabanza, adoración, libertad en la oración con el cuerpo, música, alegría, invocación del Espíritu Santo... las señas de la oración carismática

Pablo J. Ginés/ReL

De todas las realidades de la Iglesia Católica, probablemente la más caótica y fluida es la Renovación Carismática. También la más numerosa. Nació en un retiro con unos 20 estudiantes el fin de semana del 17 al 19 de febrero de 1967, en la casa de ejercicios El Arca y la Paloma, cerca de Pittsburgh (EEUU). Hoy se calcula que entre 100 y 130 millones de católicos de todo el mundo se definirían como carismáticos o dirían que su espiritualidad se ha nutrido en grupos carismáticos. Pertenecen a distintas corrientes y fórmulas canónicas, y el Papa Francisco está intentando que tengan más unidad entre ellos. Desde este Domingo de Pentecostés de 2019 entra en vigor para ellos un organismo mundial de servicio y comunión llamado Charis, con oficinas en el Palacio San Calixto de Roma.

Hay al menos 150.000 grupos de oración de Renovación Carismática y al menos 45 millones de personas (¡o quizá el doble!) acuden con frecuencia a sus actividades. No hay forma de contarlo: en Asia, en India, en África, en Indonesia, en Latinoamérica se multiplican sus grupos. Es un caos, pero devoto, porque los grupos son grupos de oración, y su función básica es alabar a Dios, invocar al Espíritu Santo y dejar que el Espíritu transforme almas y vidas. Se hace siempre con mucha alegría y música.

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A la izquierda de la foto, la inglesa Michelle Moran, durante años
una figura importante en el ICCRS, entidad que desaparece desde
este Pentecostés; a la derecha, Patty Mansfield, que en 1967 era
una de las estudiantes con las que nació la Renovación Carismática

¿Quién es "carismático"?

Son carismáticos los católicos que han recibido la "efusión del Espíritu", una invocación especial en la que se pide al Espíritu Santo que avive la fe y los carismas del fiel y lo llene con su poder, haciéndolo dócil a Dios. Millones de personas han declarado que con la efusión del Espíritu ha cambiado su vida espiritual, han adquirido amor por la Palabra de Dios, ganas de rezar, libertad en la oración, capacidad para alabar a Dios en voz alta, de manera espontánea, confianza para rezar con fe expectante, capacidad para perdonar, visión para ver a Dios en lo cotidiano, y que viven los frutos del Espíritu: gozo, paz, paciencia, mansedumbre, fidelidad... Dicen siempre: "ha sido un antes y un después".

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Oración carismática en Suiza (que no es el país más expresivo del mundo);
es posible y frecuente ser de la Renovación Carismática y de alguna congregación
o fraternidad religiosa

La Renovación no tiene fundadores. En distintos países y momentos han surgido grupos carismáticos que adoptaban fórmulas canónicas distintas. Lo más frecuente en todo el mundo son los grupos de oración y alabanza: cada uno puede tener entre 5 y 300 miembros, o más. Estos grupos suelen votar cada tres o cuatro años a sus responsables de grupo, que a su vez suelen votar coordinares diocesanos, que votan a coordinadores regionales, que votan a una coordinación nacional. Estos grupos y sus coordinadoras suelen tener una estructura mínima. A nivel internacional estaban representados ante el Vaticano por una oficina en el Palacio San Calixto llamada ICCRS, una coordinadora de servicio que "mandaba poco", pero a la que los Papas podían acudir para tratar con la Renovación.

Pero también hay grupos carismáticos que generan estatutos, votos y compromisos, pagan diezmos, suscitan vocaciones consagradas, y con sus diezmos pueden adquirir inmuebles, recursos, crear seminarios bajo la tutela de obispos locales, financiar misioneros y obras apostólicas... No reúnen a tanta gente, pero cuentan con más personas consagradas y más recursos y un liderazgo más estable. En Roma les representaba la Fraternidad Católica de Comunidades de Alianza.

El Papa Francisco habla a sacerdotes acerca de la época en la que estaba en contra de la Renovación pensando que "tenían algo mal en la cabeza"


Charis, para fomentar la comunión en diversidad

En 2015 el Papa Francisco pidió al ICCRS y a la Fraternidad de Comunidades que buscaran la fórmula para unificar, o al menos coordinar en un servicio, a las distintas realidades carismáticas. Era un reto: más unidad y comunión, manteniendo la diversidad. Se creó una fórmula que empieza a funcionar este Domingo de Pentecostés, llamada Charis, que en griego significa "gracia" (en griego se pronunciaría "járis", es la raíz de la palabra "charisma") y es el acrónimo inglés de Catholic Charismatic Renewal International Service (Servicio Internacional para la Renovación Carismática Católica).

Desde este domingo la Fraternidad Católica e ICCRS dejan de existir y sus funciones las hereda Charis, un servicio erigido canónicamente por la Santa Sede, por medio del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Será un "servicio de comunión, no de gobierno", insisten desde Charis. También avisan que en sus estatutos se enfatizan tres dimensiones por petición del Papa: que se difunda la Efusión del Espíritu Santo, se trabaje por la unidad de los cristianos (también los no católicos) y por el servicio a los pobres, todo al servicio de la evangelización. 

Los responsables de Charis (y, de alguna manera, los interlocutores de la Renovación mundial con Roma) son un moderador asistido con 18 personas de distintos continentes y ambientes carismáticos. El primer moderador es Jean-Luc Moens, un laico matemático, casado y padre de familia, miembro de la Comunidad del Emmanuel, la más grande y establecida comunidad carismática francesa. Tendrá como asistente eclesiástico, por deseo del Santo Padre, al capuchino italiano Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia y carismático desde hace muchos años.

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Jean Luc Moens, matemático y padre de familia, de la Comunidad
de Emmanuel, coordinará Charis, el nuevo órgano internacional
que intenta generar comunión entre todas las realidades de la Renovación Carismática

Pero la cosa no queda solo en Roma: cada país debe tener su propio Servicio Nacional de Comunión "que reúna en la mayor medida posible a todas las realidades carismáticas del país, sin que ninguna de ellas tenga un predominio sobre las demás", explica en News.va el padre Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio para los Laicos. Ningún grupo del país está obligado a incorporarse al Servicio, pero todos están invitados.

El caso de España: juntar a entidades distintas en su estructura

En España, en enero de 2019 se organizó ya un primer encuentro para crear este Servicio Nacional (un "Charis España"). Y en la reunión se encontraron entidades bastante distintas sociológica y canónicamente:

- 4 comunidades de tamaño pequeño y mediano, con estatutos y compromisos de distinto tipo (Comunidad Israel; Fe y Vida; Siervos de Cristo Vivo; Comunidade Caná)
- 1 Escuela de Evangelización con presencia en muchos países: San Andrés
- 1 Fraternidad de familias: Familias Invencibles
- la Renovación Carismática Católica en España (RCCE), que coordina a muchos grupos de todo el país, con unos Estatutos
- la Renovación Carismática Católica en el Espíritu (RCCeE), que coordina también a bastantes grupos, pero sin Estatutos

En cuanto los miembros de las distintas entidades carismáticas españolas empezaron a rezar todos juntos al estilo carismático, quedó claro que la espiritualidad era la misma. Las formas de coordinarse en comunión se irán concretando poco a poco. Ninguna de estas comunidades o plataformas desaparece ni cambia: simplemente, buscan mayor comunión y coordinación.

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Representantes de distintas realidades de Renovación Carismática en España se reunieron en enero, oraron y firmaron para coordinarse en comunión en el nuevo servicio Charis (Fotos de Miguel Castaño)

En la vida de un grupo carismático cualquiera de España o Hispanoamérica a lo mejor no se ven muchos cambios al principio. Pero desde Charis (la Charis de Roma y la de cada país) van a animar una y otra vez a "probar cosas nuevas" y a invitar más a hermanos, predicadores, músicos, servicios de otros grupos, a evitar que cada comunidad o grupo tienda a cerrarse sólo en su propio estilo.

Conozca más sobre la Renovación y sus particularidades e historia en este reportaje

Escenas en el Vaticano de los delegados de la nueva coordinadora Charis

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