La catedral de Burgos expone 44 obras de Picasso inspiradas en la Biblia: acude la Reina Sofía
Picasso era ateo pero el cardenal Tolentino, en Burgos, habla de la deuda del pintor con la liturgia y arte cristiano.

El arzobispo Iceta de Burgos, la Reina Sofía y el arzobispo emérito Fidel Herráez, en la muestra sobre Picasso y la Biblia de la catedral de Burgos
La catedral de Burgos acoge, desde este lunes 2 de marzo, 44 obras del pintor y escultor Pablo Picasso (1881-1973). Se trata de una muestra inédita titulada Picasso: Raíces bíblicas.
Picasso no fue un ejemplo de fe ni de virtudes cristianas, y en su madurez se declaraba ateo, pero los temas eternos de la Biblia, presentes en el arte de Occidente, no dejaron de hacerse presentes en su obra. Su padre sí era creyente y trató de transmitirle la fe en su infancia.
La exposición —organizada por la archidiócesis de Burgos, el Cabildo Metropolitano, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA) y la Fundación Consulado del Mar de Burgos— fue inaugurada por la Reina Sofía, el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación de la Santa Sede, y Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y presidente —junto a su esposa, Almine Rech, también presente— de la Fundación FABA.
La Reina Sofía acudió vestida de negro, como viene haciendo en actos públicos, manteniendo el luto por la muerte de su hermana, Irene de Grecia, el pasado 15 de enero.

La Reina Sofía contempla en la catedral de Burgos obras de temática bíblica de Picasso, en una muestra que finaliza el 29 de junio
La catedral dialoga con la cultura desde el siglo XIII
El arzobispo Mario Iceta recordó que la catedral, desde la colocación de su primera piedra por el rey San Fernando, en 1221, ha integrado a lo largo de los siglos todos los estilos artísticos como un «organismo vivo». En nuestra época, la catedral se abre a la cultura contemporánea de la mano de un autor de «primera línea y de grandísimo relieve» como Pablo Picasso.
El arzobispo destacó la adecuación de la Sala Valentín Palencia, preparada con los últimos avances técnicos para acoger exposiciones de máximo nivel.
Bernard Ruiz-Picasso, presidente de la Fundación FABA, destacó el trabajo de la comisaria Paloma Alarcó y la implicación de las entidades organizadoras y autoridades presentes. Señaló que su abuelo apostaba por el diálogo, con voluntad de paz y un mundo mejor. En su opinión, el paso del tiempo permite apreciar mejor la perspectiva espiritual y trascendente de sus obras que, cree él, había quedado opacada.
Añadió que Picasso acudió "de incógnito" a la catedral burgalesa en 1936, acompañado de su mujer y su hijo, en la que sería su última visita a España, cuando visitó también San Sebastián, Madrid, Toledo y Barcelona.
Su esposa era la bailarina rusa Olga Khokhlova (o Jojlova), se habían casado por el rito ortodoxo ruso en la Iglesia ortodoxa rusa de la Rue Daru, en París, en 1918. En la época en la que visitaron la catedral, Picasso llevaba casi 9 años teniendo como amante a la francesa Marie‑Thérèse Walter, con quien tuvo otra hija.
El cardenal José Tolentino de Mendonça matizó que aunque Pablo Picasso se declarara sin fe, nunca abandonó el sustrato simbólico de la tradición bíblica y cristiana, que fue para Picasso, dijo, una "estructura profunda" de su sensibilidad. Su experiencia de la liturgia y las imágenes religiosas en su infancia siempre le influiría artísticamente. Así, dijo, muchas de sus maternidades remiten estructuralmente a la iconografía de la Theotokos (los iconos griegos de María como Madre de Dios). El cuerpo de Jesucristo seguiría siendo para él arquetipo del sufrimiento humano, visible de modo particular en Guernica, como lenguaje del dolor.
En el vídeo, El hombre con un cordero (L’Homme au mouton), escultura de Picasso, con estudios pictóricos, quizá una reinterpretación del Buen Pastor paleocristiano.
El cardenal Tolentino declaró que la exposición culmina con el tema de la esperanza, con la obra L’Homme au mouton, reinterpretación moderna del Buen Pastor paleocristiano, y de las palomas que atraviesan su producción como símbolo bíblico de paz y reconciliación.
El cardenal, en nombre del papa León XIV, animó a promover un diálogo auténtico entre las raíces cristianas y la cultura contemporánea, convencido de que la experiencia artística exige una «mirada larga» con profundidad espiritual que habita incluso en quienes no se declaran creyentes.
Paloma Alarcó, comisaria de la exposición, comentó algunos ejemplos de estas resonancias bíblicas. Así, la obra Maternidad (1921), en la que Picasso retrata a su esposa y su hijo Paulo, reinterpreta la iconografía clásica de la Sagrada Familia desde su experiencia íntima familiar.

El arzobispo Iceta en noviembre presentando la iconografía maternal de raíz cristiana de Picasso que ya se puede visitar en la catedral de Burgos
Otras autoridades civiles y eclesiásticas en la inauguración fueron: el vicario general de la diócesis, Carlos Izquierdo Yusta; Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito de Burgos; Nicanor Sen Vélez, delegado del Gobierno en Castilla y León; Cristina Ayala Santamaría, alcaldesa de Burgos; Gonzalo Santonja Gómez-Agero, consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León y Santiago Mena Cerdá, fiscal superior de Castilla y León. Del ámbito empresarial acudieron Antonio Garamendi Lecanda, presidente de la CEOE, así como representantes de las entidades que patrocinan la exposición: Fundación Caja de Burgos, Fundación Caixabank, AC Hotels y Recoletas Salud.
- Picasso: Raíces bíblicas se puede visitar desde el martes 3 de marzo hasta el próximo 29 de junio de 2026, en la sala Beato Valentín Palencia de la catedral de Burgos, de lunes a domingo en horario de 9:30h a 18:45h.
Cultura
María Blanchard, pintora cubista y vanguardista española, de misa diaria y volcada en los pobres
Alfonso V. Carrascosa / ReL