«Comprometámonos todos en escuchar el grito de los más pobres», exhortó ante miles de fieles
En un masivo Jubileo de los Pobres, León XIV recuerda al mundo que no hay paz sin justicia

León XIV, en su saludo a los miles de fieles presentes en el Jubileo de los Pobres en el Vaticano, este 16 de noviembre.
La mañana de este 16 de noviembre, el Papa León XIV ha presidido la misa celebrada en la basílica de San Pedro del Vaticano con motivo del Jubileo de los Pobres. Una misa multitudinaria en la que miles de fieles abarrotaron la basílica, siendo unos 12.000 los que tuvieron que seguirla desde el exterior, en la plaza vaticana.
El pontífice estructuró su homilía en base a una esperanza, “que la promesa de Jesús siempre está viva y es fiel”, a la que llamó a anclarse en medio de los acontecimientos no siempre alegres de la vida.
Allí donde todas las esperanzas humanas parecen agotarse, alentó el Papa, “se vuelve aún más firme la única certeza, más estable que el cielo y la tierra, de que el Señor no permitirá que ni un cabello de nuestra cabeza perezca”.

León XIV, en el Jubileo de los Pobres, saludando a los fieles en el exterior de la basílica.
En multitud de ocasiones se reiteró que “Dios no abandona”, especialmente “en medio de las persecuciones, los sufrimientos, las dificultades y las opresiones de la vida y la sociedad”. Mirando a Jesús como la máxima expresión del amor de Dios, agregó, “la presencia y la palabra de Cristo se convierten en un júbilo y un jubileo para los más pobres, ya que Él vino a anunciar la Buena Nueva y a proclamar el año de gracia del Señor”.
Dirigiéndose a los miles de fieles presentes en San Pedro, recordó que, a pesar de la pequeñez y pobreza, “Dios nos mira y nos ama con un amor eterno” y también la Iglesia “desea ser madre de los pobres”, ya lo sean en la pobreza material o lo espiritual.
Precisamente se refirió a las muchas “pobrezas que oprimen nuestro mundo”, que si bien “ante todo son materiales, también existen muchas situaciones morales y espirituales que a menudo afectan sobre todo a los jóvenes”.

León XIV, saludando a los fieles presentes en el Jubileo de los Pobres.
La soledad atraviesa todas las pobrezas
Y ya sea la pobreza espiritual o material, afecte a jóvenes o a más adultos, el pontífice apuntó a “un drama que las atraviesa a todas de manera transversal, la soledad”.
Una soledad que debe llevar a mirar la pobreza de modo integral, pues, más allá de las necesidades urgentes, “debemos desarrollar una cultura de la atención, precisamente para romper el muro de la soledad”.
Es por ello que León XIV llamó a la Iglesia a “estar atentos al otro, a cada persona, allí donde estamos, allí donde vivimos, transmitiendo esta actitud ya desde la familia, para vivirla concretamente en los lugares de trabajo y de estudio, en las diversas comunidades, en el mundo digital, en todas partes, empujándonos hasta los márgenes y convirtiéndonos en testigos de la ternura de Dios”.
A los responsables del mundo: "No habrá paz sin justicia"
El llamado del pontífice no se dirigió solo a la comunidad cristiana. Frente a una pobreza que interpela a los cristianos, los llamó a ser, en medio de los pobres, signo vivo de esta salvación, pero también se dirigió a todos aquellos que en la sociedad tienen roles de responsabilidad, a los Jefes de Estado y a los Responsables de las Naciones, a quienes exhortó a “escuchar el grito de los más pobres”.
“No podrá haber paz sin justicia, y los pobres nos lo recuerdan de muchas maneras, con su migración, así como con su grito tantas veces sofocado por el mito del bienestar y del progreso que no tiene en cuenta a todos, y que incluso olvida a muchas criaturas abandonándolas a su propio destino”, remarcó.
Tras agradecer la labor de los agentes de la caridad y voluntarios y llamarles a renovar su conciencia crítica al respecto, dirigió un llamado universal para combatir la pobreza, “buscar el Reino de Dios, transformar la convivencia humana en un espacio de fraternidad y dignidad para todos” y no vivir “distraídos, desatentos al destino final, e indiferentes a quienes comparten el camino”.
“Comprometámonos todos. Dejémonos inspirar por el testimonio de los santos y santas que han servido a Cristo en los más necesitados y lo han seguido en la vía de la pequeñez y de entrega”, exhortó el pontífice, que concluyó proponiendo como modelo a la figura de san Benito José Labre, que con su vida de “vagabundo de Dios” podría ser considerado como patrono de todos los pobres sin hogar”.
Personajes
La aventura del «vagabundo y poeta de Dios» que vivía con los leprosos y que acabó siendo mártir
Javier Lozano / ReL