Religión en Libertad

Aquilino Cayuela: "La ética vive horas bajas"

Filosofía, bioética y narrativa ante la fragilidad humana y la crisis política actual.

Aquilino Cayuela, filósofo moral y narrador, durante un momento de reflexión personal.

Aquilino Cayuela, filósofo moral y narrador, durante un momento de reflexión personal.

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Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Valencia, 2003), licenciado en Teología Moral (Roma, 1999) y catedrático de Filosofía y Teología Moral en la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, Aquilino Cayuela ha forjado una mirada única que entrelaza el rigor académico con la potencia narrativa. Con una trayectoria que incluye cátedras en seminarios de Berlín, Copenhague y Tiberíades, y premios como el Nacional de Investigación “Ángel Herrera” por "Path-Ética" (Encuentro, 2007), este pensador murciano y residente en Valencia ha centrado su obra en la vulnerabilidad humana, la ética frente al poder y los giros de la historia. 

En su reciente "Ética, Política y Conflicto" (Tirant Humanidades, 2025), desmonta la ilusión posnoventa de una “paz perpetua” kantiana y un “fin de la historia” hegeliano, fracturados por guerras como Ucrania o Gaza, y denuncia una crisis moral profunda que ha devuelto las ideologías como “instrumentos políticos” en un Occidente éticamente “atenuado”.

Desde la Providencia tomista como antídoto al azar tecnocrático, la defensa bioética de los estados vitales más frágiles —neófitos, enfermos, ancianos— hasta la recreación de una Valencia apolítica y humana en la Guerra Civil mediante "Der Sandmann 1936" (Homo Legens, premio Blasco Ibáñez), Cayuela reivindica una ética firme, aunque sea “voz en el desierto”, capaz de proteger al hombre vulnerable y de ofrecer sentido en tiempos de indigencia moral. En esta entrevista, su voz resuena con urgencia evangélica y lucidez filosófica.

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-En su libro "Ética, Política y Conflicto" (Tirant Humanidades, Valencia, 2025) plantea que hemos entrado en una era de conflictos. ¿Considera que este cambio de época refleja más una crisis de valores morales o una transformación inevitable en la historia?

-Lo cierto es que refleja ambas cosas: una crisis moral de fondo y el pasaje inevitable en la historia del periodo moderno tardío.

Lo que analizo es que durante 30 años hemos vivido bajo la ilusión de que las dos propuestas más visionarias de la ilustración alemana: Alcanzar una situación internacional de paz perdurable (Kant) y alcanzar un fin de la historia (Hegel) con una hegemonía política liberal, o una conciencia generalizada de libertad en el orden social y político, se había logrado unos doscientos años después de aquellas teorías filosóficas. A partir de 1995, bajo estos ejes teóricos se construye la globalización y la hegemonía demoliberal, bajo un orden supuestamente unipolar regido por EE. UU. Hace 4 años, con la ocupación rusa de Ucrania, ese orden se fracturó, poniendo en evidencia que: “la historia nunca había terminado” y que no habíamos alcanzado en absoluto ninguna “paz perpetua”. Pero bajo los acontecimientos, un desgaste moral, una crisis profunda en lo ético, acrecentaba un profundo malestar en el mundo occidental. Las ideologías habían vuelto, imponiéndose como instrumentos políticos, y el clima moral se había llenado de neblina, tendiendo a una sustitución disparatada de los valores éticos.

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-En "¿Providencia o destino?" (Erasmus, Barcelona, 2011) reflexiona sobre Tomás de Aquino y la razón universal. ¿Cómo puede hoy la noción de Providencia iluminar un mundo dominado por el azar político y la tecnocracia?

-Ciertamente parece difícil, pero en un mundo así, recuperar horizontes significativos, como el concepto cristiano de Providencia, parece lo más sensato en el orden racional. Sin un Dios que garantice una racionalidad universal y un orden, no nos queda más que un aciago destino o someternos al azar y la necesidad, o, simplemente, asumir sin más que ciertas élites políticas o financieras, con sus recursos y tecnologías, pueden manipular o incidir en los destinos de una mayoría de población. Frente a estas posibilidades, la concepción de Providencia divina cristiana no solo presenta una ventaja racional y un mayor sentido al horizonte humano, al hablar de un Dios personal que se preocupa por su creación, sino que nos dota de una mayor capacidad crítica frente a otras versiones filosóficas que nos abocan al absurdo o a la resignación a lo necesario.

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-Muchos de sus trabajos giran en torno a la fragilidad humana ("Vulnerables", "Path-Ética). En una sociedad que idolatra la eficiencia, ¿Cómo recuperar la vulnerabilidad como virtud y no como debilidad?

-Mi enfoque en la bioética se ha centrado en la vulnerabilidad y fragilidad de los seres humanos. Es un hecho que todos somos frágiles y vulnerables y que las ciencias sanitaria y biomédicas tienen su objeto material en atender a esta condición humana real. En el debate bioético actual, los que están en peligro no son los grandes conceptos humanos como la persona, por ejemplo, sino los estados de vida humana más frágiles: un neonato, un infante enfermo, un enfermo crónico, un enfermo mental, un anciano, una persona en estado terminal, etc. Eso es lo que está en peligro y la ética tiene ahora mismo ahí, o debería tener, su foco de atención. La moralidad es una envoltura protectora contra las contingencias a las que se ven expuestos el cuerpo vulnerable y la persona en él encarnada. Si no la tecnificación y las políticas de desprotección de la vida humana, sin razón alguna, terminarán imponiéndose (ya lo están haciendo), poniéndonos a todos en peligro cuando en un momento u otro de nuestra existencia nos veamos vulnerables y dependientes de los demás.

- Como catedrático de filosofía moral y política, ¿observa que la ética pueda aún orientar la acción política, o ha quedado relegada al discurso académico y simbólico?

-La Ética vive horas bajas y vivimos un tiempo tenue o atenuado en cuanto al conocimiento moral. Los políticos solo piden a la Academia que sea complaciente y justifique sus políticas, a menudo inmorales y frecuentemente corruptas y descuidadas. Justamente la Ética y quienes nos dedicamos a ella debemos ser firmes y no complacientes para salir de la indigencia moral en la que estamos, fortaleciendo nuestra capacidad de argumentar, aunque seamos una “voz en el desierto”.

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-Con "Der Sandmann 1936" (Homo Legens, Madrid, 2025) dio el salto a lo narrativo, situando la Guerra Civil como telón de fondo de un relato policiaco.
¿Qué puede expresar la ficción moralmente que el ensayo filosófico no pueda comunicar?

-Con "El hombre de Arena", ahora publicada como "Der Sandmann 1936", gané el premio internacional Blasco Ibáñez de narrativa en castellano. En 2008, cuenta ya con dos ediciones y espera una tercera, en breve, si todo va bien. Ha sido a lo largo del tiempo muy elogiada por distintas críticas por el enfoque acerca de la Guerra Civil, eterno asunto de la narrativa española siempre controvertido. Realmente, en la novela uno trata, yo al menos, de hacer que sus amigos y los posibles lectores pasen un buen rato. En este caso, como ha dicho una crítica muy reciente de esta obra es “para leer por puro deleite, del tirón, en una tarde de clima desapacible, chimenea, manta… y con todas las luces de la casa encendidas”. Pero sí hay, por supuesto, trasfondo moral centrado en la eterna lucha entre el bien y el mal y la capacidad de socorrernos los unos a los otros en los peores momentos.

-Al escribir sobre la Valencia de la Guerra Civil, ¿intentó proponer una forma diferente de abordar la Guerra Civil española?

-Así fue. He tratado de reconstruir la Valencia de los años de guerra leyendo directamente a los testigos que vivían allí y que en su mayoría eran del bando republicano. Mis personajes principales son de hecho apolíticos y atropellados por los acontecimientos de aquel momento. Me he alejado del ajuste de cuentas ideológico propio de las obras de este trasfondo, que lo ofrezco como marco de una novela negra.

¿Qué le ocurriría a un buen detective de la policía que está investigando unos escabrosos asesinatos y le estalla una guerra civil? Este es el asunto.

-Tras "Ética, política y conflicto", ¿qué nuevos ejes considera centrales para el desarrollo de la Ética?

-En la actualidad estoy pendiente de la publicación, en cuanto a filosofía política, de la continuación de mi trabajo de investigación en Ética, política y conflicto, centrado ahora en la guerra de Ucrania (que ha cumplido cuatro años) y la crisis de Europa, se titulará "Mundo multipolar". Asimismo, estoy pendiente de mi último trabajo de Ética general, que llevará por título: "Ética indigente. Moralidad en una sociedad tardía". Ambos trabajos pretenden responder a los tiempos que vivimos recuperando los elementos fundamentales de la ética clásica y afrontando los problemas y controversias actuales.

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