Religión en Libertad

Convivium acabó: sacerdotes contentos, Cobo recoge 10 grandes temas

Los sacerdotes de Madrid valoran salir de su burbuja, hablar con otros, y la ponencia kerigmática del cardenal Bustillo.

Abrazos efusivos en Convivium; en realidad, a los sacerdotes les cuesta mucho quedar con antiguos amigos, compañeros y maestros y aprecian el encuentro.

Abrazos efusivos en Convivium; en realidad, a los sacerdotes les cuesta mucho quedar con antiguos amigos, compañeros y maestros y aprecian el encuentro.javier ramírez / archimadrid

Pablo J. Ginés
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Los curas suelen quejarse de tener muchas reuniones, pero en realidad son reuniones en su parroquia o, como mucho, con el cura de la parroquia de al lado. Sólo una vez al año, en la Misa Crismal, pueden ver, y fugazmente, a los sacerdotes de zonas más lejanas, ver a antiguos maestros y compañeros de seminario, y en Madrid acuden apenas la mitad.

Por eso, la inmensa mayoría de los 1.100 sacerdotes de la diócesis de Madrid que han acudido a Convivium este lunes y martes, y a los encuentros previos, parecen estar muy satisfechos de la experiencia. Tan solo reunirse con otros curas, a veces muy diferentes, y poder hablar con cierta tranquilidad, ha sido para ellos un gran acontecimiento, algo valioso.

"Para nosotros, poder hablar y animarnos mutuamente ya es mucho", explica a ReL un párroco con tareas en su vicaría de zona en la capital. "En los grupos pequeños había curas de todas las generaciones y corrientes, muy diversos. Podíamos hablar y ser escuchados. Era el mismo Evangelio, cada uno con su enfoque. Nos saca de nuestra burbuja atareada, de pensar que 'lo que yo hago es lo único y lo mejor'".

Los asistentes también valoran la "organización moderna, no casposa. No era dormitar escuchando a cuatro curas que hablan desde una mesa".

"La misa del lunes fue hermosa por el ambiente con el que ya íbamos. Fue emocionante ver la Almudena llena de sacerdotes", añaden. Y agradecen las rosquillas "riquísimas" y la oración de las Oblatas de Cristo Sacerdote, "que los curas de Madrid las queremos mucho".

En general, se considera un acierto haber realizado este encuentro. Algunos hablan de intentar repetirlo, por ejemplo, cada cinco años. Otros piensan que en Madrid, que tiene muchos curas, tenía más dificultades logísticas, pero otras diócesis más pequeñas podrían hacerlo sin tantas complicaciones.

Begoña Aragoneses, en Archimadrid, resume así la diversidad que se vivió. "Los sacerdotes religiosos aportaban la vivencia de la fraternidad; los diocesanos, la diocesaneidad; los más jóvenes, la energía; los más mayores, la experiencia. Francisco Ramírez, seminarista de 5º curso, lo explicaba así: «Los mayores están más preocupados con el ser y, los jóvenes, con el hacer». La diferencia intergeneracional, una riqueza en sí misma que para muchos ha sido novedad. «Ha habido una escucha mutua, respeto y cariño; y yo, como cura joven, he aprendido mucho de la historia de los sacerdotes mayores», apuntaba Guerrero".

El cardenal Bustillo, un franciscano navarro que es obispo en Córcega, gustó mucho en Convivium por su llamado a la imaginación en el kerigma.

El cardenal Bustillo, un franciscano navarro que es obispo en Córcega, gustó mucho en Convivium por su llamado a la imaginación en el kerigma.javier ramírez / archimadrid

Éxito del kerigma valiente del cardenal Bustillo

A nivel de contenidos, lo que más gustó, parece, fue la ponencia del cardenal Bustillo, tanto el contenido como las formas. "Todos la queremos por escrito, a ver cuándo nos la dan. Fue potente y kerigmático", explican las fuentes consultadas por ReL. Bustillo animó a dejar de ser gestores y, con creatividad e imaginación, ser más visionarios y profetas.

La ponencia del martes del obispo agustino madrileño Luis Marín de San Martín, Subsecretario del Sínodo de los Obispos, gustó en el contenido, aunque fue más aburrida en las formas y enumeró demasiados temas, como intentando no dejarse nada.

Un punto débil del encuentro fue de tipo logístico: al ser tantos sacerdotes (1.100, más cien laicos colaboradores) muchos debían seguir los actos principales por pantallas desde otras salas, algo más bien desangelado. También los grupos pequeños para hablar, que eran 28, se encontraban con problemas logísticos: algunos debían caminar hasta 10 minutos para ir a otros edificios. Es un problema que otras diócesis que quieran imitar la fórmula pueden evitar.

Lo que piensan los curas en Madrid

Al final del encuentro, Juan Carlos Merino, Vicario del Clero, leyó algunas conclusiones recogidas a partir de los grupos de trabajo, frases que expresan en sentir de los sacerdotes que sirven en Madrid,

  • «Estamos contentos de ser curas», y «vivimos con gozo nuestra vocación». El pueblo quiere sacerdotes santos, y «se nos pide custodiar esto que se nos ha regalado». «Somos discípulos pastores». «Se nos regala la fraternidad sacerdotal». «Estamos llamados a una conversión relacional», para «superar la tentación del individualismo».
  • Es necesario el «cuidado integral y acompañamiento personal al sacerdote». Piden «normalizar la vulnerabilidad, pedir ayuda y ser escuchados sin juicio». Hay «urgencia de crear vínculos auténticos» entre los sacerdotes. «Se insiste en reenganchar al sacerdote aislado».
  • Los curas quieren «menos burocracia y más ayuda práctica para liberar al sacerdote». Hablan de delegar lo administrativo en laicos para «que el sacerdote se centre en lo propiamente pastoral». Piden un «modelo centrado en la comunión y el cuidado».
Los sacerdotes de Madrid, reunidos en el encuentro Convivium, enumeraron temas en los que quieren mejorías.

Los sacerdotes de Madrid, reunidos en el encuentro Convivium, enumeraron temas en los que quieren mejorías.javier ramírez / archimadrid

Las ideas que remarca el cardenal Cobo

José Cobo, arzobispo de Madrid desde hace dos años y medio, en su alocución final quiso remarcar una serie de conceptos, seis tomados de las preasambleas y cuatro de los dos días del encuentro.

  • 1. Caminar convocados: "hemos sido llamados".
  • 2. Convivium, juntos: "ejercer la pastoral con otros, no solitariamente".
  • 3. El centro debe ser el encuentro con Cristo.
  • 4. La escucha: al Espíritu, a la Palabra, a la Iglesia, entre los sacerdotes, al pueblo...
  • 5. Humildad: porque "el Espíritu es el que nos guía" y "todos tenemos algo que aportar".
  • 6. Diversidad: en el pueblo cristiano hay personas muy distintas, pero comparten el ser bautizados. Hay que "integrar" esa diversidad.
  • 7. Evangelizar con otros: al trabajar con laicos y religiosos en evangelización, no sólo hay que "delegar" sino también "compartir la responsabilidad".
  • 8. "Cuidarnos": una y otra vez los curas han insistido en cuidar al sacerdote.
  • 9. Fraternidad sacerdotal.
  • 10. Fraternidad "abierta", para "generar comunidades cristianas".

"La Iglesia necesita un impulso vocacional y lo damos con nuestro testimonio, y la vocación nace de un presbiterio ilusionado; no hay futuro sin el cuidado de las vocaciones, y no hay vocaciones si el ministerio deja de ser alegre o pierde el tono de la fraternidad", proclamó.

Las ideas del obispo Luis Marín de San Martín

Luis Marín de San Martín, obispo Subsecretario del Sínodo de los Obispos, religioso agustino que conoce bien al Papa León XIV, fue el ponente principal del martes por la mañana, hablando de "la misión en nuestros días".

"Nada de lo que hagamos, enseñemos u organicemos, ninguna acción personal o comunitaria tiene valor alguno si no es desde la caritas", advirtió. La Iglesia, dijo, "debe ser un espacio donde las relaciones pueden prosperar en el amor mutuo".

Habló de la humildad, porque "solo el corazón humilde es capaz de abrirse a las maravillas de Dios, con las cuales nos sorprende y nos asombra".

El obispo Luis Marín de San Martín, agustino madrileño en la curia vaticana, enumeró muchos campos de trabajo en el Convivium.

El obispo Luis Marín de San Martín, agustino madrileño en la curia vaticana, enumeró muchos campos de trabajo en el Convivium.javier ramírez / archimadrid

Citando a los cuatro últimos Papas, ha pedido apoyarse en el Concilio Vaticano II en nuestra época, como "una brújula". "Nosotros, sacerdotes, debemos releer, estudiar, profundizar los documentos del Concilio; desarrollar sus intuiciones. No debe ser “terra ignota” debido al desconocimiento producto de la apatía, la desinformación o la manipulación".

También habló de "cuidar la comunión que no es uniformidad sino opción de amor", con "intercambio de dones, articulando la relación entre los grupos de la misma parroquia, de las parroquias entre sí; de potenciar el sentido diocesano y el robustecimiento de las provincias eclesiásticas; de unir esfuerzos en contextos comunes, tanto geográficos como culturales".

También distinguió entre "las diferencias de opinión, sensibilidad, formación o personalidad" y "la división, a la ruptura del vínculo del amor; a ver un enemigo en el otro cristiano, que no piensa como yo; a despersonalizar, a considerar números a los hijos e hijas de Dios". Pidió que los sacerdotes no "se enclaustren en grupos cerrados y elitistas. Esto, en el fondo, asfixia y envenena el alma".

Sobre la evangelización, recordó las palabras del Papa Francisco: «Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (Evangelii Gaudium).

Y citando palabras de Walter Kasper y Joseph Ratzinger, dijo que el sacerdote, al ser "hombre de Dios, servidor de Jesucristo y mediador del Espíritu", es también «servidor de la alegría, que brota de la amistad con Cristo y de la identificación con Él». Donde está Cristo, dijo, brota el entusiasmo, que etimológicamente significa "tener a Dios dentro".

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