Jueves, 17 de octubre de 2019

Religión en Libertad

«Hospitalarios», un éxito rotundo: ahora rueda «Medjugorje. El documental definitivo»

Jesús García hace un llamamiento a financiar el cine católico: si es bueno, es rentable y evangeliza

De izquierda a derecha y de arriba abajo, escenas de «Poveda», de Pablo Moreno; «Hospitalarios», de Jesús García; «Garabandal», de Brian Alexander Jackson; «El mayor regalo», de Juan Manuel Cotelo; «Fátima, el último misterio», de Andrés Garrigó; y «El misterio del Padre Pío», de José María Zavala.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, escenas de «Poveda», de Pablo Moreno; «Hospitalarios», de Jesús García; «Garabandal», de Brian Alexander Jackson; «El mayor regalo», de Juan Manuel Cotelo; «Fátima, el último misterio», de Andrés Garrigó; y «El misterio del Padre Pío», de José María Zavala.

Jesús García / ReL

“Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida”. No lo digo yo. Que también. Lo dijo Juan Pablo II, en al menos dos ocasiones, en el año 1982. Y hoy, este órdago a la fe y a la cultura cristiana hace eco en mis oídos en forma de llamada a la revolución. Cuando la batalla cultural parece estar más que perdida desde el ámbito cristiano y cotidiano de la vida, más que a la re-creación de un movimiento cultural cristiano yo me siento llamado a un movimiento que sería contracultura, absolutamente.

¿Cómo lo llamaría Juan Pablo II? No lo sé. Lo que sí sé es que una vez que el eco de esa llamada a la rebelión me inflama, puedo contar buenas noticias: podemos darles a nuestros hijos un mundo diferente al que les quieran dar otros.

Hospitalarios: una "pica en Flandes" 

Hospitalarios, las manos de la Virgen, es un documental que va camino de ser un trabajo de estudio. En apenas un mes en cartelera, ya fue un acicate para que productoras o inversores preguntasen por un tipo de cine que, hasta hace poco tiempo, parecía inexistente o sin hueco en la taquilla. Precisamente esta semana, hemos firmado con Movistar TV la inclusión a través de su oferta de taquilla en 2020 para Hospitalarios. Así, la plataforma de Telefónica apuesta por este tipo de contenidos. Como me dijo Álex Rosal, director de ReL, es poner una pica en Flandes. Un triunfo no de negocio, sino de cultura, de sentido.

Antes de explicar el caso de Hospitalarios con detalle, pongamos la película en contexto. Se trata de un documental, con un nicho de espectadores más limitado que las películas de ficción. Es de producción española, que compite generalmente contra un mercado -el del documental americano o británico-, mucho más potente en medios; y es de producción independiente, lo que se llama cine indi, es decir, sin el soporte económico, de prensa y de marketing de una de las grandes empresas del sector.

Por si esto fuera poco, además de ser un documental, español e independiente, la industria del cine en España viene siendo las últimas décadas un medio hostil para una producción de contenido cristiano y católico, como es el caso de los voluntarios que cada año peregrinan a Lourdes con enfermos, si es que la enfermad y el voluntariado fuesen cuestión de fe…

Hostilidad y puertas cerradas era lo que nos encontrábamos a la hora de hacer un proyecto así. Y ojo, que hablo en pasado. Al menos de una parte del negocio, porque público y crítica han dictaminado con Hospitalarios que el documental es un trabajo más que aceptable.

Hospitalarios: cifras y crítica

Ahora vamos al detalle para tratar de explicar lo que parece ya un milagro cinematográfico.

Ya el fin de semana del estreno, el que va del 17 al 19 de mayo, Hospitalarios irrumpió en la taquilla con una fuerza desproporcionada para sus hechuras. Con solo 7 copias distribuidas por toda España, se colocó en el puesto 23º del ránking de espectadores de toda la taquilla en España; en el 6º lugar de producciones españolas; y en el primero, el número 1 de los estrenos, teniendo en cuenta el ratio de número de espectadores por copia distribuida, superando a Hellboy, el superhéroe que costó 50 millones de dólares y fue estrenada también ese mismo fin de semana en casi trescientas salas: un gigante junto a una pulga. Pero ya sabéis que, proporcionalmente, la pulga es el animal del mundo que más fuerza tiene en sus patas. Solo proporcionalmente.

Jesús García, con la escritora María Vallejo-Nágera en el preestreno de Hospitalarios.

A día de hoy, Hospitalarios acumula estrenos en más de 25 ciudades y espera llegar a toda España antes de diciembre. Su artífices tardamos más porque el presupuesto no da para ir más rápido ni para pagar a más gente, pero ya tenemos demanda de todas las provincias españolas, y de un buen número de países en Latinoamérica, donde trataremos de desembarcar una vez pasada la Navidad.

La cinta también ha sido solicitada en dos festivales internacionales al otro lado del charco: en Colombia uno y en México otro, y nominada a Mejor Film Mariano en el Festival de Cine Católico de Varsovia. Este fin de semana se anuncian los ganadores..

Otro dato de los que gustan a los “ojeadores” de talentos: Hospitalarios estuvo 10 semanas en el Top 10 de producciones españolas más vistas, por delante de títulos de gran calado y de producciones millonarias. Y este es otro de los datos que atestiguan que aquí hay milagro: Hospitalarios no ha costado más de 100.000 €, lo hemos hecho todo prácticamente entre dos personas -Victoriano Rubio y un servidor- con ayudas puntuales y servicios contratados. Como he manifestado varias veces, “hemos ido a la guerra con una pistola de agua”. Pero los datos dan fe de que, por ahora, más de una batalla ya se ha ganado.

Comparativa con Dantza y El año de la plaga

Sirvan como botón de muestra dos datos comparativos.

El primero de ellos es Dantza, un documental dirigido por el cineasta vasco Telmo Esnal sobre las danzas tradicionales del norte. A día de hoy, si nos fijamos solo en las etiquetas de “documental” y “español”, Dantza es el documental más visto en lo que va de 2019. Hospitalarios es el segundo.

Con dos diferencias brutales. Dantza lleva en cartel desde Navidades, es decir, cuenta todo lo que va de año 2019, mientras que Hospitalarios solo lleva desde mayo. La otra diferencia es que Dantza ha contado con más de un millón de euros de presupuesto, unas 13 veces más que Hospitalarios. Como anécdota dejaré constancia de que sólo con la subvención que ha recibido Dantza por parte del Ministerio de Cultura, que son 183.000 €, nosotros hubiésemos hecho Hospitalarios, nos hubiesen sobrado 83.000, y encima estamos haciendo taquilla. Cuando acabe 2019 no habremos superado a Dantza en el ranking de documentales españoles más vistos, pero posiblemente sigamos siendo el segundo.

El segundo botón de muestra es este:

El mismo día que Hospitalarios, hubo siete estrenos en cartelera. Dos éramos españoles y cinco era extranjeros. La otra producción del cine español fue la película El año de la plaga.

Esta película, El año de la plaga, sí podía entrar en las apuestas de los triunfadores. A priori, lo tenía casi todo: producida por TV3 (la televisión autonómica catalana) y Zentropa International Sweden y distribuida por Filmax (que distribuyó producciones de Hollywood como Slumdog millionaire o Million dollar baby).

El mismo 17 de mayo de 2019 Hospitalarios se estrenó en 7 salas. El año de la plaga, en 50.

Ya ese fin de semana del estreno, Hospitalarios tuvo 2168 espectadores, mientras que El año de la plaga tuvo 1459. O lo que es lo mismo: tuvimos 709 espectadores más en 43 salas menos. La desproporción es digna de estudio.

A día de hoy, con cuatro semanas en cartel, El año de la plaga lleva 1.872 espectadores acumulados, y Hospitalarios ha superado los 7.000. Es decir, más del triple, con una capacidad de distribución 10 veces menor.

Pero el dato que más llama la atención de todo esto es el siguiente: El año de la plaga costó 1.800.000 €, un presupuesto austero, aseadito, para una película, mientras que Hospitalarios, las manos de la Virgen ha costado unos 100.000 €. Es decir, 18 veces menos. Un auténtico milagro.

Hay demanda

El 17 de mayo de 2019 tiene algo que decir a la industria del cine, la televisión y el entretenimiento, y es que hay otro tipo de contenidos con una demanda real y presente. Y tiene otro mensaje para una buena parte de la población que demanda este tipo de cine y que mira como si no pudiera hacer nada.

Sendas cuestiones, que ya en 2010, con el estreno de La última cima, Juan Manuel Cotelo respondió dando una patada en la cartelera. Patada de hormiga, pero patada al fin y al cabo: el de los 136.000 espectadores en cines que fueron a verla y los más de 800.000 € recaudados en taquilla.

Una cinta que no tiene violencia, ni sexo, ni promueve un lobby determinado… Una película que cuenta la vida de un cura de Madrid y que empezó en una sola sala, desde donde acabó convirtiéndose en un fenómeno social, porque 136.000 almas fueron a verlo.

Cotelo volvió a la carga, con mayor presupuesto y mejor preparado, en 2013, con Tierra de María. Y aunque no llegó a las cotas de su anterior trabajo, la fueron a ver al cine 60.000 espectadores. Pocos estadios de Primera División alcanzan esa cota de espectadores en una jornada de Liga. 60.000 personas fueron a ver un documental sobre la Virgen María. 60.000 pares de ojitos que ya los quisieran para sí un buen número de producciones del cine español.

Los éxitos de La última cima y Tierra de María, podían llevarnos a dos conclusiones que el tiempo demuestra equivocadas.

¿Indiana Jones, solo para arqueólogos?

La primera, que este tipo de contenidos que hacía Juanma Cotelo eran “pelis para creyentes”. Eso me ha pasado a mí con Hospitalarios, que la gente me dice que si es una película para “católicos” o que si pueden llevar a verla a su amigo ateo, no practicante o un montón de etiquetas que nada tienen que ver con el “entretenimiento” ni con el cine. Sinceramente, la cuestión me parece demasiado burda. Es como si decimos que las películas de John Wayne son para vaqueros, que las de Indiana Jones son para arqueólogos, o que si la saga de El Padrino es para mafiosos.

Si no eres arqueólogo... esta escena tendría que dejarte indiferente. Es al menos la tesis de quienes piensan que una buena producción sobre asuntos concernientes a la fe solo puede interesar a quienes la tengan y/o practiquen.

Pues no. Hospitalarios da visibilidad a una realidad concreta a todo el mundo, como Pedro Almodóvar se la da a otras realidades concretas, o Alejandro Amenábar y tantos y tantos y tantos…

Cosas de Cotelo...

La segunda conclusión equivocada de aquellos años y estrenos de Cotelo es que ese tipo de cine “era cosa de Cotelo”, y tampoco. Sin ninguna duda las mejores pelis de mafia son las de la saga de El Padrino, dirigidas por Francis Ford Coppola, pero ni son las únicas pelis de ese tema, ni Coppola ha dejado de tratar otros temas. En su dilatada y afamada filmografía contiene obras tan dispares como la citada saga de El Padrino, Apocalypse now (1979) o Drácula, de Bram Stocker (1992). Del mismo modo que Cotelo ya había dirigido en 1997 un drama titulado El sudor de los ruiseñores, con María de Medeiros en su mejor momento interpretativo.

Se puede decir que en España Juanma Cotelo abrió una espita, señaló un camino, una senda estrecha y empinada, pero para nada oscura, sino llena de luces entre las sombras como estamos descubriendo y haciendo ver quienes la hemos emprendido en estos últimos nueve años.

Aumenta la presencia

Tras Cotelo vinieron algunas películas de mayor o menor suerte en la taquilla pero siempre con un papel digno. Son un buen puñado, aunque residual en la inmensidad de la cartelera.

Entre todas las producciones que han llegado a los cines españoles siguiendo la “senda Cotelo”, quiero destacar dos.

En 2018 se estrenaba Garabandal, una producción española e independiente que recaudó más de 200.000 €, y que fueron a ver 33.000 espectadores. Su director es un sacerdote estadounidense cuya ocupación principal no es el cine, obviamente. De hecho, esta es su primera y, por ahora, única película. Todo el equipo de producción fue amateur, desde los actores, absolutamente todos, hasta los chicos de los cafés. Hoy Garabandal continúa un triunfante periplo en Latinoamérica, una cinta que no debió de costar más de 40.000 euros. Sus 33.000 espectadores no caben en el Estadio del Celta de Vigo, ni del Valladolid, por poner dos ejemplos.

Otro caso es El misterio del Padre Pío, de José María Zavala. Su director es un excelente articulista e investigador que, como me pasaba a mí, jamás había dirigido un documental. Pues más de 18.000 personas fueron a ver su documental a los cines, con una recaudación que superó los 100.000 €, solo en España.

De modo que en mayo llegamos nosotros con nuestros Hospitalarios y la evidencia es incontestable. Vamos camino de ser el segundo documental español más visto de 2019. Sobre la Virgen de Lourdes y sus hospitalarios.

La crítica y Hospitalarios

La crítica de Hospitalarios ha sido un sinfín de tentaciones, de las buenas, contra la prudencia y humildad. Así, Gonzalo del Prado, crítico habitual de Antena 3 TV, dio 5 estrellas a Hospitalarios al comentar los estrenos de la semana, por encima de Hellboy y de la nueva de Charlize Theron.

La web de RTVE tituló como nadie su crítica: Hospitalarios, las manos de la Virgen: la voz silenciada del dolor y el sufrimiento, que el mundo quiere ignorar, y por ahí fueron los tiros del Canal 24 h de TVE.

Notorio, y mucho, fue el reportaje que nos dedicó El Confidencial, el diario digital más leído de España.

Incluso la web de ¡Hola! puso por las nubes Hospitalarios recomendado ir a verla.

Y, ya de paso, un sueño cumplido: la reseña en la versión digital del Marca.

“Los héroes de Lourdes”, “Un milagro hecho documental” o “La apuesta por el triunfo del amor” son algunas de las flores que la prensa ha dedicado a Hospitalarios y sus protagonistas.

Con todo esto quiero dar visibilidad a una realidad y es que, más allá de las etiquetas y los prejuicios, la gente no es tonta. Cuando la historia es buena y está bien contada, la compran. Y cuando no, no. No se trata tanto de si es una peli de curas o de vaqueros; si es de Indiana Jones o de la Virgen María. Se trata de hacerlo, y de hacerlo bien.

Tres cosas necesarias

Y para eso, amigos, hacen falta tres cosas:

1.- Talento.

2.- Ganas.

3.- Medios.

El cine que proponemos Cotelo, Zavala, Pablo Moreno, y un servidor, entre otros muchos, ya ha demostrado tener tanto talento, ganas y tirón como el que hacen otros. En lo que perdemos, y de goleada, es en medios.

Jugar ahora a lanzar la pregunta, usando la comparativa entre Hospitalarios y El año de la plaga, de adónde hubiéramos llegado nosotros con sus 1.800.000 €, es jugar a la bola de cristal, que no tenemos. Pero ya os digo yo que vamos a la guerra armados con pistolas de agua. Y podríamos llegar muy lejos, si se concienciara más de que este tipo de contenidos ni son un bodrio ni son una rareza. Somos mejores que mucho, y no somos peores que nada.

Mecenazgo en la cultura cristiana

Me consta que tanto a Cotelo, como a Zavala, como a Goya Producciones y demás… les cuesta un horror juntar cuatro euros para hacer una de estas películas, y no puede ser.

Primero, porque es cultura. Cultura cristiana que nos confirma, alimenta y alegra la vida desde nuestra condición cristiana. Cultura cristiana que irrumpe en medio del mundo, de la cultura popular, a través del cine, y que hace presente una forma de vivir, gracias al cine. Cuantas veces oigo la queja, repetida como un eslogan, de “es que en la televisión no se puede ver nada…” Mirad, chicos. Si no lo hacemos nosotros, no lo va a hacer nadie. Y para hacerlo, hacen falta ideas, profesionales, convicción y financiación. Talento, ganas y medios.

Gospa Arts

Nosotros, desde Gospa Arts, hemos hecho Hospitalarios, como he dicho, con unos 100.000 €. Una cantidad reunida entre amigos y amigos de amigos, gente entusiasta y generosa que no hace cuentas a la hora de juntar el hombro. Si hoy habéis tenido la oportunidad de ver Hospitalarios es porque un pequeño grupo de gente muy generosa os ha regalado esa oportunidad. Se han concienciado de que para que haya una cultura cristiana viva, hay que apoyarla, financiarla y arroparla, porque si no, nuestra cultura morirá de inanición, como ya ha pasado en tantos ámbitos. Uno de ellos, el cine.

Sí, me han ayudado. Pero... qué queréis que os diga. Yo he sufrido. Lo he pasado mal. En ocasiones, demasiado. Veía delante de mí en Hospitalarios un historión como la copa de un pino, con la Virgen María como protagonista, con una realidad cristiana muy actual y tremendamente desconocida, sin visibilidad, que el mundo merecía conocer, ver, disfrutar. Gozarse en ella y llevar a los amigos y a la familia. Y si no les lleváis al cine, calma, que llegaremos a la televisión o donde más haga falta. Pero sufría porque veía que el mundo se podría perder un milagro hecho documental porque no encontraba cómo pagar los sueldos y las necesidades técnicas de los cuatro gatos que dijimos que íbamos para adelante.

Aún hoy estamos estrenando despacio porque no hemos alcanzado la meta del crowdfunding de distribución que nos habíamos marcado.

En Gospa Arts estamos ya montando nuestro próximo proyecto. Pero, ahora bien, en esta ocasión no vamos a ir a la guerra con pistolas de agua. O sí, ya veremos. Lo que si que no estoy dispuesto es a ir solo, como si fuésemos un grupo de francotiradores esperando que llegue un tanque en forma de impuestos, o valor de mercado, o yo qué se qué más, y nos tire abajo el campanario desde el que estamos apostados.

Se que las necesidades son muchas, pero vivo en el mundo y veo lo que veo. Damos demasiadas cosas por supuestas. Nos creemos que las catedrales, iglesias, parroquias, o que el arte cristiano y la cultura, bienes que hemos heredado, están ahí y se mantiene solos. Pero si no lo hacemos nosotros no lo van a hacer otros. Al revés. Lo están destruyendo ya.

Ha habido gente que me ha preguntado: ¿Y tu película? ¿Por qué no la financian los obispos, si evangeliza? Siempre ha sido una pregunta sin malicia, y queriendo personalizar en “los obispos” a la Iglesia, como hacemos nosotros cuando hablamos de las subvenciones del cine español y nombrar al Gobierno de turno o al Ministerio de Cultura que toque. Mi respuesta es que no lo sé. Efectivamente, lo que yo pretendo es evangelizar, y me da rabia porque, en cuanto pronuncio la palabra evangelizar, a la gente se le pone cara de que esto es gratis. No, amigos. Las cosas cuestan, y mucho. Ya nos cuenta el Evangelio que las mujeres que acompañaban a Jesús: María Magdalena, Juana, la mujer de Cusa, María la de Cleofás, Susana o la mujer de Zebedeo, “acompañaban al señor y lo ayudaban en sus necesidades”.

He tratado de lograr la ayuda de algunos de ellos, pero mi sensación ha sido que viven como secuestrados por un millón de ocupaciones, todas ellas mucho más importantes que promover. Aunque nuestros pastores quieren ayudar, que me consta que quieren, y apoyan con oración, la cosa es que, con dinero, o bien no pueden, o no saben, o no les dejan.

Y mientras unos ayudan a un tipo de cultura y otros no lo hacemos con otra, mis hijos y vuestros hijos crecen en medio de un mundo que ha tomado la cultura de la muerte, la cultura antifamilia, la cultura de la eutanasia…. Yo no pretendo dar lecciones nadie. (Esta misma mañana me han hablado de un proyecto sobre aviones, y parte de la producción la aporta el Ejercito del Aire. Es que es de cajón.)

A un enfermo hay que escucharlo y atenderlo. Pero ante la cultura de la eutanasia, yo propongo la cultura de Hospitalarios. Si me hablas de eutanasia, yo os pido cinco días. Cinco días para ir a Lourdes con un enfermo y su familia. Y a ver qué pasa… Y mientras vemos qué pasa con los enfermos y qué pasa con mis hijos y vuestros hijos, yo sigo hacia adelante. No me paro a esperar a nadie, ni a sabios, ni a ricos, ni a poderosos, ni a obispos. Lo digo con todo el afecto, que sé lo difícil que es su labor. Pero como digo, yo sigo hacia adelante.

En Gospa Arts necesitamos donaciones periódicas que nos ayuden a montar estos proyectos. Me lo sé, ya me ha pasado. Muchos van a pensar “este ya viene a pedir dinero”. Me da igual. Decía la Madre Angélica, fundadora de la EWTN, que para evangelizar hay que estar muy dispuesto a hacer el ridículo. Pues bien, si esa es la idea que os dejo, adelante, pensadlo si queréis. Pero aun a riesgo de hacer el ridículo, os lo vuelvo a decir: en Gospa Arts necesitamos donaciones periódicas. ¿Sabéis que mantenemos un canal de YouTube dedicado única y exclusivamente a la evangelización? ¿Habéis visto la cantidad de cosas que destrozan nuestra cultura y forma de vida que hay en YouTube? Por eso, os lo repito sin rubor: en Gospa Arts necesitamos suscripciones periódicas para evangelizar.

También, gracias a la Ley del Cine de 2018, se premian fiscalmente las inversiones en cine, y nosotros estamos dispuestos a escuchar a quien tenga algo que aportar. Porque, quién sabe a dónde podríamos llegar y, por no tenerlo tan claro como otros, no estamos llegando.

Como podéis leer en ReL, estamos trabajando en un documental sobre Medjugorje y el efecto que las peregrinaciones a ese lugar tiene en las personas que van, en la Iglesia y en el mundo. Yo lo llamo El Proyecto de mi Vida porque llevo trabajándolo más de trece años, y quiero poner, citando a Álex Rosal, esta pica de Medjugorje no en Flandes, sino en los televisores y cines de toda España. Estamos buscando financiación, bien vía crowdfunding, bien vía participaciones societarias (escribid a contacto@gospaarts.com).

Rafa Lozano, quien fuera bloguero en ReL, junto con los suyos al recibir en 2015 el Premio Revista Misión a la Familia.

Veréis, hace tres años murió uno de mis mejores amigos. Rafa Lozano. Tenía 46 años y dejó 6 hijos. Cuando Rafa, mi amigo, mi hermano, murió, os aseguro que no se dejó nada en la carpeta de “asuntos pendientes”. Y a mí no me van a pillar en esa cuando me llegue. Me podrían pillar en otras, pero en esa no. Yo solo os pido, por vosotros, esposos, padres y madres, y por vuestros hijos, que penséis muy mucho si vais a esperar a que la cultura y el mundo que les dejamos a nuestros hijos lo construyan otros, o si lo vamos a construir nosotros, entre todos.

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