Religión en Libertad

José Luis Orella es el biógrafo del mártir San Ignacio Maloyan

La lección del genocidio armenio: marginación de los cristianos, invisibilización... y desaparición

En torno a 1,5 millones de cristianos armenios fueron desplazados y murieron asesinados o de hambre y sed en el desierto.

En torno a 1,5 millones de cristianos armenios fueron desplazados y murieron asesinados o de hambre y sed en el desierto.

Luis Javier Moxó Soto
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La canonización el pasado 19 de octubre de San Ignacio Maloyan (1869-1915), mártir del genocidio armenio, ha renovado el interés no solo por este santo, sino por las circunstancias de su pueblo.

José Luis Orella, doctor en Derecho Político y en Historia  y profesor de Historia Contemporánea en la Universidad San Pablo CEU, es un especialista en esa historia, además de biógrafo de Maloyan, a quien consagró su libro El beato Ignacio Maloyan en el Gólgota de los armenios (Encuentro).

-¿Cómo influyó la historia del cristianismo en Armenia, con su adopción como religión oficial en el siglo IV, en la identidad y la fe de los armenios y en la vida y martirio de San Ignacio Maloyan?

-Plenamente. El cristianismo conformó el elemento aglutinante de los armenios, su lengua y su cultura. Desde que en el 301 adoptaron el cristianismo como religión oficial, el pueblo armenio, por su situación geográfica, siguió el destino de muchos cristianos orientales, respaldando el monofisismo, que defendía la única naturaleza divina de Cristo y que le alejó de la Iglesia católica conducida por el Papa y después de la ortodoxa del patriarca de Constantinopla. De esa forma la Iglesia Apostólica de Armenia fue vista como una iglesia nacional que ha sido el principal soporte identitario del pueblo armenio, y el que le ha dado su principal unidad.

»Sin embargo, desde 1742 una parte de los armenios se reintegraron, manteniendo su identidad litúrgica cultural en la Iglesia católica. Fue en esta comunidad, que mantiene la misma tradición litúrgica armenia pero con reconocimiento del Papa, donde monseñor Ignacio Maloyan fue obispo de Mardin. Su labor de obispo no se diferenció del resto del episcopado apostólico, defendiendo y divulgando la identidad cultural armenia en las escuelas y seminarios de su diócesis.

José Luis Orella, 'El beato Ignacio Maloyan en el Gólgota de los armenios'

José Luis Orella, 'El beato Ignacio Maloyan en el Gólgota de los armenios'Encuentro

-El genocidio armenio es considerado el primer genocidio moderno. ¿Cómo se pueden prevenir otros y proteger a las minorías cristianas en todo el mundo?

-Un genocidio es el exterminio de una comunidad entera determinada por su condición racial o religiosa, como fue en este caso, que fue la religiosa. Se puede intentar prevenir cuidando dos aspectos fundamentales. El primero, defender la humanidad de los cristianos: su discriminación y marginación ha servido para invisibilizar una comunidad sobre la cual después se puede proceder a su desaparición sin provocar ninguna alarma en el mundo, como es el caso de los cristianos de Pakistán o de la misma Tierra Santa. Los cristianos no son considerados en muchos países ciudadanos en igualdad de condiciones al resto de sus conciudadanos.

»El conocimiento y la reciprocidad ayudan mucho. Los viajes del Papa son los que principalmente ayudan a visualizar la existencia de una comunidad viva con todas sus características. Los países tolerantes y abiertos a la libertad religiosa, como Emiratos Árabes Unidos o Jordania, deben ser resaltados frente a otros que por su opacidad y represión favorecen la desaparición de sus comunidades cristianas.

»Es necesario incrementar el conocimiento de su existencia porque de ellos depende su supervivencia. 

»Los cristianos árabes son los grandes desconocidos. La presión en Tierra Santa por el islamismo y el sionismo y las guerras en Iraq y en Siria por el control de sus recursos energéticos, han favorecido la desaparición las Iglesias nativas de la región ante el silencio de los medios de comunicación occidentales. Incluso en el tráfico inmigratorio, los cristianos han son discriminados en la UE a favor de los musulmanes, al contrario de Hungría, donde se favorece la llegada de refugiados árabes cristianos.

-La visita de Francisco a Armenia en 2016 y su declaración conjunta con el patriarca armenio Karekin II sobre el genocidio armenio fue un momento importante en la relación entre la Iglesia Católica y la Iglesia Apostólica Armenia...

-Es un hecho muy importante. Desde que el Concilio de Florencia (1438-1445) intentó unificar a católicos, ortodoxos y monofisitas, las presiones políticas de los príncipes de la época han imposibilitado el deseo de unión para subordinar el poder espiritual al civil

José Luis Orella, autor de 'El beato Ignacio Maloyan en el Gólgota de los armenios' (Encuentro).

José Luis Orella, autor de 'El beato Ignacio Maloyan en el Gólgota de los armenios' (Encuentro).

»En la actualidad, las Iglesias orientales están en una fase de supervivencia, y la autoridad moral internacional que tiene el Papa como cabeza de la Iglesia católica sirve de voz y protección. En los países donde las comunidades cristianas son minoritarias y diferentes, sus integrantes se casan entre sí e incluso, por las dificultades de construir iglesias, comparten algunas entre diversas confesiones para evitar su extinción. 

»Un ejemplo de unidad ecuménica fue la celebración de la Pascua de 2025, por coincidencia, de católicos y ortodoxos, lo que incidió en una presencia pública en las calles más fuerte.

»Los cristianos, como minoría, siempre han sido un puente de armonía con el resto de las comunidades. La intelectualidad árabe por ejemplo, no puede prescindir de la importante presencia de los cristianos en sus diferentes ramas del saber. La colaboración entre cristianos favorece su supervivencia e incrementa su papel protagonista, convirtiéndose en un elemento de conciliación con el resto de las comunidades islámicas suníes y chiíes, alawíes, drusas, yazidíes y judías.

-¿Cómo puede la memoria de los mártires armenios inspirar a los cristianos hoy a vivir su fe de manera más auténtica y comprometida?

-Son un ejemplo en todos los sentidos, fueron gente común que vivieron una época determinada y fueron llamados como los apóstoles a dar el máximo testimonio de su fe, que es la entrega de la vida, en comunidad.

»La persecución que sufrimos ahora es más taimada en Occidente, aísla y discrimina en nuestros ámbitos laborales, pero el ejemplo último que vemos en los mártires nos ayuda a sostenernos en ella, porque el poder de la Gracia nos ayuda a dar testimonio, incluso en el momento fatal

»Aunque podemos creer que estamos hechos de una “madera” que no aguantaría esa presión, desde el genocidio armenio se han multiplicado los genocidios de cristianos, como en la guerra cristera en México, la guerra civil española, la represión en la Europa comunista o las matanzas en África en la actualidad, donde sus testimonios nos recuerdan que la iglesia sigue en pie, y seguirá en pie.

-¿Qué mensaje cree que se puede extraer de la vida y el martirio de San Ignacio Maloyan para los cristianos que viven en contextos de persecución y violencia?

-Creo que podemos subrayar tres aspectos importantes que se interrelacionan entre sí en un modo de vida coherente:

  • por un lado, el cuidado de la vida interior, de oración y de presencia continua de Dios en nuestra labor; 
  • segundo, en nuestra acción con los demás, que nace de la primera, y como personas con cualidades y defectos debemos optar por hacer el bien, y cuando nos equivocamos, tener la humildad de reconocerlo;
  • por último, esa labor exterior que uno tiene resalta en la comunidad donde uno vive, porque todos interactuamos con todos a través de nuestro trabajo. 

»Monseñor Maloyan supo unir en la diversidad a los cristianos de Mardin, ser una comunidad viva, y cuando llegó el momento supremo del sacrificio nadie renegó. Como pastor responsable de ellos, quedó el último, como testigo de su entrega, hasta que él mismo fue asesinado. Creo que son un ejemplo para todos los fieles, laicos, sacerdotes y obispos en estos días.

-¿Cómo contribuyeron la desintegración del Imperio Otomano y el surgimiento de los Jóvenes Turcos a la radicalización y el nacionalismo extremo que llevaron al genocidio armenio?

-El Imperio Otomano en su decadencia era llamado el enfermo de Europa, al que iban amputando provincias sus vecinos. La necesidad de profundas reformas que diesen identidad y modernidad al modo en que lo habían hecho alemanes e italianos con su unificación favoreció un nacionalismo laico basado en la patria, cultura y raza

»Sin embargo, los Jóvenes Turcos se dieron cuenta de que los jóvenes reclutas rurales de religión musulmana tenían una entrega en la lucha contra los italianos en Libia, o contra serbios, griegos y búlgaros en los Balcanes motivados por la lucha contra el infiel

»Los Jóvenes Turcos eran nacionalistas y no especialmente religiosos, pero conscientes de la fuerza integradora que proporcionaba la religión islámica y la manera de poder controlarla a través de la figura del Sultán, la convirtieron en un instrumento aglutinador del Imperio otomano en su último territorio, el asiático, donde el islam era mayoría hegemónica.

»Las consecuencias fueron para las comunidades religiosas minoritarias, vistas con desprecio por sus relaciones con el exterior, Rusia, Francia y otros países occidentales. El nacionalismo árabe nació en defensa de su cultura contra el dominio turco y sus pioneros fueron intelectuales árabes cristianos. Los Jóvenes Turcos vieron que si querían mantener la cohesión del Imperio Otomano a nivel social podían hacerlo eliminando a las comunidades cristianas que consideraban no absorbibles por su fuerte identidad, como armenios, griegos o asirios, siendo sustituidos por los muhacir. Estos eran los refugiados musulmanes procedentes de los Balcanes (albaneses y bosnios) o del Imperio ruso (chechenos, circasianos o tártaros de Crimea), quienes procedieron a convertirse en ciudadanos turcos sustituyendo a los cristianos en sus provincias. 

»Las montañas fueron el último refugio de los desheredados, y por eso el Líbano es un arca de Noé con presencia incontable de comunidades cristianas, heterodoxas musulmanas y descendientes de los armenios supervivientes del genocidio.

-Conocer la historia del genocidio armenio y de la persecución de los cristianos en el Imperio Otomano ¿puede contribuir a una mayor comprensión y reconciliación entre las comunidades armenia y turca?

-La historia es maestra, no se repite, pero su conocimiento ayuda a no repetir errores. Primero hay que tener en cuenta que el Imperio Otomano en su trayectoria tuvo momentos de convivencia asimétrica, aunque nunca los cristianos fueron iguales al resto, y también de persecución, por eso las zonas cristianas se encuentran en zonas de fácil defensa.

»Pero el espíritu de reforma de los Jóvenes Turcos arrastró hacia sí a muchos intelectuales, incluso armenios, que vieron la oportunidad de la igualdad, pero finalmente se los excluyó y condenó a la desaparición. 

»Los kurdos, que defienden sus reivindicaciones frente a los turcos, fueron unidades irregulares que protagonizaron parte de las matanzas contra armenios y asirios y se apropiaron de sus propiedades, y no existen tensiones entre ellos. Por eso recomiendo estudiar la historia de forma completa, porque entonces nos damos cuenta que no siempre fueron enemigos. Judíos y musulmanes han vivido siglos juntos en el mismo imperio otomano y los primeros colaboraron con los segundos habitualmente.

-¿Cómo puede contribuir la Iglesia a esa reconciliación?

-La Iglesia católica tiene un reconocimiento internacional importante como elemento independiente gracias al Vaticano y su servicio diplomático. No depende de ninguna potencia con ambiciones, por lo que es una institución respetada. 

»Los armenios buscan el reconocimiento de su dolor y de su identidad, en definitiva son un pueblo pequeño preocupado de su supervivencia. Su visibilidad aumenta la garantía de su perdurabilidad, y el Vaticano no es Estados Unidos o Rusia, que “cobran” los favores. 

»Por su parte, Turquía es un país que va recobrando su papel de potencia media a través de la amistad de los pueblos túrquicos del Asia central y como figura relevante en el mundo islámico.

»En los congresos de diálogo interreligioso, en los que he participado, entre los cuales se encuentran cristianos y musulmanes en sus diferentes variantes, siempre se han postulado por la ausencia de confrontación existente entre los creyentes de cualquier religión. Las guerras siempre han provenido por la manipulación y uso de la identidad religiosa por políticos con otros intereses. En este aspecto, la Iglesia católica tiene ya una amplia experiencia reconocida por los países musulmanes en su lucha por la dignidad humana contra la cultura de la muerte (woke).

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