Lunes, 22 de julio de 2024

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Todo lo que debes saber de un santo fundamental

¿Quién es Juan el Bautista? ¿Por qué celebra dos fiestas distintas? ¿Es mártir? ¿Cuál fue su misión?

Cuadro de Juan el Bautista
Juan el Bautista predicando en el desierto, por Anton Raphael Mengs (1760) / Museo de Bellas Artes de Houston.

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Según las propias palabras de Jesús, "no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista". Con él se cierra el Antiguo Testamento, siendo su vida y su misión la preparación de la llegada del Mesías y, por tanto del Nuevo Testamento. Pariente de Jesús, siendo hijo de Isabel y Zacarías, fue él mismo quien a petición del mismo Cristo le bautizaría. Y finalmente se fue haciendo pequeño para dejar paso a aquel a quien no se sentía digno de “desatarle la correa de su sandalia”, hasta que finalmente fuera asesinado siendo mártir de la verdad. Es el único santo, a excepción de la Virgen, del que se celebra su nacimiento (24 de junio) y su martirio (29 de agosto).

Índice para conocer todo sobre San Juan Bautista

¿Cuál era la misión de Juan el Bautista?

¿Cómo era el bautismo que realizaba Juan el Bautista?

¿Se celebran dos fiestas de San Juan Bautista?

¿Por qué se celebra el nacimiento de San Juan Bautista?

¿Quiénes son los padres de San Juan Bautista?

¿Qué parentesco tienen Jesús y San Juan Bautista?

¿Qué dijo Jesús de San Juan Bautista?

¿Qué dijo San Juan Bautista de Jesús?

¿Qué relación tiene Juan el Bautista con Elías?

¿Dónde vivió Juan el Bautista?

¿Cómo murió San Juan Bautista?

¿Es mártir San Juan Bautista?

***

¿Cuál era la misión de Juan el Bautista?

Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus el 24 de junio de 2012 habló de la misión del “pariente” del Señor. De este modo, explicaba el Pontífice alemán: “Con excepción de la Virgen María, el Bautista es el único santo del que la liturgia celebra el nacimiento, y lo hace porque está íntimamente vinculado con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. De hecho, desde el vientre materno Juan es el precursor de Jesús: el ángel anuncia a María su concepción prodigiosa como una señal de que ‘para Dios nada hay imposible’, seis meses antes del gran prodigio que nos da la salvación, la unión de Dios con el hombre por obra del Espíritu Santo. Los cuatro Evangelios dan gran relieve a la figura de Juan el Bautista, como profeta que concluye el Antiguo Testamento e inaugura el Nuevo, identificando en Jesús de Nazaret al Mesías, al Consagrado del Señor. De hecho, será Jesús mismo quien hablará de Juan con estas palabras: ‘Este es de quien está escrito: ‘Yo envío a mi mensajero delante de ti, para que prepare tu camino ante ti. En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él’”. Y proseguía más adelante: “Cuando un día Jesús mismo, desde Nazaret, fue a ser bautizado, Juan al principio se negó, pero luego aceptó, y vio al Espíritu Santo posarse sobre Jesús y oyó la voz del Padre celestial que lo proclamaba su Hijo. Pero la misión del Bautista aún no estaba cumplida: poco tiempo después, se le pidió que precediera a Jesús también en la muerte violenta: Juan fue decapitado en la cárcel del rey Herodes, y así dio testimonio pleno del Cordero de Dios, al que antes había reconocido y señalado públicamente”.

¿Cómo era el bautismo que realizaba Juan el Bautista?

Durante una catequesis, el Papa Francisco se refería al tipo de bautismo de Juan el Bautista y la relación que tenía con Jesús. Así, señalaba que “el bautismo de Juan consistía en un rito penitencial, era signo de la voluntad de convertirse, de ser mejores, pidiendo perdón por los propios pecados. Realmente Jesús no lo necesitaba. De hecho, Juan Bautista trata de oponerse, pero Jesús insiste. ¿Por qué? Porque quiere estar con los pecadores: por eso se pone a la fila con ellos y cumple su mismo gesto. Lo hace con la actitud del pueblo, con su actitud [de la gente] que, como dice un himno litúrgico, se acercaba ‘desnuda el alma y desnudos los pies’. El alma desnuda, es decir, sin cubrir nada, así, pecador. Este es el gesto que hace Jesús, y baja al río para sumergirse en nuestra misma condición. Bautismo, de hecho, significa precisamente ‘inmersión’. En el primer día de su ministerio, Jesús nos ofrece así su ‘manifiesto programático’. Nos dice que Él no nos salva desde lo alto, con una decisión soberana o un acto de fuerza, un decreto, no: Él nos salva viniendo a nuestro encuentro y tomando consigo nuestros pecados. Es así como Dios vence el mal del mundo: bajando, haciéndose cargo”.

Juan Bautista, retratado por el Greco.

¿Se celebran dos fiestas de San Juan Bautista?

La importancia de San Juan Bautista para la Iglesia es tal que en el Calendario romano es el único santo de quien se celebra tanto el nacimiento, el 24 de junio, seis meses después de la Anunciación, como la muerte que tuvo lugar a través del martirio, y que se celebra el 29 de agosto.

¿Por qué se celebra el nacimiento de San Juan Bautista?

No es nada común que la Iglesia celebre la fiesta de un santo, sino que suele ser la fecha de su muerte, su Dies natalis, o bien alguna fecha de especial relevancia en la vida del santo. Pero en la Iglesia únicamente se celebra la natividad de tres personas. Una es la de Jesucristo, el 25 de diciembre; la segunda es la de la Virgen María el 8 de septiembre; y, por último, la de San Juan Bautista, el 24 de junio. Con ello se pretende remarcar el papel fundamental de este santo y pariente de Jesús, que fue precursor de Cristo y preparó el camino para el Señor.

¿Quiénes son los padres de San Juan Bautista?

La Biblia deja clara constancia de la filiación de San Juan Bautista. Sus padres eran Isabel, pariente de la Virgen María, y Zacarías, sacerdote del templo de Jerusalén. De hecho, ambos abren el Evangelio de San Lucas: “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote, llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor. No tenían hijos porque Isabel era estéril, y los dos de avanzada edad”. Los siguientes versículos narran el embarazo de Isabel y la Anunciación del Ángel a la Virgen, donde confirma el parentesco entre ambas, y por tanto, entre Jesús y Juan. “Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido en su vejez y este es el sexto mes de la que se decía que era estéril”, añade el Evangelio.

¿Qué parentesco tienen Jesús y San Juan Bautista?

Jesús y Juan Bautista eran parientes aunque no sé sabe con exactitud qué tipo de parentesco podrían tener. San Lucas, en su evangelio, describe a Isabel, la madre de Juan, como “pariente” de María. En el Evangelio también se afirma que Isabel era de “edad avanzada” mientras que la Virgen era joven pues estaba desposada con José, lo que podría significar que Isabel fuera su tía, tía abuela u otro tipo de pariente.

¿Qué dijo Jesús de San Juan Bautista?

En los Evangelios la figura de Juan el Bautista tiene especial relevancia, pues además de relatarse su nacimiento y su martirio también se recogen las alabanzas de Jesús, concretamente en dos pasajes. El evangelista Mateo recoge: “En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista”.

¿Qué dijo San Juan Bautista de Jesús?

A Juan el Bautista le seguían numerosos discípulos, pero cuando muchos creían que el quizás era el Mesías, dejó claro su papel y qué representaba Jesús: “Yo os bautizo con agua, pero está a punto de llegar el que es más fuerte que yo, a quien ni siquiera soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”. Y en el momento que Jesús fue a Juan para recibir este bautismo le dijo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”. Y Jesús le respondió: “Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”.

¿Qué relación tiene Juan el Bautista con Elías?

Los judíos pensaban que antes de la llegada del Mesías, Dios enviaría al profeta Elías. Así lo afirmaba el profeta Malaquías: “He aquí que yo os envío al profeta Elías antes que llegue el Día de Yahveh, grande y terrible”. Y fue el mismo Jesús, el Mesías, el que dijo que Juan el Bautista sería ese Elías. Así, el Evangelio de Mateo recoge estas palabras de Jesús: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley hasta Juan profetizaron. Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir”. En otro pasaje se dice: "Los discípulos le preguntaron: '¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?'. Él les contestó: 'Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos'". 

¿Dónde vivió Juan el Bautista?

Según la tradición, Juan el Bautista habría nacido en Ain Karem, lugar en el que se ha identificado la casa de Isabel y Zacarías, pero la realidad es que la Escritura no cita el nombre de ninguna ciudad. Lo que sí dice tras la Anunciación es que María se fue a visitar a su prima Isabel “a la región montañosa, a una ciudad de Judá”. Posteriormente, San Lucas se refiere a la vida oculta del Bautista, del que dice que “el niño crecía y su espíritu se fortalecía y vivió en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel”. Más adelante, se afirma que fue en el “desierto” donde “fue dirigida la palabra de Dios a Juan”, y fue entonces cuando fue “por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados”.

¿Cómo murió San Juan Bautista?

La muerte de San Juan Bautista aparece relatada de manera detallada en el Evangelio de San Marcos: “Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto .Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: ‘Pídeme lo que quieras y te lo daré’. .Y le juró: ‘Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino’. Salió la muchacha y preguntó a su madre: ‘¿Qué voy a pedir?’ Y ella le dijo: ‘La cabeza de Juan el Bautista’. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: ‘Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista’. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura”.

¿Es mártir San Juan Bautista?

Aunque San Juan Bautista fue asesinado cuando Jesús todavía estaba vivo desde los primeros siglos del cristianismo se ha considerado al Bautista como mártir y se ha celebrado su martirio, cuya fiesta se sigue celebrando hoy. En una audiencia general, Benedicto XVI afirmaba: “El Bautista testimonia con la sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios, sin ceder o retroceder, cumpliendo su misión hasta las últimas consecuencias. San Beda, monje del siglo IX, en sus Homilías dice así: ‘San Juan dio su vida por Cristo, aunque no se le ordenó negar a Jesucristo; sólo se le ordenó callar la verdad’. Así, al no callar la verdad, murió por Cristo, que es la Verdad. Precisamente por el amor a la verdad no admitió componendas y no tuvo miedo de dirigir palabras fuertes a quien había perdido el camino de Dios”. Siguiendo esta línea, el Papa Francisco también añadía que Juan Bautista no es un mártir de la fe, pues no se le pidió que renegara de ella, sino un mártir de la verdad.

Por ello, Benedicto también añadía que “el martirio de san Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas”.

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