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León XIV: «Vuestra es la urgente tarea de manifestar el deseo de Jesús de redimir nuestra existencia del mal»

El Papa visitó en este tercer domingo de Cuaresma la parroquia romana de Santa María de la Presentación

El Papa visitó en este tercer domingo de Cuaresma la parroquia romana de Santa María de la PresentaciónVatican Media

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El Papa León XIV ha visitado este domingo, como ya está siendo habitual, una de las parroquias de la diócesis de Roma, de la que es su obispo. En esta ocasión le ha tocado el turno a la parroquia de Santa María de la Presentación.

Durante la misa que celebró con la feligresía, el Pontífice recordó que “la cercanía de Dios y nuestra vida de fe están profundamente entrelazadas: al renovar la gracia del Bautismo en cada uno de nosotros, el Señor nos llama a la conversión, al mismo tiempo que purifica nuestros corazones con su amor y las obras de caridad que nos invita a realizar”.

El Pontífice recordó el Evangelio de este domingo y señaló que “la sed de vida y amor de la samaritana es nuestra sed: la de la Iglesia y de toda la humanidad, herida por el pecado, pero aún más íntimamente habitada por el deseo de Dios. Lo buscamos como el agua, aun sin darnos cuenta, cada vez que cuestionamos el sentido de los acontecimientos, cada vez que sentimos cuánto nos falta el bien que deseamos para nosotros y para quienes nos rodean”.

Es precisamente en esta búsqueda -añadió el obispo de Roma- donde se encuentra a Jesús. Siguiendo con el evangelio señaló como Cristo ama a la samaritana como nadie más. “Mientras ella buscaba su agua de cada día, él quiso darle agua nueva y viva, capaz de saciar toda sed y calmar toda ansiedad, porque esta agua brota del corazón de Dios, la plenitud inagotable de todo anhelo”.

León XIV animó a los feligreses a anunciar el Evangelio y dar a conocer a Jesús en el barrio.

León XIV animó a los feligreses a anunciar el Evangelio y dar a conocer a Jesús en el barrio.Vatican Media

El Papa León indicó que “el relato evangélico describe con precisión el camino de crecimiento de la mujer, a medida que reconoce gradualmente las características fundamentales de la identidad de Jesús: hombre, profeta, Mesías y Salvador. Junto a Él y disfrutando de su compañía, la samaritana se convierte en una fuente de verdad. El agua nueva del don de Dios ha comenzado a brotar en su corazón, e inmediatamente se siente impulsada a regresar corriendo a su pueblo, finalmente libre de vergüenza y deseosa de dar a conocer a su Libertador a todos, Jesús, quien hizo posible toda esa maravilla. Corre hacia la misma persona que una vez la condenó, incluso cuando Dios la ha perdonado, y habla, proclama y da testimonio. La necesidad de agua, que la había impulsado al pozo, ahora da paso al deseo de compartir la abrumadora novedad que la ha transformado”.

De este modo, incidió en la homilía que “por el Bautismo todos recibimos la gracia del agua nueva, que lava todo pecado y calma toda sed. Como la samaritana, hoy, en Cuaresma, se nos concede un tiempo para redescubrir el don de este Sacramento, que, como una puerta, nos ha introducido en la fe y la vida cristiana. Como Pastor bueno y atento, el Señor nos espera y nos acompaña siempre, dondequiera que vivamos y como seamos. Él, misericordiosamente, sana nuestras heridas y se convierte en un don para nosotros, permitiéndonos a su vez convertirnos en un don para nuestros hermanos”.

Además, lanzó un llamamiento a los fieles de una parroquia situada en una zona con grandes desafíos materiales y morales. “Vuestra es la urgente y liberadora tarea de manifestar la cercanía de Jesús, su deseo de redimir nuestra existencia de los males que la amenazan, con una propuesta de vida justa, verdadera y plena. Comenzando por la Eucaristía, corazón palpitante de toda comunidad cristiana, os animo a asegurar que las actividades parroquiales sean signo de una Iglesia que, como una madre, cuida de sus hijos, sin condenarlos, sino acogiéndolos, escuchándolos y apoyándolos ante el peligro. Que la palabra del Evangelio, que brota en nosotros como fuente de verdad, nos ayude a cada uno a abrir los ojos, a ser capaces de evaluar con sabiduría el bien y el mal, formando así conciencias libres y adultas”.

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