Religión en Libertad

El universo no es fruto del azar, sino una obra diseñada por Dios con orden, belleza y armonía divina.

La postverdad es mentira. No dejemos que nos engañen, ni engañemos nosotros.

🔹San Agustín. Contra la mentira III; 4🔹

🔹San Agustín. Contra la mentira III; 4🔹

🔹San Agustín. Contra la mentira III; 4🔹- NMN

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▶️ Espiritualidad Católica/Nueva Evangelización

Hay muchas clases de mentiras, pero todas debemos aborrecerlas sin distinción. Pues no hay ninguna mentira que no sea contraria a la verdad🔹San Agustín. Contra la mentira III; 4🔹

San Agustín fue un buscador tenaz la Verdad. Para él la verdad era esencial y no cesó de buscarla hasta que la encontró en Cristo que Camino, Verdad y Vida. Por contra, la mentira no es solo un error ético, sino una herida que realizamos en nuestra relación con Dios, que es la Verdad misma. Esta frase compartida nos dice claramente que eliminemos las "mentiras piadosas" o los matices grises. Incluso deberíamos cuidar de no usar el silencio como un elemento de acuerdo con la falsedad.

En la vida espiritual, la mentira es "ruido". Ruido que nos impide escuchar a Dios. San Agustín plantea que no hay jerarquías cuando se trata de faltar a la verdad, porque el daño es interior a nosotros mismos. Si un cristiano busca la unión con Dios, cualquier mentira —por pequeña que sea— es un paso que nos fragmenta y rompe internamente.

Es esencial reiterar que necesitamos vivir con transparencia de lo que somos. Al comentar que las mentiras debemos "aborrecerlas sin distinción", San Agustín nos señala que no podemos ser "santos" y al mismo tiempo "astutos mentirosos" la vida. La santidad nos es una condición pasiva e irrelevante. Todo lo contrario. La santidad abre nuestro ser (con transparencia) a la acción del Espíritu Santo, por medio de la Gracia de Dios. Mentir es como si cerramos el depósito de la gasolina cuando alguien viene a llenarlo de combustible.

A menudo justificamos pequeñas mentiras por "un bien mayor". San Agustín nos advierte que el fin no justifica los medios. ¿Por qué? Cuando el medio es una mentira, el fin no está en el plan de Dios. Así de simple.

Apliquemos esto a la evangelización en las redes. Esto es interesante porque vivimos en lo que se denomina era de la "Posverdad". En un entorno de algoritmos, filtros y fake news, la Verdad es el activo más escaso y muy valioso. Todo algoritmo es un conjunto de reglas que pueden ser falseadas con facilidad. Todo filtro puede ser retocado para muestre algo que nos interese que se vea. Incluso las noticias que “comemos” diariamente, tienen un gran componente de sesgos y retoques ideológicos.

Evangelizar no puede entrar en este juego. Evangelizar no es dar una imagen perfecta para la “venta”, sino una imagen veraz de la acción de Dios. Sobre todo si hablamos de nosotros mismos. La mentira del "cristiano perfecto" en en las redes, aleja a la gente porque no es real. No somos perfectos ni todo poderosos. Somos simples seres humanos llenos de debilidades, errores y limitaciones.

Seamos conscientes que la red premia lo que genera interacción, no necesariamente lo que es cierto. El evangelizador digital tiene el reto de ser claro para "aborrecedor de la mentira" incluso cuando la verdad no es trending topic. La credibilidad del mensaje depende totalmente de la honestidad del mensajero. Ya dijo Marshall McLuhan que actualmente, “el medio es el mensaje” y la red es, por si misma, un pantano lleno de medias verdades y falsedades. Debemos dar testimonio de la Verdad en el desierto de las redes, como San Juan Bautista.

En el mundo digital, la verdad no es solo un contenido que compartimos, es la coherencia de nuestro perfil y los medios que usamos. Seamos honestos. Si mentimos en los detalles, ¿por qué habrían de creernos cuando hablamos de lo trascendente y eterno?.

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