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Primer mensaje de León XIV en su lectura del Vaticano II: cuidar la amistad con Jesús con la oración

Este miércoles comenzó el análisis del Concilio que va a hacer el Papa para conocer los documentos, no sus interpretaciones sesgadas.

En la primera catequesis sobre el Concilio Vaticano II, León XIV recordó el amor y la amistad de Dios como una verdad muy clara en su Revelación.

En la primera catequesis sobre el Concilio Vaticano II, León XIV recordó el amor y la amistad de Dios como una verdad muy clara en su Revelación.Vatican Media

Redacción REL
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Tal como anunció el Papa la semana pasada, el nuevo ciclo de catequesis en las audiencia generales de los miércoles versará sobre el Concilio Vaticano II, con una finalidad que León XIV declaró entonces: conocerlo "no 'de oídas' o a través de interpretaciones que se han dado, sino releyendo sus documentos y reflexionando sobre su contenido".

Y este 14 de enero ha comenzado por el principio: la constitución dogmática Dei Verbum sobre la Divina Revelación, que no fue el primer texto en aprobarse, pero sí uno de los más relevantes y polémicos, por su abordaje de las fuentes de la Revelación.

Dios nos habla como amigos

Este miércoles, en el Aula Pablo VI, el Papa comenzó a explicarla con una idea-guía: "Dios habla a los hombres como amigos".

Una mujer invidente saluda y 'reconoce' al Papa en la breve recepción a distintos grupos que, como es tradicional, siguió a la catequesis.

Una mujer invidente saluda y 'reconoce' al Papa en la breve recepción a distintos grupos que, como es tradicional, siguió a la catequesis.Vatican Media

En efecto, Dei Verbum es "uno de los documentos más bellos y más importantes de la asamblea conciliar" porque expresa "un punto fundamental de la fe cristiana": "Jesucristo transforma radicalmente la relación del hombre con Dios; de ahora en adelante, será una relación de amistad. Por eso, la única condición de la nueva alianza es el amor".

Aunque "no somos iguales a Dios" (la igualdad es condición para la amistad, recuerda San Agustín, citado por el Papa), Él mismo "nos hace semejantes a Él en su Hijo" por medio de "la gracia", que es "la única" que puede lograr algo así.

'Hoy es mi cumpleaños y usted es mi regalo', dice la pancarta con la que este joven se ganó la atención y el abrazo de León XIV.

'Hoy es mi cumpleaños y usted es mi regalo', dice la pancarta con la que este joven se ganó la atención y el abrazo de León XIV.Vatican Media

Hasta la Encarnación, "el pacto entre Dios y el hombre permanece siempre asimétrico: Dios es Dios y nosotros somos criaturas". Pero "con la venida del Hijo en la carne humana" todo cambia, porque "en Jesús, Dios nos hace hijos y nos llama a hacernos semejantes a Él a pesar de nuestra frágil humanidad".

Lo contrario de lo que prometió la serpiente

Es lo contrario de lo que pasó en el Paraíso con nuestros primeros padres: "Nuestra semejanza con Dios no se alcanza mediante la transgresión y el pecado, como sugirió la serpiente a Eva , sino en la relación con el Hijo hecho hombre".

Dios ya habló al hombre como amigo en el principio, y cuando el hombre rompe esa amistad con el pecado original, Dios mismo "no dejó de procurar encontrarse con sus criaturas y establecer una alianza con ellas cada vez", que "se restablece de manera definitiva" en su Hijo: "La Revelación de Dios, por tanto, posee el carácter dialógico de la amistad y, como sucede en la experiencia de la amistad humana, no soporta el mutismo, sino que se alimenta del intercambio de palabras verdaderas".

"De ahí la necesidad de la oración", subraya León XIV, pues en ella "estamos llamados a vivir y a cultivar la amistad con el Señor". Y esto con dos formas de oración:

  • "en la oración litúrgica y comunitaria, en la que no somos nosotros quienes decidimos qué escuchar de la Palabra de Dios, sino que es Él mismo quien nos habla por medio de la Iglesia";
  • "en la oración personal, que tiene lugar en el interior del corazón y de la mente".

Por todo ello, "durante la jornada y la semana del cristiano no puede faltar el tiempo dedicado a la oración, a la meditación y a la reflexión", pues la experiencia dice que una amistad puede romperse con "algún gesto clamoroso", pero también "por una serie de desatenciones cotidianas que desgastan la relación hasta romperla". 

No dejemos que esto nos pase con Jesús, concluye el Papa: "Si Jesús nos llama a ser sus amigos, intentemos no desoír su llamada. Acojámosla, cuidemos esta relación, y descubriremos que la amistad con Dios es nuestra salvación".

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