Religión en Libertad

“La Catedral custodia lo sublime y revela lo divino”

El Deán Juan Pedro Sánchez Gamero revela la vocación eucarística y mariana de la Primada en su VIII Centenario

D. Juan Pedro Sánchez Gamero, Deán y archivero capitular de la Catedral de Toledo, Primada de España, durante la entrevista sobre el VIII Centenario.

D. Juan Pedro Sánchez Gamero, Deán y archivero capitular de la Catedral de Toledo, Primada de España, durante la entrevista sobre el VIII Centenario.

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Desde su doble condición de sacerdote Deán y canónigo archivero de la Catedral de Toledo, Primada de España —custodio de ocho siglos de memoria eclesial—, don Juan Pedro Sánchez Gamero nos guía por el sentido pastoral del VIII Centenario de la Catedral de Toledo. 

Habla desde la serenidad del pastor y la solvencia del historiador, evocando la bula fundacional, la misión eucarística y mariana de la Primada, y la gracia del Año Jubilar que marcará 2026 y 2027. Más allá del esplendor artístico de la exposición “Primada”, subraya la armonía entre cultura, turismo y fe, la continuidad viva del rito mozárabe y el valor evangelizador del patrimonio. En sus palabras, la Catedral surge como santuario de belleza y caridad, madre espiritual de una Iglesia que custodia lo sublime y revela lo divino.

-Como responsable del Archivo y la Biblioteca Capitular desde hace décadas, ¿qué documentos o testimonios históricos revelan la misión espiritual original de la Catedral cuando se colocó su primera piedra hace ocho siglos?

-Hay muchos documentos, sería imposible enumerarlos todos, pero destacaría uno esencial, anterior incluso a la primera piedra: la bula que declara a Toledo Primada de España. Tras la reconquista de la ciudad, tres años después se concede la bula por parte de Roma, otorgándole ese carácter universal para toda España. Es un documento fundamental, porque muestra que desde el principio se quiso que Toledo, en manos cristianas, siguiera siendo el centro que acogía y unía toda la vida espiritual en torno al Primado.

-El Papa ha bendecido recientemente las celebraciones. Como licenciado en Historia de la Iglesia y profesor, ¿qué precedentes pontificios encuentra en la tradición primada para esta conmemoración y cómo se traduce hoy en relación con los fieles?

-Fue una gran alegría recibir la carta firmada por el Santo Padre, animándonos y asegurándonos su oración por esta Iglesia y por todo lo que ha hecho a lo largo de la historia, no solo en la diócesis, sino también para España e Hispanoamérica. No tenemos precedentes de algo semejante. Al revisar los documentos del séptimo centenario, en 1926, se percibe que entonces también giraba todo en torno a los dos grandes ejes de nuestra catedral: la Eucaristía y la devoción mariana. Ese año se celebró en Toledo el III Congreso Eucarístico Nacional, un gran acontecimiento al que acompañó una exposición litúrgica con custodias y objetos sagrados. También tuvo lugar la coronación de la Virgen. Son los dos pilares que definen a la Primada: una Catedral mariana al cien por cien y, a la vez, profundamente eucarística, como quiso potenciar el cardenal Cisneros.

-La Catedral se presentó en FITUR 2026 como símbolo del Centenario. Desde su experiencia como director del Secretariado de Patrimonio Histórico, ¿cómo se garantiza que esta proyección turística sirva a la evangelización sin diluir la dimensión espiritual?

-Ese es uno de los grandes retos: lograr que lo cultural y lo espiritual convivan. No es sencillo, porque muchos visitantes no vienen movidos por la fe, pero queremos que comprendan la misión de la Catedral. A veces lo conseguimos plenamente y otras no tanto, pero el propósito es claro. En el vídeo oficial de este año, cuyo lema es “La Catedral custodia lo sublime y revela lo divino”, se expresa muy bien esa armonía: custodiamos lo sublime del patrimonio y, al mismo tiempo, revelamos lo divino, lo sagrado, que es Dios y la evangelización. Creo que ahí se condensa nuestro esfuerzo por unir cultura y fe.

-El Jubileo, del 25 de octubre de 2026 al 25 de octubre de 2027, convocará a muchos peregrinos. Desde su experiencia como formador de sacerdotes, ¿qué itinerario espiritual propone para que la Puerta Santa transforme vidas, más allá de la visita patrimonial?

-Será un Jubileo único, la primera vez en la historia que la Penitenciaría Apostólica concede esta gracia a la Catedral de Toledo. Queremos que no se viva como una simple visita, sino como una auténtica peregrinación: ponerse en camino. Tanto el Sr. Arzobispo como el Cabildo, al que represento, deseamos que todos los pueblos de la diócesis, grandes o pequeños, se unan para venir en peregrinación, cruzar la Puerta Santa y cumplir los requisitos espirituales: conversión, encuentro con la Virgen y unidad con el Primado. Esa es la idea que queremos fomentar.

-La Primada se presenta también como santuario eucarístico y mariano. Como capellán mozárabe y gestor litúrgico, ¿qué novedades en la vida sacramental se desarrollarán durante el Centenario?

-En el rito mozárabe mantendremos las celebraciones habituales, porque es uno de los grandes tesoros de la Catedral. No solo la Eucaristía y la devoción mariana son centrales, también lo es esta liturgia hispana que aquí se conserva viva. En toda la diócesis se celebrará el rito mozárabe en tres fechas señaladas: San Ildefonso, el Corpus Christi y Santa María el 18 de diciembre, fiesta de la Encarnación y de las más antiguas del rito hispano.

Quiero destacar además un acontecimiento espiritual de gran importancia: los ochocientos años de la Biblia de San Luis, verdadera joya del patrimonio. Blanca de Castilla la mandó hacer para que su hijo, san Luis, se educara con la Palabra de Dios, y él después la envió a su primo, Fernando III, de ahí que la conservemos en Toledo. Es un símbolo único de educación y vivencia cristianas.

-Su labor como profesor y archivero subraya la importancia de la tradición viva. ¿Qué iniciativas litúrgicas, musicales o formativas rescatará del Archivo para que el Cabildo y los fieles vivan el Centenario como una renovación espiritual?

-Queremos partir del pasado para hacerlo presente. El Archivo Capitular es uno de los más ricos, aunque por razón de tiempo ahora lo frecuento menos y otros compañeros me ayudan en su gestión. Entre sus tesoros se hallan más de doscientos cantorales litúrgicos de gran tamaño, elaborados para el canto en el coro. No se trata de volver a utilizarlos materialmente, pero sí de recuperar su música. Este año habrá conciertos programados con obras compuestas por los maestros de capilla de la Catedral, según el catálogo elaborado por un musicólogo toledano que ha estudiado la producción desde 1600 hasta hoy. Dar nueva vida a esa música es también una forma de actualizar la fe y cumplir uno de los objetivos del Centenario: no solo conocer nuestro patrimonio, sino vivirlo.

-En tiempos de crisis de fe, la Catedral sigue hablando desde su primacía histórica.
Como historiador eclesial, ¿qué mensaje de esperanza extrae de estos ocho siglos, especialmente para las nuevas generaciones?

-Hay motivos de esperanza, incluso cuando el panorama parece oscuro. En la diócesis de Toledo, cuya sede es la Catedral, florece uno de los seminarios más ricos en vocaciones de toda España. Ese hecho, en sí mismo, es un mensaje de esperanza. Habrá errores y aciertos, como en todo, pero el que existan muchos sacerdotes jóvenes asegura la continuidad del mensaje cristiano. Desde la Catedral, sede madre de todos los sacramentos, se alimenta ese impulso que mantiene viva la fe del pueblo.

-La Misa funeral del 13 de febrero por las víctimas de Adamuz recuerda su ministerio como capellán y su compromiso social. ¿Qué papel asume la Catedral como consuelo pastoral en las tragedias contemporáneas y qué esperanza ofrece a las familias?

-Además de la oración y, por supuesto: la Eucaristía, que es lo más grande que podemos ofrecer, el consuelo se manifiesta también en la acción social. De eso se habla poco, pero la Catedral ha tenido y tiene una dedicación constante: formación, especialmente para mujeres; apoyo a Cáritas, que tiene aquí su sede; y ayudas económicas puntuales. Con motivo del Centenario, deseamos que haya un signo social de caridad permanente. En el año 2000, con el arzobispo don Francisco Álvarez, se impulsó el Hogar 2000, destinado a enfermos de sida. Queremos retomar ese espíritu, adaptándolo a las necesidades actuales, atendiendo a personas sin recursos ni compañía. No se trata solo de dar dinero, sino de acompañar, de “apadrinar”, de estar cerca. Hay quienes pasan años en cama sin nadie a su lado, y eso es muy duro. Por eso el Cabildo desea ofrecer no solo ayuda material, sino el consuelo del cariño fraterno y la presencia de la Iglesia como familia.

D. Juan Pedro Sánchez Gamero, Deán y archivero capitular, en exclusiva: “Nuestro seminario es el más floreciente de España: mensaje de esperanza para las nuevas generaciones”.

D. Juan Pedro Sánchez Gamero, Deán y archivero capitular, en exclusiva: “Nuestro seminario es el más floreciente de España: mensaje de esperanza para las nuevas generaciones”.

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